Pamela Palenciano, comunicadora: "Muchas veces los adolescentes no necesitan una charla perfecta, sino sentir que pueden hablar sin miedo"

Pamela Palenciano, comunicadora: "Muchas veces los adolescentes no necesitan una charla perfecta, sino sentir que pueden hablar sin miedo"

Muchos adolescentes se muestran cansados, saturados de mensajes contradictorios y con la sensación de que nadie les habla en un idioma que entiendan.  Por eso, en opinión de la comunicadora Pamela Palenciano, hoy más que nunca necesitan conversaciones que no juzguen, que no moralicen y que no les hablen “desde arriba”, sino desde la cercanía y la traducción emocional que tanto echan en falta. Teniendo esto en cuenta, la actriz y activista ha escrito el libro que a ella le habría salvado de adolescente. No me des la chapa nace de una necesidad urgente: ofrecerles la conversación que a ella nadie le dio. 

¿En qué momento sentiste que necesitabas escribir la “chapa” que a ti te habría salvado o acompañado?

Cuando empecé a trabajar con adolescentes hace 23 años quise darle “la chapa que a mí no me dieron” y apareció el formato taller y monólogo. Pero desde 2021 en todas las campañas de odio a las que me he enfrentado donde muchos chicos jóvenes han sido los que más me han atacado se empezó a mover en mi necesidad de sistematizar algo. Fue mi hermana la que me dijo “tata, tienes que escribir un libro” y mi amiga Noelia Morgana fue mi doula literaria.  Y en todos estos años siempre he visto que les hablamos a los adolescentes desde un lugar súper adulto, como si ya tuvieran las herramientas que a nosotras nadie nos dio. Y siempre he pensado : “Jo, ojalá alguien me hubiera hablado así a mí”. No desde el juicio, ni desde el miedo, sino desde la cercanía. Este libro nace un poco de eso: de intentar ser esa conversación que a mí me faltó.

Dices que ojalá te hubieran dado una chapa “con un lenguaje cercano a ti y a tu época”. ¿Qué faltó en tu adolescencia y qué intentas reparar ahora con este libro?

Faltó traducción. Había cosas importantes que nadie me explicó en un idioma que yo pudiera entender. Se hablaba de amor romántico, de celos, de violencia, pero todo muy lejos de nuestra realidad. Yo intento reparar eso: acercar temas complejos sin paternalismo, sin moralina y sin tratarles como si fueran menos inteligentes. 

madre hablando con su hija en el sofá de casa© Getty Images

Según tu experiencia, ¿qué es lo que más bloquea a un adolescente cuando oye la palabra “feminismo”?

Muchas veces el miedo a sentirse señalados o culpables. Y también el ruido que hay alrededor. Hay adolescentes que llegan pensando que el feminismo es una guerra contra ellos porque es lo que han escuchado en redes o en ciertos discursos. Por eso creo que es importante generar espacios donde puedan preguntar sin miedo y donde no sientan que van a ser juzgados automáticamente.

¿Qué errores cometemos los adultos cuando intentamos hablar con ellos sobre igualdad, violencia o relaciones?

Hablarles desde arriba. Creer que por ser adultos ya entendemos su realidad. A veces llegamos con discursos cerrados, con prisas por enseñar, y se nos olvida escuchar. Los adolescentes detectan enseguida cuándo les estás hablando de verdad y cuándo solo estás soltando un sermón.

Hay adolescentes que llegan pensando que el feminismo es una guerra contra ellos porque es lo que han escuchado en redes o en ciertos discursos

Pamela Palenciano, actriz y activista

¿Cómo se construye un diálogo real con adolescentes que llegan cansados, escépticos o incluso a la defensiva?

Escuchando muchísimo. Y siendo honestas. No intentando quedar como “la adulta guay”, sino mostrando también dudas, contradicciones y humanidad. Cuando sienten que no les quieres convencer a la fuerza, bajan las defensas. Y ahí sí aparece la conversación de verdad.

Grupo de adolescentes felices en la calle© Getty Images/Maskot

¿Cómo influye el contexto actual (redes sociales, polarización) en la forma en que los adolescentes entienden el feminismo?

Influye muchísimo porque viven atravesados por mensajes constantes y súper extremos. Todo tiene que ser inmediato, contundente y viral. Y en medio de eso es difícil construir pensamiento crítico. Hay adolescentes agotados de tanta pelea y otros muy confundidos porque reciben mensajes completamente opuestos todo el tiempo.

El libro va para ellos, pero ¿qué te gustaría que un padre o una madre entendiera después de leer este libro?

Que acompañar no es controlar. Que muchas veces sus hijos e hijas no necesitan una charla perfecta, sino sentir que pueden hablar sin miedo. Y también que educar en igualdad no es una moda ni una batalla cultural: es cuidar. Aunque yo me imagino este libro para leerlo en familia, sentarse en una mesa, que los adultos hagan de adolescentes en los diálogos y los adolescentes de adultos.

Un error es creer que por ser adultos ya entendemos su realidad. A veces llegamos con discursos cerrados, con prisas por enseñar, y se nos olvida escuchar 

Pamela Palenciano, actriz y activista

¿Qué conversación pendiente crees que aún no estamos teniendo con los adolescentes?

La conversación sobre la soledad, el miedo a no encajar y la necesidad brutal que tienen de sentirse queridos. Hablamos mucho de violencia, pero poco de cómo aprendemos a relacionarnos desde la inseguridad, desde la dependencia o desde el miedo a quedarnos fuera.

Si pudieras darle una sola frase a tu yo adolescente, ¿cuál sería?

“Confía que todo esto te está haciendo el camino más firme para ser más tú”.

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¿Qué te gustaría que un adolescente sintiera al cerrar este libro: alivio, compañía, rebeldía, preguntas...?

Compañía. Que sienta que no está solo o sola en lo que le pasa. Y también preguntas, claro. Ojalá el libro no cierre conversaciones, sino que las abra.