Los amorosos y otros poemas

Los amorosos y otros poemas

La poesía de Jaime Sabines es un milagro lírico de nuestra lengua en la segunda mitad de este siglo. Quien lo lee no puede evitar el zarpazo dulciamargo de su muy personal estilo, donde el soneto, la prosa y el verso libre apenas alfilereado por una rima asonante -que nos recuerda el romance antiguo- se armonizan con la voz templada, coloquial y a flor de labios que nos invita a deleitarnos ya en la soledad inocua del cuarto, ya en la beligerante habitación del amor. Poesía de Cámara, íntima y luminosa que reconviene sobre los estamentos más puros del más puro romanticismo: el Amor en la Muerte, la Muerte en la Vida, la Vida en el Amor. Vida, Muerte, Amor, son los tres nombres pronunciados en este dulce lamentar; Vida, Muerte, Amor, son, como quería el poeta, las tres heridas escritas en el arenal del corazón.

Sin olvidar el prodigioso pulso que dictó el "lento amargo animal", o "mientras los niños crecen", se ha elegido el tema amoroso, porque sin duda es éste el que ha dado al poeta mayor nombradía en el azar del gusto; Sabines es el poeta amoroso que todavía puede ser declamado de memoria por el amante rendido en la oscuridad de los parques, o en la encendida alcoba.

Desde la publicación de Horal en 1950, ya encontramos la poesía madurada en el fuego álgido del tema; poemas que pasarán al repertorio inequívoco del lector como "Yo no lo sé de cierto", "Sitio de amor" o "Los amorosos"; y en cada nuevo libro publicado aparecerán otros poemas que se incluirán en la feliz memoria: "Pequeña del amor", "Los he visto en el cine", "Ayer estuve observando los animales", "Te quiero a las diez" o "Pensándolo bien”, Sabines ha logrado con su poesía amorosa una popularidad inusitada para la literatura mexicana, podríamos decir, incluso, que este poeta ha creado un público lector para la poesía; estudiantes, amas de casa, periodistas y profesores lo leen con gran pasión, es un poeta que llena plazas y auditorios, que arranca suspiros de muchachas y que inicia a los niños en la lectura. Sabines es, sobre todo, un poeta amado por sus lectores.

Foto: Mario Bojórquez

En el Centro Cultural Tijuana hacia el año 1997, bajo la dirección del licenciado Alfredo Álvarez Cárdenas, se impulsó la creación de una nueva colección de poesía amorosa: Ars Amandi, en la que se reunieron las voces más privilegiadas de la poesía mexicana contemporánea, con Jaime Sabines, Carlos Pellicer, Alí Chumacero, Rubén Bonifaz Nuño y Eduardo Lizalde, explorando uno de los complejos y emocionales temas de la poesía: el amor. En coedición con la Universidad Autónoma de Baja California aparecieron Los amorosos y otros poemas que recogieron una buena parte de la poesía amorosa de Jaime Sabines; el criterio de selección que imperó en esa muestra estuvo permeado por el deseo de compartir desde la perspectiva del lector, aquellos poemas que han marcado nuestra tradición literaria, y al mismo tiempo divulgar la obra de uno de nuestros poetas mayores en el fin de siglo en México.

Don Jaime Sabines nos ha legado, con justicia, una porción generosa de nuestra vida emocional en el español mexicano de la segunda mitad del siglo XX, este español mexicano que es el más extendido del mundo con cerca de ciento cincuenta millones de hablantes en nuestro país y otros más en los territorios recuperados de la América Mexicana. Su ejemplo de humildad fraterna, de viva entrega amable a la difusión de la lectura en nuestro país, de generosidad con sus lectores, hacen de Jaime Sabines y su obra poética una cima, una cumbre de la cultura de nuestro tiempo. En su centenario alzamos la voz para recordarlo y celebrarlo.

Por Mario Bojórquez

EEZ