Ilumina álamos
Hay trayectorias que se leen como una línea ascendente y otras que se entienden mejor como un desplazamiento constante. La de Ailyn Pérez pertenece a esta última: una carrera construida entre lenguas, repertorios y geografías, donde la técnica convive con una conciencia clara de origen y pertenencia. Nacida en Chicago en 1979, hija de padres mexicanos migrantes, su historia personal está atravesada por ese ir y venir que más tarde se reflejaría también en su repertorio.
Formada en Indiana University y en la Academy of Vocal Arts de Filadelfia, Pérez se integró pronto al circuito internacional de la ópera. Su voz la llevó a escenarios que definen hoy la circulación global del género: la Metropolitan Opera de Nueva York, la Lyric Opera of Chicago, la Wiener Staatsoper, la Royal Opera House de Londres, la Opéra national de Paris, la Bayerische Staatsoper, la Scala de Milán o el Gran Teatre del Liceu. En ellos ha encarnado personajes centrales del canon —Mimì, Violetta, Tosca, Thaïs, Juliette, Tatyana— sin fijarse a un solo molde interpretativo.
Esa resistencia a la repetición ha sido una constante. “Puedo sentirlo de inmediato cuando estoy cediendo a la idea de alguien más”, dijo al hablar de Tosca en una entrevista publicada en su sitio oficial. En otra conversación sobre la tradición operística, advertía: “no puedes cantar perseguida por los fantasmas del pasado”, según Talking with Singers. Sus palabras revelan una ética de trabajo que privilegia la apropiación personal del personaje antes que la imitación.
Entre sus reconocimientos figuran el Richard Tucker Award, el Beverly Sills Award y la Sphinx Medal of Excellence, distinciones que suelen marcar momentos de consolidación en una carrera operística. Pero uno de sus hitos recientes tuvo un peso simbólico adicional: en 2023 protagonizó en el Met Florencia en el Amazonas, ópera en español del compositor mexicano Daniel Catán, con lo que inscribió su voz en una tradición latinoamericana poco habitual en esos escenarios.
Su relación con la música mexicana no se limita a ese título. En recitales ha interpretado canciones de Manuel M. Ponce, y en entrevistas ha mencionado su interés por abordar repertorio popular de Agustín Lara, Consuelo Velázquez y María Grever. “No he logrado ese sueño”, dijo al referirse a cantar en México, en una entrevista en español; “pero somos parte de algo, somos la continuación de un sueño”, afirmó en otra conversación difundida por la Lyric Opera of Chicago.
“Yo canto porque necesito decir algo, porque mi voz es el lugar donde se encuentran mi familia, mis raíces y mi manera de estar en el mundo”, dijo Pérez al reflexionar sobre su trayectoria.
En 2026, Pérez viajará a Sonora para recibir la Medalla Alfonso Ortiz Tirado, distinción que reconoce trayectorias relevantes en el canto lírico. Su presencia en Álamos no será sólo un reconocimiento institucional, sino el reencuentro entre una voz formada en el circuito internacional y el país que habita su historia personal desde el origen.
EEZ