La ciudad más desconocida de Portugal está en mitad del Atlántico y es Patrimonio de la Humanidad
Frente a los barcos anclados en el puerto deportivo, una escultura de Vasco de Gama da la bienvenida a quienes llegan a la población más bella de las Azores. Justo detrás, en el mismo Pátio da Alfândega, se abren las Puertas de la Ciudad. El nombre de Angra do Heroísmo evoca novelas de aventuras donde se cruzan gestas navales y la épica de haber sobrevivido a erupciones volcánicas, ataques de piratas y devastadores terremotos.
La primera ciudad portuguesa Patrimonio de la Humanidad
La capital de la tercera isla más extensa del archipiélago y la tercera en ser descubierta por los navegantes portugueses en el siglo XV, se desarrolló a partir de entonces bajo el título de “Muy noble, leal y siempre constante” para convertirse en el relevante enclave comercial que conectaba Europa con las Américas. Su notoriedad la llevó a ser designada, también, capital de Portugal en dos ocasiones. Como herencia de su glorioso pasado, quedan sus refinadas iglesias, casas solariegas, conventos y palacios. Edificios enmarcados por tonos pastel que resaltan los blancos y negros del trazado. Esta sinfonía de color, adornada por balcones de hierro forjado, fue el primer conjunto luso catalogado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1983.
Palacios, fortificaciones e iglesias: el paso por el centro histórico
Sus calles, labradas en piedra basáltica por los mestres calceiteiros están gobernadas por el fuerte de San Sebastián, transformado en hotel, y la gigantesca fortaleza de São João Baptista, construida en 1592 bajo el reinado español para defender a la población de los ataques por parte de los corsarios ingleses. Esta última está asentada en el Monte Brasil, una lengua de tierra nacida de una erupción volcánica submarina.
El tablero de ajedrez urbano conduce hacia el Palacio dos Capitães Generais. Con sus líneas geométricas y un drago centenario que da sombra al patio, es símbolo del poder civil desde el siglo XVIII. Más adelante se encuentra el Palacio de Bettencourt, que perteneció a un capitán general de las Azores Francisco António Araújo e Azeved y actualmente alberga la biblioteca pública.
Junto a la casa señorial se alza la Catedral del Santo Salvador, reconocible por sus franjas rosadas. En el interior, sus altares dorados magnifican su esplendor histórico, superviviente al terremoto de 1980. Entre el colorido patrimonio religioso también sobresalen la iglesia de la Misericordia, del siglo XVIII, con su fachada azul que parece fundirse con el mar, y la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, levantada un siglo antes con aires tan sobrios como elegantes.
Un jardín entre el fuego y el mar
De estilo renacentista, la Praça Velha sigue siendo el epicentro de la vida local. En las vías aledañas aún es posible encontrar talleres donde se elaboran bordados artesanales de lino blanco en telares manuales. Detrás del Ayuntamiento se extiende el Jardín Duque da Terceira, donde rodearse de especies exóticas y visitar el Museo de Angra do Heroísmo, alojado en un convento franciscano del siglo XVII. En sus salas conviven porcelanas e instrumentos de navegación con una fascinante colección de historia militar y transportes que refuerzan la importancia que tuvo la ciudad.
Alto da Memória, la capital a vista de pájaro
El paseo continúa alejándose un poco del casco urbano Patrimonio de la Humanidad para ascender al Alto da Memória y recorrer, a vista de pájaro, sus vistas pintadas de toda la paleta de colores posibles. Desde este punto, la mirada se detiene de nuevo en el Monte Brasil, otro de los mejores miradores de Angra do Heroísmo.
Hasta él suelen acercarse ballenas y delfines a saludar, acompañando el rumor de las olas. Esta extensión ígnea forma parte de una reserva protegida, y es la mejor invitación a seguir sumergiéndose en la vegetación endémica primitiva más amplia del archipiélago.
Es en las coladas solidificadas de los Misterios Negros donde alcanza su máxima expresión. Más allá, las carreteras de Terceira se pierden entre los campos verdes de retales cosidos por muros de piedra, demostrando, una vez más, que aquí, en medio del océano, el tiempo y los paisajes se rigen por los caprichos de la naturaleza.
TIPS DE EXPERTO: YO QUE TÚ NO ME PERDERÍA...
- Situada cerca del puerto, la pequeña playa urbana de Prainha es una de las mejores para pegarse un chapuzón, especialmente por las mañanas.
- Las piscinas de Biscoitos están esculpidas por la lava del norte de Terceira.
- La ruta por los Misterios Negros transcurre entre volcanes cubiertos por bosques de laurisilva, un paisaje de cuento.
- Baías da Agualva ofrece otra preciosa ruta senderista junto al mar.
- Cremosos, frescos y hechos con productos locales, los helados de Quinta dos Açores son irresistibles.




