Los rostros periodísticos de las calles de Guayaquil: Vanessa Robles, Charlie Piza, Catalina García y Álex Vargas
Guayaquil es una ciudad de contrastes intensos. Por un lado, el calor compite a diario con la calidez de su gente. Por otro lado, están las complejas realidades de sus barrios. Para relatar una urbe tan viva y cambiante, no basta con sentirla desde la distancia; se necesita estar en el pavimento y mirar a los ojos a quienes protagonizan las noticias.
Por esta razón, hemos seleccionado a estos cuatro reporteros de televisión. Ellos representan algunos de los rostros periodísticos más reconocibles de las calles guayaquileñas. Son cronistas urbanos que han hecho del territorio su hábitat profesional.
Su labor diaria va mucho más allá de la simple cobertura de un hecho: son profesionales que han aprendido a ver la urbe porteña con otra mirada, descubriendo la belleza en medio del caos y la esperanza donde otros solo ven conflicto.
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A través de sus micrófonos y cámaras, cada día le dan el frente a los problemas y a las injusticias que aquejan a la comunidad y, a la vez, visibilizan la resiliencia, el esfuerzo y las historias de superación que florecen en cada esquina.
Su cobertura integral no sería posible sin los cuatro pilares que definen su ejercicio periodístico, en sus propias palabras: empatía para conectar con el dolor y la alegría ajena, valentía para internarse en los sectores más complejos y dar una plataforma a quienes suelen ser olvidados, respeto al abordar cada testimonio con la dignidad que merece y solidaridad para transformar la noticia en un puente de ayuda real.
Estos cuatro perfiles intentan resumir la visión y el corazón de una Guayaquil que busca entenderse y, más que nada, salir adelante.
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Vanessa Robles, de Ecuavisa: a pulso con la realidad
Su rostro se ha convertido en uno de los más mediáticos de la noticia de la comunidad en los últimos meses. La periodista Vanessa Robles, de Ecuavisa, mantiene una fuerte presencia en la televisión como reportera de Televistazo y colaboradora de En contacto.
Eso ha afianzado su rol periodístico en la calle, donde sigue conectando gracias a una alquimia de “sagacidad, intrepidez, astucia y el don de gente” que la caracteriza y le permite ponerse en los zapatos de los problemas ciudadanos.
Su rutina diaria, que arranca a las 04:30, no tiene puntos fijos, lo que la lleva a recorrer Guayaquil “de la ceca a la meca”, de norte a sur. A pesar de ese vasto itinerario, ella nota que el orgullo local se vive con mayor fuerza en el sur (como en Los Guasmos, La Floresta, Los Esteros), especialmente en el suburbio, donde “la colectividad se siente como que en sangre viva”.
En contraste, al analizar las deficiencias urbanas invisibles, señala como principales problemas el deterioro vial y la falta de alumbrado: “En primer lugar, para mí, los baches me parece que son el problema más horrible que tenemos como guayaquileños”, seguido de la falta de iluminación pública.
Frente al incremento de la inseguridad en las coberturas de eventos violentos, Robles resalta que aplican nuevos protocolos: avanzadas previas, patrullaje en equipo y resguardo policial. “Si vemos que está muy complicado, nos paramos afuera de una UPC, ahí vamos tomando medidas que hemos aprendido en el camino”.
Aunque existan las adversidades, destaca el espíritu solidario de la ciudad, recordando cómo en el suburbio la comunidad compartió lo poco que tenía tras un incendio: “Ver a la gente dándose la mano en medio de su pobreza me ha marcado un montón”. Finalmente, menciona que vive las fiestas de la ciudad trabajando desde la madrugada en las actividades oficiales, concluyendo que “así celebra Guayaquil, trabajando”. En su caso, cubriendo la franja matutina del canal, al cual se vinculó en junio de 2023.
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Charlie Piza, de RTS: adrenalina y los nuevos riesgos del periodismo nocturno
¿Cómo encuentran las fiestas cívicas a un periodista? Trabajando. Aunque su jornada no incluye los fines de semana, el reportero de noticias de RTS Charlie Piza alistó un reportaje para este feriado. Aunque el fervor cívico de las fiestas patronales se vive en el centro urbano y en barrios populares o históricos, su recorrido en El Morro (parroquia rural de Guayaquil y el corazón de su reporte periodístico) nos quiere demostrar que hay mucho más por lo que sentirse orgulloso de ser guayaquileño.
A diferencia de los otros entrevistados, Piza cubre la jornada nocturna desde la tarde hasta la medianoche para el espacio estelar de la estación televisiva (La noticia). Ese lapso, por supuesto, conlleva otros desafíos. En la noche el delito se dinamiza más.
“Antes llegábamos a diferentes puntos con un micrófono y una cámara... Ahora llegamos con un chaleco antibalas y verificando que en el sector no haya motorizados… Nos han amenazado, nos han botado del sector portando armas de fuego e intentado extorsionarnos”, lamenta el periodista con 16 años de trayectoria.
Pero eso no empaña la identidad local ni el poder de las calles de la urbe, donde late el verdadero espíritu guayaquileño. A su criterio, el barrio Garay sigue siendo un importante bastión cultural, porque aún preserva tradiciones como comparsas y juegos populares.
Es una realidad posible para otros sectores, considera. Por eso enfatiza que los problemas comunitarios no solo dependen de la gestión municipal, sino también del compromiso ciudadano mediante mingas de limpieza, por ejemplo.
Para Piza, la clave para conectar con la comunidad radica en romper la rigidez de la pantalla. “Trato de ser empático con los ciudadanos, no ser acartonado. Obviamente, cuando estoy frente a una cámara es distinto, pero ya cuando empieza la cobertura como tal trato de que ese aspecto se resalte”, revela.
