La inesperada complicidad del rey Felipe y Margaret Atwood en Toronto que empezó hace casi 20 años

La inesperada complicidad del rey Felipe y Margaret Atwood en Toronto que empezó hace casi 20 años

"Así conocimos a esta brillante novelista, intelectual comprometida, amante y maestra de la naturaleza, artista de la repostería, lectora de cartas y de manos convencida, astróloga y, por supuesto, poeta... Un alma que refleja la de todo un país. Porque solo Canadá podría haber dado una personalidad tan multifacética", son las palabras que el rey Felipe dedicó a Margart Atwood, flamante ganadora del III Premio Internacional de Poesías Joan Margarit, que la autora de El cuento de la criada recibió en Toronto de manos del monarca español. 

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Los reyes Felipe y Letizia, cuando eran príncipes de Asturias, con Margaret Atwood © Fundación Princess a Asturias
Los reyes Felipe y Letizia, cuando eran príncipes de Asturias, con Margaret Atwood

Cogidos del brazo

El encuentro entre el Rey y la escritora estuvo marcado por el gran cariño que don Felipe mostró hacia Margaret. Le ofreció su brazo y juntos fueron dando un paseo por los jardines de la Victoria University hasta llegar al salón donde la creadora recibió su reconocimiento. Unos gestos de complicidad que demostraron que Felipe VI también siente una gran admiración por ella y así lo reflejó en su discurso: "Con su lúcido sentido del humor, Margaret Atwood ha sido testigo de lo mejor y de lo peor de nuestro pasado y nuestro presente, dejando que todo ello impregnara sus escritos e incluso insinuando algunos peligros de futuros distópicos que esperamos permanezcan lejos o nunca lleguen a producirse (...) Querida señora Atwood, querida Margaret, nos gustaría que recibiera este premio como una muestra de gratitud por enseñarnos a leer mejor, a leer nuestro tiempo, a leer nuestra sociedad y a leernos a nosotros mismos", fueron las palabras de gratitud del monarca. 

Don Felipe entrega a Margaret Atwood el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2008 en Oviedo© GTRES
Don Felipe entrega a Margaret Atwood el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2008 en Oviedo

Una admiración que empezó hace dos décadas

Don Felipe y Margaret Atwood se conocen desde la época en que el Rey era príncipe de Asturias, cuando él, en compañía de doña Letizia, le entregó en 2008 el Premio Príncipe de Asturias de las Letras por ser una de las más destacadas novelistas y poetas de la literatura actual con una obra prolífica en la que la trama de sus obras se centra frecuentemente en la figura de la mujer, su madurez y los cambios del rol sexual. Algunos de sus trabajos se han adaptado al cine, al teatro y a las series de televisión, como La mujer comestible o el éxito mundial de la serie El cuento de la criada. El jurado de los Príncipe de Asturias decidió condecorarla por "su espléndida obra literaria, que ha explorado diferentes géneros con agudeza e ironía, y porque en ella asume inteligentemente la tradición clásica, defiende la dignidad de las mujeres y denuncia situaciones de injusticia social". 

Don Felipe, muy cariños con Margaret Atwood © Casa de S. M. el Rey
Don Felipe, muy cariños con Margaret Atwood

Las palabras de Margaret Atwood sobre España

En su discurso de aceptación del Premio Príncipe de Asturias, la escritora canadiense dijo: "Es para mí un gran placer encontrarme aquí, en España, país en el que he vivido muchos momentos maravillosos, en Madrid y también en Barcelona. Ahora estoy en Oviedo, ciudad que ya conozco algo, a través de las páginas de Leopoldo Alas. Es para mí un honor especial que se me haya concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2008". 

La escritora canadiense es autora de 'El cuento de la criada' © Casa de S. M. el Rey
La escritora canadiense es autora de 'El cuento de la criada'

Lo que el rey Felipe dijo de la autora de 'El cuento de la criada'

En el discurso de los Premios Príncipe de Asturias de 2008, Felipe VI destacó que es "considerada una de las escritoras más importantes de nuestro tiempo. Poeta, narradora, ensayista y original conferenciante, con su dominio del arte de escribir, asentado en un profundo conocimiento de los clásicos, ha creado bellísimas obras que a la vez están hondamente comprometidas con la realidad social y con la defensa del humanismo. En sus versos se mezcla la emoción lírica con un profundo compromiso ético, inseparable siempre de la gran literatura. En sus escritos en prosa se advierte su condición de finísima observadora de las relaciones humanas y, al mismo tiempo, de luchadora contra la injusticia social (...) Por todo ello, gracias a su honradez intelectual, a su independencia de juicio, se ha convertido en una referencia moral para muchas mujeres y hombres de todo el mundo".