La empresa de Shanghai que expone el despliegue militar estadounidense en Oriente Próximo antes y después del bombardeo a Irán

La empresa de Shanghai que expone el despliegue militar estadounidense en Oriente Próximo antes y después del bombardeo a Irán

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Dos días antes de los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán, una empresa privada con sede en Shanghai se adelantaba a los titulares. MizarVision colgó en Weibo -red social china equivalente a X- una secuencia de imágenes satelitales de alta resolución que mostraban con nitidez quirúrgica varios Lockheed F-16 Fighting Falcon, aviones cisterna Boeing KC-135Stratotanker y transportes pesados Boeing C-17Globemaster III y Lockheed C-5 Galaxy alineados en la pista de Diego García, el enclave británico en el Océano Índico que funciona desde hace décadas como bisagra logística del poder militar estadounidense en Asia y Oriente Próximo.

Desde comienzos de año, MizarVision había intensificado un goteo constante de capturas que dibujaban, casi en tiempo real, la expansión y reconfiguración del dispositivo militar de Estados Unidos en la región. En febrero difundió imágenes de cazas estadounidenses en la base aérea de Ovda (Israel), del portaaviones USS Gerald R. Ford abandonando la base naval de la bahía de Souda (Creta), una aparente retirada de aviones de transporte y helicópteros de EEUU en la base aérea de Al Udeid (Qatar) o el despliegue de baterías antimisiles THAAD en la base jordana de Muwaffaq Salti. No eran simples manchas en el asfalto: la compañía detallaba modelos, contaba fuselajes y señalaba variaciones diarias en la disposición de aeronaves y sistemas de defensa.

La coreografía resultaba demasiado precisa para pasar inadvertida. Tras los bombardeos y la posterior respuesta iraní con misiles balísticos contra instalaciones estadounidenses en la región, varios observadores occidentales comenzaron a preguntarse si aquellas imágenes, presentadas como inteligencia de código abierto, no estaban cumpliendo una función más sutil: servir de guía indirecta a Teherán.

Como ha podido comprobar este periódico, MizarVision mantiene vínculos con instituciones asociadas al Ejército Popular de Liberación (EPL) y su nombre aparece citado en publicaciones técnicas y revistas vinculadas a la estructura militar china. En un contexto de rivalidad sistémica entre Pekín y Washington, la frontera entre empresa privada, contratista tecnológico y brazo oficioso del Estado se vuelve deliberadamente difusa.

Una de las imágenes publicadas por MizarVisión.

Una de las imágenes publicadas por MizarVisión.

En los últimos tres años, la compañía ha exhibido músculo analítico en escenarios sensibles. En 2024 difundió imágenes del portaaviones chino Shandong navegando cerca de Filipinas en plena escalada en el mar de China Meridional. Un año antes publicó capturas de un avión de patrulla antisubmarina estadounidense Boeing P-8 Poseidon sobrevolando el estrecho de Taiwan.

El salto cualitativo no está tanto en la tecnología -cada vez más actores comerciales acceden a satélites- como en la narrativa. En las semanas previas a la ofensiva contra Irán, MizarVision, que nunca revela la procedencia de los satélites, incrementó la frecuencia de publicaciones centradas en activos estadounidenses en Arabia Saudí, Jordania, Grecia y Qatar, acompañadas de descripciones minuciosas: número exacto de F-22, presencia de aviones cisterna, rotación de transportes estratégicos.

"Las imágenes muestran al ejército estadounidense transportando continuamente suministros a Ovda mediante C-17. En el mismo periodo, siete F-22 estaban estacionados en la pista", escribía la empresa apenas 24 horas antes de que Washington activara la operación bautizada como Furia Épica.

En declaraciones al South China Morning Post, un portavoz aseguró que las fuentes eran "diversas", incluidas entidades comerciales occidentales y chinas, y definió a la firma como especialista en análisis geoespacial apoyado en inteligencia artificial. Su web habla de identificación automatizada de embarcaciones, detección de cambios y reconocimiento de patrones. El discurso encaja con el auge global del sector: constelaciones privadas que orbitan la Tierra capturando cada día millones de kilómetros cuadrados y algoritmos capaces de convertir píxeles en inventarios militares.

Pero el tradicional respaldo del Gobierno de Xi Jinping a Irán (especialmente económico con la compra de petróleo) hace inevitable una pregunta: ¿Hasta qué punto Pekín ha alentado -o al menos tolerado- que una empresa con conexiones militares publique con tanta precisión la ubicación de radares, lanzadores o concentraciones de tropas estadounidenses en plena escalada con el régimen iraní?

Analistas chinos han asegurado que las imágenes recientes en Oriente Próximo utilizadas por MizarVision provienen de satélites estadounidenses. Pero el valor añadido no reside solo en la captura, sino en el análisis, la agregación y la oportunidad de la difusión.

La empresa continúa estos días publicando imágenes de alta resolución de los despliegues militares estadounidenses. Para Irán, sometido a un denso régimen de sanciones y con capacidades de inteligencia limitadas frente al poder tecnológico de EEUU, esa cartografía abierta puede suponer un complemento valioso. Para China, podría ser una forma de proyectar influencia y erosionar la opacidad operativa de Washington.