Fundación Carmen Sánchez acompaña a las víctimas de violencia en su proceso de reconstrucción

Fundación Carmen Sánchez acompaña a las víctimas de violencia en su proceso de reconstrucción

Cifras alarmantes

  • En el 2022 fueron registrados 105 ataques con agentes químicos contra mujeres
  • Existen más de 125,000 sustancias químicas que pueden producir lesiones al entrar en contacto con el cuerpo
  • 25,000 de estas son capaces de producir quemaduras químicas 

Sobre Carmen Sánchez 

  • La Fundación nació en el 2021 como una gestora entre acompañamiento psicológico, legal y médico hacia las víctimas 
  • Se han aliado con clínicas dermatológicas, consultorios psicológicos y dermatólogos para ofrecer sus servicios de forma gratuita o de bajo costo para las víctimas 

No es un nuevo tipo de violencia, la amenaza siempre ha existido alrededor, sin embargo, las cifras han encendido los focos rojos desde la pandemia hasta la actualidad, poniendo sobre la mesa un panorama de alerta: en la mayoría de los casos, la violencia química y ácida es ejercida luego de que las mujeres deciden alejarse de sus parejas sentimentales. Es por eso que en la Fundación Carmen Sánchez el objetivo es acompañar a otras mujeres en un proceso que se convierte en algo doloroso a nivel físico y emocional, declaró en entrevista para Mente Mujer Ximena Canseco. 

Imagen: Cortesía

La idea de crear este espacio surgió desde 2014, cuando Carmen, fundadora de la organización, vivió un ataque con ácido, por lo que tenía el objetivo de ayudar a otras víctimas en su recuperación, y aunque pasaron algunos años, en 2022 luego de conocer el caso de Liliana Fernández que fue atacada con gasolina, se decidieron a apoyar a todas las sobrevivientes de ataques con sustancias químicas.

“Tenemos diversos hallazgos con los que previamente no se contaba, como las dificultades de acceso a la justicia que han tenido las víctimas, además de por supuesto el impacto médico, psicológico y social que no solo sufren ellas, también sus familiares. Se convierten en cuidadores de carácter primario a veces sin las nociones básicas, pues aunque existen protocolos para la atención a quemaduras químicas, la realidad es que no hay un conocimiento generalizado”, compartió Adriana Reyes, una de las investigadoras de la Fundación, que además mencionó el impacto al sentido de identidad de quienes sufren los ataques, donde se ven transformadas a sí mismas a través de múltiples intervenciones que tendrán el resto de sus vidas, y que en su mayoría no entran en las coberturas médicas.

De esta manera comenzaron su propia base de datos a través del sistema de salud pública, en donde además de conocer cifras de las sustancias químicas que son más utilizadas en estos ataques que van mucho más allá del ácido, también se dio a conocer el perfil de aquellas que son más vulnerables en México: mujeres jóvenes de entre los veinte y treinta años, con mayor prevalencia en los veintisiete. Mujeres que tienen hijos de corta edad y principalmente en el Estado de México, Ciudad de México y Puebla, en casi todos los casos los atacantes son parejas o exparejas sentimentales con antecedentes de violencia intrafamiliar y denuncias previas que no se investigaron. 

Además del conocimiento y la participación, el tercer eje en el que Fundación Carmen Sánchez contribuye es en el de propiciar políticas públicas y mesas de diálogo con autoridades a nivel estatal y federal: “En el 2020, el código penal de la Ciudad de México fue el primero en reformarse, pues se minimizaba el riesgo de muerte en el que caían las víctimas y tampoco se tomaba en cuenta la perspectiva de género, En el 2023 logramos que se definiera legalmente como un tipo de violencia contra las mujeres dentro de la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia”, complementó. 

Imagen: Cortesía

Luego de explicar todo lo que conlleva la titánica labor de Fundación Carmen Sánchez, Ximena y Adriana finalizaron con un mensaje respecto a la defensa implementada por estos ataques en el país: “Los logros son parte de un esfuerzo colectivo que se ha dado desde el 2018, y que ha sido impulsado por las propias sobrevivientes de este tipo de violencia, que no es una ley, sino un conjunto de reformas legislativas y que todavía hay retos normativos. Es muy importante también diferenciar la violencia ácida de la violencia química para no dejar fuera ningún caso. Es muy importante reintegrar a las víctimas de estos ataques a la sociedad, pues hay mucha exclusión y vergüenza, por lo que nuestra responsabilidad es dejar atrás esta invisibilización”. 

PAL