La modelo Vanesa Lorenzo (49) incluye este ingrediente ‘de toda la vida’ en su rutina de noche antiedad
No es solo un referente en materia de hábitos saludables relacionados con el ejercicio físico y la nutrición. La modelo Vanesa Lorenzo también inspira a sus 49 años con su piel radiante, de ahí la inquietud de sus seguidores virtuales por saber cómo se cuida y en qué consisten sus rutinas de belleza. ¿Qué activos la conforman?
Te sorprenderá saber que, como ella misma ha revelado, uno de sus ingredientes favoritos es supertradicional. Un básico de origen natural que se lleva empleando para la formulación de productos de belleza toda la vida y acerca del que hemos querido saber más de la mano del cosmetólogo y farmacéutico Arturo Álvarez Bautista. Nos llama la atención que, por mucho que la vitamina C, el retinol o la niacinamida se hayan puesto de moda, haya algunos ingredientes que jamás se marchen, como este que Vanesa incluye en su rutina nocturna. ¿Sabes de cuál hablamos?
El poder del aceite de rosa mosqueta
"El aceite de rosa mosqueta tiene algo que muchas modas cosméticas no consiguen: una composición que sigue teniendo sentido incluso cuando se examina con lupa científica". Así nos lo explica Arturo Álvarez-Bautista, químico y doctor en Nanomedicina y director científico de Arturo Alba. "Es rico en ácidos grasos poliinsaturados, especialmente linoléico y α-linolénico, que son fundamentales para la integridad de la barrera cutánea", asegura. "También contiene tocoferoles y carotenoides con actividad antioxidante, y pequeñas cantidades de derivados naturales de vitamina A", agrega.
Nos cuenta que, en la práctica esto se traduce en tres efectos bastante bien descritos: mejora de la función barrera, apoyo a los procesos de reparación cutánea y cierta capacidad antioxidante. Por eso se ha estudiado en cicatrices, fotoenvejecimiento leve y pieles secas o fragilizadas. No es magia, pero sí una combinación bioquímica muy sensata: lípidos que la piel reconoce y sabe utilizar.
¿Por qué es un ingrediente que nunca 'muere'?
"Porque pertenece a esa rara categoría de ingredientes que sobreviven a las tendencias", dice Arturo preguntado por la vida eterna de la rosa mosqueta. "Apareció mucho antes de que existieran conceptos como clean beauty o cosmética molecular y, sin embargo, sigue encajando perfectamente en ambos mundos", detalla.
"Su longevidad tiene una explicación bastante sencilla: la piel entiende su composición", argumenta. "Los ácidos grasos que aporta están presentes en la fisiología cutánea y su perfil antioxidante encaja muy bien con lo que sabemos sobre estrés oxidativo y envejecimiento". En cosmética hay ingredientes que deslumbran cinco años y luego desaparecen. La rosa mosqueta lleva décadas aquí porque no depende del entusiasmo del marketing, sino de una química bastante razonable.
Vanesa Lorenzo combina la rosa mosqueta con la rosa de Damasco
"Son dos ingredientes que comparten origen botánico pero cumplen funciones muy distintas en formulación", aclara Arturo.
- El aceite de rosa mosqueta es un aceite vegetal nutritivo con una fracción lipídica rica en ácidos grasos esenciales, así que actúa sobre todo como ingrediente reparador y emoliente.
- El aceite de rosa de Damasco, en cambio, suele utilizarse como aceite esencial o fracción aromática, con compuestos volátiles como citronelol, geraniol o nerol, que aportan propiedades sensoriales y cierto efecto calmante.
Según Arturo, "cuando se combinan, la rosa mosqueta aporta la parte fisiológica, los lípidos que refuerzan la piel, y la rosa de Damasco introduce la dimensión sensorial y aromática".
"Es una mezcla interesante porque une función biológica y experiencia cosmética, siempre que la concentración de la fracción aromática sea prudente para evitar sensibilización en pieles reactivas", nos confirma. "Dicho de forma sencilla: una nutre la piel y la otra seduce al sistema nervioso. Cuando se formulan bien, ambas pueden convivir con bastante elegancia", finaliza.