También defiende la idea de que la labor periodística va más allá de registrar la noticia, recordando una ocasión en la que detuvo la cobertura para ayudar a empujar el vehículo de una mujer embarazada en medio del tráfico. “Para eso estamos, para que los ciudadanos sientan que un reportero no es solo el que sale en pantalla, (sino que) te puede dar la mano en cualquier momento”.
Catalina García, de Teleamazonas: empatía y compromiso social
En redes sociales, una gran sonrisa. En persona, buena disposición para sobrellevar el sol castigador del mediodía en la urbe porteña mientras hacíamos estas fotos. Frente a las cámaras de Teleamazonas: total seriedad, pero siempre acompañada de empatía para transmitir las necesidades y preocupaciones de la ciudadanía.
Con más de quince años de trayectoria recorriendo la ciudad para el Lindo Canal, la reportera Catalina García desea proyectar en sus coberturas una combinación de valor, sensibilidad y respeto hacia los ciudadanos. Para ella, los rasgos de su personalidad son piezas fundamentales en el día a día. “Me considero una mujer valiente, alegre y, sobre todo, empática. La empatía es el motor principal para entender el dolor o las necesidades de los ciudadanos y transmitir sus historias con el respeto que merecen”, sostiene.
Con ese valor ha aprendido la importancia de no estigmatizar los barrios de Guayaquil por su nivel de peligro. En esa línea, destaca que sectores como el suburbio mantienen latente la esencia trabajadora de la ciudad, que desea celebrar en estas fiestas.
Sin embargo, advierte que la creciente violencia amenaza la convivencia comunitaria si no existe una acción integral del Estado. “Más allá de las cifras de delincuencia, urge una intervención social real. Si no rescatamos el tejido social desde la raíz, apoyando a las familias y a los jóvenes, es muy difícil cambiar esa realidad”, reflexiona.
El deterioro de esta problemática la ha obligado a transformar radicalmente sus protocolos de trabajo en el terreno para proteger su vida y la de su equipo. “Hoy las dinámicas son otras y la seguridad es prioridad: ahora es indispensable coordinar y pedir resguardo policial para poder entrar a cubrir ciertas zonas”, comparte.
A pesar de las adversidades, destaca el espíritu solidario que persiste en los barrios populares de la ciudad. Como la historia de ocho niños huérfanos en Trinidad de Dios, donde la comunidad asumió su cuidado: “Los vecinos se turnaban diariamente para cocinarles y asegurarse de que nunca les faltara un plato de comida... Esa es la verdadera solidaridad comunitaria”.
Álex Vargas, de TC Televisión: sensibilidad en el periodismo comunitario
De todos es “el más querido”. Desde hace un mes ese es el apodo que luce el reportero guayaquileño Álex Vargas, a partir de su debut en la pantalla de TC Televisión, en el área de Comunidad. La producción lo bautizó de esa forma por su parecido al cantante calumeño Gerardo Morán (¿qué dicen los lectores?). Lo toma con mucha gracia y el humor que lo caracteriza, porque eso le hace sentir aún mucho más cercano a los conciudadanos que vienen siguiendo su carrera desde que estuvo en Teleamazonas y antes en el extinto Canal Uno.
Esa trayectoria, de hecho, le ha inculcado algo valioso en la profesión del periodista de la calle: la vocación asistencial del reportero, cuando surge la oportunidad. Tras acudir a Durán por un desabastecimiento de agua de seis días, recuerda, colaboró en el abastecimiento de la cisterna de una señora con cáncer terminal y su hija con discapacidad.
“En todo lugar hay una oportunidad de ayudar... Para mí fue haber hecho lo que debía hacer cualquier ser humano de buen corazón”, resalta como un valor ciudadano que vale la pena recalcar especialmente en estas fechas.
Para él, la clave de su trabajo radica en la autenticidad y la sensibilidad para gestionar ayuda social. “Ser natural, transparente, buen contacto con la gente y ser muy sensible ante los casos que requieren ayuda. Ver la oportunidad de que lo que no está a mi alcance, hacer lo posible por gestionar una mano amiga”, afirma.
En otras palabras, se enorgullece de poder ser un enlace entre una problemática ciudadana y el seguimiento que las autoridades deben y pueden darle a dicho asunto. Su recorrido diario prioriza visibilizar “la parte que no (se quiere) ver de la ciudad” (no solo en Guayaquil, sino también en Daule y Durán) e interpelar a las autoridades sobre infraestructuras abandonadas o tomadas por la delincuencia.
Un ejemplo de esto es el deterioro de sectores emblemáticos que han perdido la ilusión de ser atendidos. Por ejemplo, lamenta el estado que percibe en la intersección de las calles 16 y Colón, donde estuvo recientemente de cobertura. “Un área administrada por una alcaldía anterior actualmente es guarida de consumidores de drogas. La gente que vive ahí mismo ya no tiene esperanza de que exista un cambio”, expone, con la convicción de que pronto pueda tener solución.
Como el resto de sus colegas, el periodista reconoce el problema de inseguridad en la ciudad. Ante ese contexto, subraya un estricto protocolo de autoprotección, señalando que solo ingresa a sectores de alto riesgo si los dirigentes comunitarios lo acompañan.
“Si los habitantes del sector no toman contacto conmigo sobre la situación que viven, yo no me arriesgo, no ingreso, porque primero está mi vida. Aunque uno ama esta profesión, sin existir, ¿cómo podría seguir reportando?”, reflexiona.
Álex Vargas ejerce su labor desde las 06:00 con transmisiones en vivo y reportajes de la jornada. (E)






