Mensajes cruzados de EU elevan incertidumbre bélica con Irán
Las señales divergentes de Estados Unidos sobre el rumbo del conflicto con Irán generaron incertidumbre entre una eventual negociación o una nueva escalada, después de que el presidente Donald Trump afirmara que Washington sostiene conversaciones “muy buenas” con Teherán y evitara ataques contra infraestructura energética iraní, al tiempo que mantiene exigencias como el desarme nuclear y la posibilidad de nuevas acciones militares.
El viraje del jefe de la Casa Blanca ocurrió justo antes de que venciera el ultimátum para que Irán reabriera el estrecho de Ormuz bajo amenaza de nuevos ataques. Aunque el anuncio de la Unión Americana alivió momentáneamente la tensión en los mercados, Teherán negó que existan negociaciones en curso y sostuvo que Washington intenta manipular el escenario internacional con mensajes contradictorios.
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Trump habla de diálogo, pero mantiene amenazas de bombardeo en Irán
La disputa ya no se limita al frente militar, ya que también exhibe una falta de claridad sobre los objetivos reales de Estados Unidos: mientras el mandatario republicano habla de diálogo, mantiene amenazas de bombardeo; mientras plantea posibles acuerdos, insiste en exigencias máximas como el desarme nuclear iraní y vuelve a mencionar un eventual cambio de régimen.
De acuerdo con reportes de medios como Axios y Reuters, Pakistán, Egipto y Catar aparecen como posibles canales alternos de interlocución, después de que Omán mediara contactos indirectos antes del inicio de la ofensiva del 28 de febrero.
Al mismo tiempo, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, reconoció que Washington cree posible un acuerdo, pero reafirmó que su nación seguirá atacando para contener al régimen iraní y a sus aliados regionales, una postura que desentona con la idea de una desescalada inmediata.
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Las posiciones divergentes mantienen abierto el escenario diplomático y militar. La continuidad de los ataques, junto con eventuales contactos indirectos entre Washington y Teherán, será un factor determinante para definir si el conflicto evoluciona hacia una negociación o hacia una prolongación.