Los Premios Princesa de Asturias, víctimas de una millonaria estafa: se hacían pasar por la Casa Real para prometer 'sitio VIP' junto al Rey
La ceremonia de los Premios Princesa de Asturias es, cada año, un ejercicio de precisión organizativa. El Teatro Campoamor de Oviedo, con sus casi 1.500 butacas, se convierte durante unas horas en uno de los espacios más codiciados del calendario institucional. La Fundación distribuye los asientos entre autoridades, familiares de los premiados, patronos, alcaldes vinculados a los galardonados y un número limitado de plazas destinadas a que los asturianos puedan vivir la experiencia al menos una vez en su vida. A esta demanda se suma un elemento excepcional: la presencia conjunta de la Familia Real, que acude puntualmente a su cita con estos galardones, creados en 1980 e instituidos oficialmente en 1981.
Además de su dimensión cultural, la ceremonia transforma la ciudad durante varios días: hoteles completos, calles llenas de visitantes y una gran expectación que se renueva cada año. La presencia conjunta de los Reyes, la Princesa de Asturias, la infanta Sofía y doña Sofía convierte el Teatro Campoamo en un escenario cargado de simbolismo institucional y emocional.
La estafa que aprovechó el prestigio de los premios
Ese atractivo ha sido el punto de partida de una estafa que, según ha publicado El Mundo, ha alcanzado un nivel de sofisticación inédito. El diario reveló que varias personas que habían asistido a ediciones anteriores recibieron comunicaciones por vía WhatsApp y correo electrónico con una supuesta propuesta de “hospitalidad institucional”, una fórmula que, en apariencia, ofrecía acceso a una mesa situada cerca de la Familia Real durante la ceremonia. Pero no se trataba de un envío masivo ni de un intento genérico: los mensajes estaban dirigidos a personas que ya habían estado presentes en estos Premios, con un tono formal y una estructura que imitaba la comunicación institucional.
El primer contacto llegaba a través de un WhatsApp que simulaba proceder del jefe de la Casa de Su Majestad el Rey, el diplomático Camilo Villarino. En el mensaje, redactado con cortesía y estilo propio del cargo, se sugería que Felipe VI deseaba establecer contacto con el destinatario. El número desde el que se enviaba no pertenecía a Villarino, pero la apariencia del texto podía inducir a error. Ese primer gesto actuaba como cebo: una invitación a responder que abría la puerta a la segunda fase del engaño.
Quienes contestaban recibían después un correo electrónico más extenso. Según El Mundo, el mensaje incluía un documento PDF que imitaba con precisión la estética de la Fundación Princesa de Asturias: el azul institucional, el logotipo, la estructura gráfica y hasta la fecha real prevista para la ceremonia, el viernes 23 de octubre a las 18:30 horas. El archivo describía una supuesta propuesta de “hospitalidad institucional y patrocinio” vinculada a los premios, dirigida —según el texto— a entidades y familias empresariales interesadas en asociar su nombre a un marco de excelencia y proyección internacional.
Mesas millonarias y documentación manipulada
El documento detallaba cuatro categorías de presencia, cada una con un precio distinto. La llamada MESA REAL, sin coste fijado, prometía cercanía con la Familia Real, una recepción privada y acompañamiento protocolario. La categoría PLATINO ofrecía una mesa de “máxima distinción” por 1,8 millones de euros; la ORO, por 1,4 millones, se dirigía a entidades con alta capacidad relacional; y la SILVER, por 920.000 euros, proponía una presencia “cuidada” en el entorno de los premios. El PDF incluía incluso un esquema del Teatro Campoamor con la disposición aproximada de las mesas, reforzando la apariencia de autenticidad.
Algunos destinatarios dudaron de la veracidad de la propuesta e incluso pensaron que podía tratarse de una nueva vía de patrocinio. Sin embargo, los contactos se realizaban desde teléfonos prepago difíciles de rastrear y todo es falso. La entidad recordó que su financiación procede de aportaciones de patronos, convenios y subvenciones, y que nunca solicita dinero para organizar la ceremonia ni ofrece contraprestaciones económicas a particulares porque "no dispone de programas de ayuda económica" de ningún tipo. La Fundación, que mantiene un modelo de transparencia muy estricto, advierte desde hadce tiempo de perfiles falsos que intentan utilizar su nombre, pero este caso destaca por su nivel de profesionalización.
Mientras la organización trabaja ya en los preparativos de los tres días de actos que culminarán con la entrega de los galardones —este año concedidos a figuras como Patti Smith, Studio Ghibli, David Klenerman, Shankar Balasubramanian, Pascal Mayer, la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, Timothy Garton Ash, Leo Messi, Julian Barnes y Christina Koch—, la estafa revelada por el ya citado medio deja una advertencia clara: la importancia de verificar cualquier comunicación que implique presencia institucional o uso de imagen pública. La relevancia de los premios y la visibilidad de la Familia Real son un reclamo poderoso, y precisamente por eso se convierten en terreno fértil para quienes buscan aprovecharse de su prestigio.





