Los israelíes, bajo las bombas de racimo iraníes

Los israelíes, bajo las bombas de racimo iraníes

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Los israelíes afrontan el reto de misiles iraníes con ojiva de racimo mientras intentan descifrar las palabras del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre un fin posiblemente cercano de la guerra. En el ejército, en estrecha cooperación con Estados Unidos de cara a la tercera fase de la ofensiva que iniciaron el pasado 28 de febrero, denuncian que la mitad de los misiles disparados por Irán desde entonces tenían bombas de racimo.

Este tipo de misiles, que se fragmentan en el aire liberando hasta 20 pequeñas municiones, fue empleado por ejemplo este lunes en una de las andanadas de la Guardia Revolucionaria contra la periferia de Tel Aviv. Las dos víctimas mortales en Yehud no estaban en el refugio. Se trata de un asunto crucial que marca la diferencia entre la vida o la muerte. Estando en un lugar bajo protección, se sobrevive a este tipo de misiles que no contienen los 500 kilogramos de explosivos que por ejemplo impactaron en Beit Shemesh matando a nueve personas. Precisamente esta pequeña localidad fue visitada hoy por el ministro de Exteriores alemán para mostrar su apoyo ante Irán.

El misil se dispersa en su último tramo en subexplosivos que pueden caer como pequeñas bolas de fuego lo que amplía el daño a un radio de varios kilómetros, desafía las defensas antiaéreas y dificulta las labores de los artificieros (a veces los objetos no explotan) y de los rescatistas en diferentes sitios del mismo ataque. Lo que parecen fuegos artificiales en el cielo son armas que buscan sortear baterías antiaéreas para ser letales si los ciudadanos no cumplen las consignas de mantenerse en los refugios y habitaciones de seguridad hasta que sus móviles reciben el mensaje tranquilizador para volver a sus quehaceres hasta la próxima.

"Nos obliga a estar más tiempo en refugios y no fiarse pero yo igualmente no suelo tomar riesgos", dice Haim tras la nueva sirena que, como su bicicleta, recorrió Tel Aviv en varias tandas. Antes de irse añade: "Estoy dispuesto a estar lo que sea suficiente en el refugio si acaban con quienes buscan nuestra destrucción".

"Anoche el régimen iraní lanzó una bomba de racimo contra la ciudad de Rishon Letsion (el sur de Tel Aviv) dañando múltiples zonas incluido un parque infantil. Esto es contra lo que estamos operando", declaró el ejército israelí ayer. Su portavoz Nadav Shoshani denuncia que "en un crimen de guerra el régimen terrorista sigue disparando bombas de racismo contra civiles israelíes con el objetivo de maximizar las posibilidades de asesinarles".

Su uso está prohibido por una convención internacional firmada por más de 100 países. Entre ellos, no figura Irán, Israel o EEUU. Estas municiones pueden ser usadas desde tierra, aire y mar.

"A fin de cuentas escuchas un boom en el refugio y solo te das cuenta de que es una bomba de racimo cuando ves la televisión", admite Uri Alon (31) mientras su esposa Maayan (28), de origen argentino, añade que cualquier misil es peligroso. Aunque reconoce: "Hasta que no le pasa algo a algún familiar o amigo, te dices que a ti no te va a pasar".

Esta joven pareja vive en un viejo edificio de Tel Aviv por lo que sin habitación de seguridad ni refugio, deben correr cada vez junto a su perra Shula al refugio público más cercano. "Ojalá todo esto acabe porque queremos vivir nuestra vida. A diferencia de muchos, nosotros sí que podemos seguir trabajando desde casa aunque cada vez debemos ir al refugio", cuenta Maayan.

"Nuestra función no es acabar con el régimen iraní ni es posible desde el aire ya que es algo que solo los iraníes pueden hacer", comenta Uri en el refugio donde explica a EL MUNDO por qué apoyó el inicio de la ofensiva. "Irán es el origen de gran parte de las amenazas sobre Israel, financió Hizbulá y otros grupos, nos disparó misiles e intenta poseer armas nucleares lo que podría cambiar la realidad en Oriente Próximo", señala. Preguntado por las palabras de Trump, responde: "No sé porque no siento que esto esté acabando y que se hayan logrado los objetivos. Por cierto, no sé cuáles son los objetivos de forma exacta. Al final, como siempre, deberá acabar con un acuerdo o diplomacia".

Antes de salir del refugio en el que su perra ya conoce al resto de caninos tras una semana de convivencia forzada, preguntamos a Maayan si se han acostumbrado a esta rutina de máxima tensión desde que el ataque de Hamas del 7 de octubre del 2023 abriera la Caja de Pandora regional. "Estamos tan acostumbrados que no me acuerdo cuando no lo estábamos. Es algo que te acompaña desde que eres pequeña y ya sabes qué hay que hacer si suena la alarma", cuenta.

Y seguirá sonando aunque según dicen en el ejército es posible que lleguen pronto a eliminar el 95% de la capacidad de disparo de misiles desde Irán. La gran pregunta es cuándo se cerrará la ventana de ataques en territorio iraní que este martes se extendió en varias y potentes oleadas incluyendo Teherán. La llave la tiene quien la abrió, es decir Trump. Como en el resto de la región, en Israel intentan entender si sus palabras buscaban solo calmar los agitados mercados o realmente marcan el inicio del fin de la ofensiva. En este sentido, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar aclaró que su país "no busca una guerra interminable".

Lo que está claro en Israel es que "no se puede desperdiciar esta oportunidad para acabar completamente con las capacidades del régimen iraní". Lo que ya no está tan claro es que sea posible su caída. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, recalcó que no será posible sin la actuación del pueblo iraní con un tono menos convincente que en los inicios de la guerra. "Nuestra aspiración es que el pueblo iraní se libere del yugo de la tiranía; en última instancia, depende de ellos", afirmó asegurando que seguirán "rompiendo los huesos" del régimen.

"Estamos cerca del final, no puedo dar una fecha pero no hablamos de semanas", comenta el veterano analista israelí Ehud Yaari al término de la undécima jornada marcada por más misiles contra Israel y varios países del Golfo Pérsico y más bombas de Israel y EE.UU contra Irán.