Lady Di y las dos caras de su luna de miel: lo que escribió entonces y lo que contó años después
Este miércoles, se cumplen 45 años de la boda de Carlos de Inglaterra y Lady Di. El 29 de julio de 1981, el entonces heredero al trono británico se casaba en la Catedral de San Pablo de Londres, con una jovencísima aristócrata, en una boda que fue un fenómeno mediático sin precedentes y que supuso el nacimiento de una de las mujeres más influyentes y fotografiadas del siglo XX, que sigue siendo toda una referencia. Lo que parecía un perfecto cuento de hadas, pronto dio paso a un matrimonio marcado por las tensiones y que acabó en separación en 1992 y en divorcio en 1996.
Sí fue feliz en su luna de miel
Aunque Diana de Gales siempre contó que su matrimonio eran tres y que los problemas llegaron muy pronto, ahora se ha sabido que la malograda Princesa sí fue muy feliz en los primeros instantes de su vida junto a Carlos y que la luna de miel fue especialmente maravillosa, algo que contrasta con la versión que ofreció en 1992 en el libro de Andrew Morton, donde calificó su viaje de novios como uno de los momentos más difíciles de su matrimonio.
La versión hasta ahora contada del viaje de novios de Carlos y Diana
Hasta ahora, la versión que siempre había predominado sobre los inicios del matrimonio de Carlos y Diana era la del libro Diana: su verdadera historia, de Andrew Morton, basado en grabaciones de audio que ella misma hizo llegar al periodista y escritor. La luna de miel fue uno de los momentos más difíciles de su matrimonio, según su versión de los años 90. Al parecer, Carlos pasaba mucho tiempo leyendo, pintando cuadros y escribiendo en su diario, mientras ella se sentía sola. También fue en la luna de miel cuando descubrió que Camilla seguía estando muy presente en la vida de su marido. En el libro recordó que Carlos llevaba unos gemelos con dos letras entrelazadas: G y F (las iniciales de sus apodos, Galdys y Fred), algo que la hizo quitarse rápidamente la venda. En definitiva, un periodo de un gran sufrimiento para ella.
"Es maravilloso estar casada"
Esta versión aceptada como única saltó por los aires cuando este año salió a subasta una carta que envió a una amiga de la infancia con la que fue al colegio entre 1973 y 1977. En dicha misiva, la recién nombrada princesa de Gales compartió sus buenas impresiones al casarse con el entonces heredero al trono inglés. "Tuvimos una luna de miel maravillosa con sol radiante y, por suerte, mar en calma... Ahora estamos en Escocia hasta finales de octubre, lo cual es un gran placer para nosotros. ¡Me encanta estar al aire libre todo el día y odio Londres!", escribió, según informó The Telegraph. "Es maravilloso estar casada, creo que puedo decirlo con seguridad después de dos meses...", continuó.
Sus sensaciones como miembro de la Familia Real británica
La carta también sugería que la recién casada se estaba adaptando a su nueva vida dentro de la Familia Real británica, ya que escribió: "¡Es como jugar con adultos!". Esta carta estaba fechada el 27 de septiembre de 1981 y coincide con el tiempo que la pareja pasó en Balmoral (Escocia) tras su boda. El comentario sobre el desagrado que le producía la capital británica arrojó una nueva idea sobre cómo veía la vida en aquel momento, porque, después, su desinterés por el campo y su predilección por la animada vida de Londres fue otro de los puntos que la distanció de Carlos.
Una luna de miel de tres meses
Tras casarse, Carlos y Diana embarcaron en el Britannia, el yate de Estado de Isabel II, un auténtico 'palacio flotante'. De Londres se fueron a Broadlands, la finca de Lord Mountbatten en Hampshire. Allí arrancaron con una travesía de 11 días por el Mediterráneo, donde hicieron escala en Gibraltar, Argelia, Túnez, Sicilia, las islas griegas y Egipto. Al terminar este crucero, los recién casados se instalaron en el Castillo de Balmoral, residencia de verano de la Familia Real en Escocia, donde estuvieron varias semanas. En total, la luna de miel se prolongó hasta finales de octubre de 1981, es decir, unos tres meses.
Las otras lunas de miel de príncipes de Reino Unido
Cuatro décadas después, en julio de 2023, el rey Carlos visitó el yate Britannia, que desde 1997 es un museo que puede visitarse en Leith. Entonces charló con los antiguos marineros de la tripulación y revivió tradiciones navales como la de beber un trago de ron. La princesa Ana y su primer marido, el capitán Mark Phillips, y el príncipe Andrés y Sarah Ferguson, también pasaron sus primeros días casados disfrutando del yate Britannia.





