Máxima de Holanda estrena un vestido midi con efecto 'cintura de avispa' y mensaje oculto para su cita con Melania Trump en la Casa Blanca
La visita oficial de los reyes de los Países Bajos, Guillermo Alejandro y Máxima, a Estados Unidos se enmarca en un viaje de tres días destinado a reforzar los lazos políticos y económicos entre ambos países en un contexto internacional complejo. Acompañados por el primer ministro neerlandés, Rob Jetten, los monarcas han iniciado su agenda en Filadelfia antes de trasladarse a Washington D. C., donde han mantenido encuentros con representantes empresariales. Para finalizar la jornada, se han reunido con Donald y Melania Trump en la Casa Blanca, llegando incluso a quedarse a dormir en este emblemático enclave. Para esta cita tan señalada, la Reina ha estrenado un favorecedor vestido muy royal con el que nos podríamos imaginar a la reina Letizia o Kate Middleton.
Máxima ha demostrado a lo largo de los años ser una auténtica experta en reciclar estilismos, de hecho, es más que habitual que les dé segundas, terceras ¡o décimas! vidas a sus diseños preferidos sin importar cuántos años hayan pasado desde que los compró. Le encanta la moda y disfruta combinándolos de manera diferente para darles otro aire y que parezca que estrena sin necesidad de invertir en ropa nueva, y lo hace tanto en sus looks del día a día como en galas y ocasiones muy señaladas.
Sus dos primeros conjuntos en Estados Unidos los han protagonizado prendas de su fondo de armario, tanto el set de pedrería brillante de Jan Taminiau como el vestido de escote drapeado de Claes Iversen, pero, para su noche en la Casa Blanca, ha preferido estrenar.
Un color muy significativo
No es ninguna novedad decir que la Reina adora los colores vibrantes, hasta el punto de que ha hecho de ellos una de las grandes señas de identidad de su estilo. Por lo tanto, no sorprende que haya querido optar por un tono vitamina para esta cita tan esperada, y, además, se ha decantado por el más especial para ella: el naranja.
Esta tonalidad suele asociarse con una mezcla de energía y calidez, ya que combina la intensidad del rojo con la alegría del amarillo. En términos generales, simboliza entusiasmo, creatividad, vitalidad y optimismo. Es un color que llama la atención y transmite dinamismo, cualidades que encajan a la perfección con la personalidad de Máxima, pero, además, es el que representa la monarquía en Países Bajos.
Es un símbolo de unidad y lealtad, cuyo origen se remonta a Guillermo de Orange y su papel en la independencia del país. Desde entonces, el naranja ha quedado ligado a la Casa de Orange-Nassau y sigue muy presente hoy en celebraciones como el Día del Rey, donde la población lo utiliza para mostrar su apoyo a la familia real y al propio país. Así, el naranja ha pasado de ser un simple color a convertirse en un emblema histórico y cultural que representa la continuidad de la monarquía y la identidad colectiva de la nación.
Las reinas, princesas y duquesas llevan años utilizando la moda como una gran herramienta de comunicación no verbal, así que no es de extrañar que Máxima haya querido rendir homenaje a su país a través de su nuevo look para acudir a un evento tan destacado como su noche en la Casa Blanca, del que, sin duda, se escribirán titulares en todo el mundo analizando hasta el más mínimo detalle.
Un nuevo vestido diseñado para potenciar la figura
Al tratarse de un evento de noche pero no de gala, la reina ha seguido los pasos de su anfitriona, Melania Trump, y ha apostado por el infalible y versátil largo midi, estrenando un diseño con falda lápiz por debajo de las rodillas que perfectamente podrá reutilizar en actos de día junto a sus adoradas pamelas. Es una pieza de cuello a la caja, manga francesa y silueta entallada que incorpora un detalle drapeado diagonal finalizado en una especie de péplum que, sumado al cinturón en el mismo tejido, genera un favorecedor efecto 'cintura de avispa' enmarcando la figura.
Como accesorios, lo ha combinado con unos salones clásicos de piel en tono camel y un bolsito de mano de efecto serpiente. Además, ha lucido un set de joyas compuesto por pendientes, broche y pulsera coronados por gemas en el mismo tono que el vestido.
Ha dejado su melena suelta, peinada hacia un lado y con ondas muy naturales, y ha completado con un sofisticado maquillaje que destacaba su mirada mediante un intenso ahumado en tonos oscuros. Rompiendo la obsoleta norma no escrita de que las reinas van siempre con manicuras muy discretas, ha lucido las uñas pintadas en tono burdeos.






