La Comer, de las cenizas a la conquista del mercado premium
A inicios del mes se anunció la apertura de una tienda en la CDMX en la que se invirtieron 80 millones de pesos y más que el monto de recursos, la noticia fue el regreso de Sumesa, uno de los formatos que los propietarios de lo que fuera Comercial Mexicana decidieron mantener en un renovado modelo de negocios que debutó en 2016 con 54 tiendas y que con la reciente inauguración llegó a 94 establecimientos.
Y si bien con el retorno de Sumesa La Comer busca fortalecer su presencia en el segmento de proximidad urbana o de conveniencia donde la competencia es intensa, su enfoque estructural de atender a los niveles socioeconómicos medio y alto del país, “ofreciendo la mejor experiencia de compra del mercado basada en calidad, atención al cliente y servicio” se mantiene y de hecho durante el primer trimestre del año inauguró una unidad de otro de sus formatos, Fresko, en Yucatán.
“Hoy los clientes buscan cercanía, conveniencia, calidad y experiencias más ágiles; por ello estamos evolucionando Sumesa, para consolidarla como una propuesta de valor diferenciada dentro del mercado de proximidad urbana”, explicó Héctor de la Barreda, director general del grupo que el año pasado reportó ventas por 47 mil 625 millones de pesos, 10% más que en 2024.
Pionero comercial
La historia comenzó en 1930 cuando Antonino González Abascal y su hijo, Carlos González Nova, fundó su primera tienda en la Ciudad de México dedicada principalmente a la venta de textiles la misma que fue creciendo y ampliando su catálogo hasta que en 1944 se convirtió en Controladora Comercial Mexicana, pero fue hasta 1962 cuando abrió en la capital del país la primera Comercial Mexicana con un concepto pionero: combinar un supermercado con tienda de mercancías generales concepto con una rápida aceptación y en los siguientes años abrió 20 unidades, ya para la década de los 80 aceleró su expansión con la compra de la cadena Sumesa que le permitió alcanzar 51 tiendas, además incursionó en el negocio de alimentos con la apertura de la primera sucursal de Restaurante California en 1982.
En 1991 realizó una oferta de acciones en la BMV y en 1996 comenzó a cotizar en la Bolsa de Valores de Nueva York. En este mismo año formó una asociación a partes iguales con la estadounidense Costco Wholesale Corporation, y un año más tarde la primera bodega de membresía de Costco de México comenzó operaciones. Para 1993 sumó el formato Mega y en 2006 se inauguraron los conceptos City Market y Alprecio, y en 2009 la primera tienda de autoservicio Fresko abrió sus puertas.
Con el paso del tiempo Comercial Mexicana siguió consolidando una propuesta que combinaba servicio, surtido y promociones comerciales emblemáticas, y se convirtió en uno de los principales jugadores del mercado. Ya en los años 2000 competía directamente contra Soriana, Grupo Chedraui y Walmart de México que llegó a México en 1997 para transformar el segmento de supermercados con su propuesta de precios siempre bajos. Y de manera simultánea la compañía también consolidó su participación en el arrendamiento de inmuebles e inversiones en compañías relacionadas principalmente con la compra, venta y distribución de abarrotes y mercancía en general.
Ruleta financiera
En 2008 estalló la crisis financiera internacional provocada por la caída del banco estadounidense Lehman Brothers. La volatilidad golpeó a empresas de todo el mundo, pero en México una de las más afectadas fue Comercial Mexicana.
La compañía había contratado instrumentos financieros derivados vinculados al comportamiento del tipo de cambio. Inicialmente estas operaciones parecían una estrategia rentable para protegerse de movimientos cambiarios. Mientras el peso se mantenía relativamente estable, la empresa obtenía ganancias. El problema apareció cuando la volatilidad provocó una fuerte depreciación del peso frente al dólar.
Los contratos derivados generaron pérdidas que diversas estimaciones calcularon en más de 2 mil millones de dólares, y ante la imposibilidad de cumplir con dichos compromisos fue prácticamente obligado sentarse a negociar con sus acreedores para llevar a cabo una de las reestructuraciones más importantes en la historia corporativa de México mediante un concurso mercantil que puso en estado zombie a la compañía que dejó de crecer mientras que sus competidores ampliaban su cuota de mercado.
Reacomodo corporativo
En 2012 llegaron las primeras desincorporaciones de activos con la venta de su tenencia en Costco de México a su socio estadounidense, y en 2014 transfirió a Grupo Gigante 46 Restaurantes California y 7 unidades de Beer Factory. Pero este proceso no se detendría y en enero de 2015 llegó la decisión más importante de toda la historia corporativa del grupo: la venta de 160 tiendas a Soriana por cerca de 39 mil millones de pesos que incluyó los formatos Mega Comercial Mexicana, Comercial Mexicana, Bodega Comercial Mexicana y Alprecio.
Y parecía que estaba por concluir una historia empresarial, pero mientras lidiaba con el concurso mercantil, la administración y asesores externos trabajaban en un plan para aferrarse a los orígenes del grupo y mantuvieron cuatro de sus formatos que combinaba mayores márgenes, clientes más leales y mejores perspectivas de crecimiento, y además de apostar por una propuesta comercial distinta y más enfocada para parcialmente evitar la competencia frontal con supermercados con más presencia y solidez.
La magna transacción le permitió a Comercial Mexicana obtener recursos suficientes para terminar de sanear sus finanzas y concentrarse únicamente en los negocios elegidos y en 2015 se anuncia la escisión corporativa con el nacimiento del Grupo La Comer para iniciar una nueva etapa corporativa que con los años demostró ser acertada.
POR ROBERTO AGUILAR
COLABORADOR
@ROBERTOAH
MAAZ