Friedrich Merz exige en Pekín una relación con Alemania más "justa"

Friedrich Merz exige en Pekín una relación con Alemania más "justa"

El canciller alemán Friedrich Merz se sentó el miércoles en Pekín frente al presidente Xi Jinping con una misión que iba más allá de la diplomacia protocolaria de una visita oficial: redefinir la relación económica más importante e incómoda de Alemania. Durante muchos años, los líderes alemanes ansiaban viajar a China en busca de contratos y promesas de entrar en un mercado infinito. Esta vez, en un contexto en el que las potencias europeas están recalibrando su relación con el gigante asiático, desde Berlín había muchas presiones para endurecer el tono por el déficit comercial disparado, la competencia asfixiante y la extrema dependencia industrial.

Mientras Merz llevó la agenda comercial al centro de la reunión, Xi envolvió el encuentro en su habitual ofrecimiento de cooperación y estabilidad. El líder chino ha repetido ese mensaje en otras visitas recientes de líderes europeos, consciente de que en Bruselas crecen las dudas sobre la fiabilidad de Estados Unidos tras el giro más hostil y proteccionista impulsado por Donald Trump.

"Cuanto más turbulento y complejo se vuelve el mundo, más necesitan China y Alemania fortalecer la comunicación estratégica y mejorar la confianza mutua", dijo Xi a Merz, según informaron los medios estatales chinos. El presidente de la superpotencia asiática añadió que ambos países debían elevar las relaciones bilaterales a "nuevos niveles".

Unas horas antes de la reunión con Xi, el conservador alemán fue recibido por el primer ministro chino, Li Qiang, a quien le dijo que Alemania busca aprovechar los vínculos económicos que existen desde hace décadas con China, pero enfatizó en la necesidad de "asegurar una cooperación justa y una comunicación abierta". Durante la reunión, representantes de ambas partes firmaron varios acuerdos y memorandos, incluidos sobre cambio climático y seguridad alimentaria. "Tenemos preocupaciones muy específicas respecto de nuestra cooperación, la cual queremos mejorar y hacer justa", afirmó Merz.

La visita de dos días Merz a China se produce un día después del cuarto aniversario de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia. El alemán ha criticado públicamente la estrecha relación de Pekín con Moscú, acusando al Gobierno de Xi de apoyar la guerra de Putin a través de grandes compras de petróleo y exportaciones de tecnología. "Si Xi Jinping dijera mañana a Putin: 'Deténgalo', entonces (la guerra) se detendría pasado mañana", declaró Merz esta semana. "Alemania y China comparten unas responsabilidades en el mundo que deben ejercerse de manera conjunta", manifestó también el miércoles en sus reuniones en Pekín en referencia a la guerra en Ucrania.

El mercado empresarial chino

Durante muchos años, cada visita alemana a la capital china fue una procesión empresarial. Angela Merkel llenaba sus aviones con ejecutivos; Olaf Scholz hizo lo propio en su breve etapa. Berlín veía en el vasto mercado chino la tabla de salvación de su industria exportadora. El formato de viaje de Merz, acompañado por una delegación de 30 empresarios, se parece al del pasado. En cambio, el contexto es muy distinto. Para muchos sectores de la industria alemana, China se ha convertido en una amenaza directa.

Según datos oficiales, el volumen comercial bilateral alcanzó en 2025 los 251.000 millones de euros, un 2,2% más que el año anterior. China superó por primera vez a EEUU como principal socio comercial de Alemania el año pasado. Pero la fotografía es engañosa: Berlín importó bienes por valor de 170.600 millones de euros y solo exportó 81.300 millones. El déficit roza los 90.000 millones de euros, equivalente a un 2% del PIB alemán. Hace una década, Alemania mantenía superávits. Hoy compra más del doble de lo que vende.

Las exportaciones de automóviles y maquinaria alemana a China han caído en picado, mientras los fabricantes chinos inundan Europa con productos más baratos. Alemania, más que otros socios de la UE, necesita de Pekín para materias primas críticas, componentes electrónicos y, sobre todo, tierras raras. El año pasado, los controles chinos a la exportación de estos materiales y de determinados chips pusieron en jaque líneas de producción alemanas.

Merz quiere conseguir un equilibrio que también ansían otros muchos líderes europeos, que no se pueden permitir económicamente desacoplar sus países de China, pero tampoco pueden ignorar la vulnerabilidad estratégica que esa extrema dependencia les ha generado dentro de sus casas.

"Sería un error intentar desvincularnos de China", dijo Merz el martes antes de partir hacia Pekín, añadiendo que cortar lazos con China sería como "pegarnos un tiro en el pie. Estaríamos arruinando nuestras propias oportunidades económicas".

Durante años, la Alemania de Merkel fue el principal valedor europeo de una relación más estrecha con Pekín, llegando a impulsar el acuerdo integral de inversiones entre la UE y China, relegando las preocupaciones por los derechos humanos a un segundo plano. Para gigantes alemanes como Volkswagen, invertir en el país asiático era una apuesta segura para obtener grandes beneficios. Pero ahora se enfrentan a competidores chinos tecnológicamente igual o más avanzados y respaldados por subsidios estatales. Los empresarios alemanes han protestado muchas veces ante las ayudas económicas masivas por parte del Ejecutivo de Xi que otorgan a las empresas chinas ventajas estructurales.

Merz ha sido el último de los líderes occidentales en visitar la capital de la superpotencia asiática. Desde diciembre, Xi Jinping ha recibido al francés Emmanuel Macron, al irlandés Micheál Martin, al canadiense Mark Carney, al finlandés Petteri Orpo y al británico Keir Starmer. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viajará a China del 31 de marzo al 2 de abril. Un par de semanas después, Xi recibirá en Pekín al presidente español Pedro Sánchez, quien afronta su cuarto viaje oficial al país asiático.

"El panorama internacional está experimentando una profunda transformación. El unilateralismo y el proteccionismo de EEUU han impulsado a los países europeos a reevaluar sus relaciones exteriores", señalaba el editorial del miércoles de la edición en inglés del Global Times, el diario estatal chino más consultado en los círculos diplomáticos internacionales.

"Sin embargo, las relaciones entre China y Alemania, y entre China y Europa en general, deben analizarse desde una perspectiva más amplia que trascienda el factor estadounidense. Es de vital importancia para la UE y todo el mundo occidental que China y Alemania fortalezcan la comunicación estratégica para resistir conjuntamente el unilateralismo y la confrontación entre bloques". Los medios alemanes han informado que, en unos días, Merz viajará a Washington para buscar claridad sobre las futuras relaciones comerciales entre EEUU y Europa tras las continuas bofetadas de las políticas comerciales de Trump.