Lemus y el desgaste temprano
El aumento al transporte público en la Zona Metropolitana de Guadalajara cayó como un golpe directo al bolsillo. Pasar de 9.50 a 14 pesos por viaje implica un incremento de más de 40 por ciento en un gasto que no admite margen: se paga o no se llega. Para un usuario promedio, el ajuste representa más de 2 mil pesos adicionales al año. Por eso el enojo no es retórico ni partidista: es cotidiano.
El problema es que el aumento no llegó a un terreno nuevo. El transporte público en la zona metropolitana de Jalisco arrastra décadas de promesas incumplidas, tragedias y manifestaciones. Las mejoras anunciadas nunca llegaron en la magnitud prometida y el servicio sigue igual o peor. Donde más pega es entre estudiantes, uno de los sectores que hoy encabezan la inconformidad.
En diciembre de 2025, el Comité Técnico Tarifario avaló el incremento a 14 pesos a partir del 1 de abril de 2026. La decisión se tomó sin diálogo amplio ni transparencia suficiente. Ese método —más que la cifra— terminó por encender el conflicto.
La respuesta del gobernador Pablo Lemus no despresurizó. Se rechazó cualquier revisión, se calificó de improcedente la solicitud de un referéndum y se optó por confrontar. Mientras tanto, desde el Congreso y organizaciones ciudadanas se activó la ruta legal de participación: ya se reunieron cerca de 7 mil firmas para llevar la decisión a consulta pública. El debate dejó de ser técnico y pasó a ser político.
El conflicto se suma a una cadena de crisis que el gobernador jalisciense no ha logrado resolver. El arranque de su administración no ha conseguido estabilizar ningún frente y el cierre de 2025 dejó una imagen difícil de borrar: el asesinato del empresario tequilero mientras Lemus estaba de vacaciones.
Hoy el aumento al transporte funciona como detonador de algo más grande: un malestar que venía de antes y que ahora encontró un punto común. Gobernar como si se tratara sólo de un ajuste administrativo, en un contexto social cargado, terminó por pasar la factura. Y otra vez, la está pagando la gente.
La nueva forma de gobernar que siempre presumen los gobiernos de MC se diluye rápido cuando las decisiones se toman de espaldas a la gente, como pasó en Jalisco.
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EN CORTO. El gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, tuvo un mal fin de semana. Y es que el exgobernador Guillermo Padrés Elías se lo echó a perder al convocar a una marcha-mitin a favor de Alejandro López Caballero, un polémico ex alcalde de Hermosillo, que ahora quiere regresar abanderando al PAN, a pesar de que pesan sobre él acusaciones muy puntuales de corrupción.
Durazo no vio con buenos ojos el intento de regreso de Padrés a la vida pública y política, principalmente por su pésima imagen de corrupción y escándalos que siguen dando mucho de qué hablar.
Nos vemos a las 8 por el 8 TV
POR SOFÍA GARCÍA
COLABORADORA
@SofiGarciaMX
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