Mientras EEUU mueve misiles desde Corea del Sur hacia Oriente Próximo, Kim Jong-un fortalece su arsenal nuclear
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En Pyongyang, cuando se habla de la posibilidad de sentarse a la mesa para discutir la desnuclearización, hay un ejemplo que se cita una y otra vez: el de Muamar Gadafi y el destino de Libia. En 2003, el dictador libio decidió abandonar su programa de armas de destrucción masiva y entregar a Occidente su incipiente proyecto nuclear a cambio de normalizar relaciones con Estados Unidos y el levantamiento de sanciones. Durante unos años, el gesto fue presentado como un éxito diplomático. Pero en 2011, en plena Primavera Árabe, una intervención militar liderada por la OTAN apoyó a los rebeldes que acabaron derrocando y matando a Gadafi. Para Kim Jong-un, aquel desenlace se convirtió en una advertencia permanente: renunciar al arsenal nuclear no abre la puerta a la seguridad, sino a la vulnerabilidad. Desde entonces, cada vez que Washington plantea la desnuclearización, la propaganda norcoreana recuerda el "error fatal" de Gadafi como la prueba de que entregar la bomba equivale a firmar una sentencia de muerte.
Los bombardeos sobre Teherán y la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei, ha reforzado la convicción en Corea del Norte de que los países que desafían a EEUU sin un paraguas nuclear creíble, pueden terminar tarde o temprano expuestos a operaciones destinadas a descabezar su liderazgo. Para Kim, su arsenal no es solo poder: es supervivencia. La pieza central que garantiza que ninguna fuerza con superioridad tecnológica se atreva a ejecutar un golpe quirúrgico contra la cúpula del régimen.
Mientras la atención global se concentra en Oriente Próximo, Pyongyang ha respondido con su ritual habitual: fotos de propaganda. Esta semana, Kim Jong-un inspeccionó su nuevodestructor de 5.000 toneladas, supervisó pruebas de misiles junto a su hija adolescente y prometió acelerar la incorporación de armamento nuclear a la armada. Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Corea del Norte podría tener unas 50 cabezas nucleares y suficiente material fisible para varias decenas más. Su complejo nuclear sigue creciendo y sus misiles de combustible sólido de largo alcance son cada vez más difíciles de detectar y aún más de neutralizar.
La demostración de fuerza coincide con ejercicios conjuntos de EEUU y Corea del Sur en la península, pero el verdadero nervio de Seúl está ahora en otro lado. Medios locales captaron el miércoles cómo tropas estadounidenses desmantelaban sistemas THAAD y Patriot en la Base Aérea de Osan, a 70 kilómetros al sur de la capital, para enviarlos al Golfo. Escudos diseñados para cubrir el Sur de los misiles del Norte se cargan ahora en C-17 rumbo a Oriente Próximo, con el objetivo de proteger bases estadounidenses de ataques con drones iraníes.
En Seúl hay mucha preocupación respecto a que su principal aliado esté desmantelando las defensas aéreas del Pacífico para su guerra contra Irán. "Es una medida de precaución en caso de que Irán aumentara drásticamente su tasa de ataques de represalia", aseguran funcionarios estadounidenses citados en una información del Washington Post.
Esta noticia ha reavivado dudas sobre el compromiso de seguridad de Donald Trump con Corea del Sur y Japón, aliados clave en el este asiático. En Tokio también están en alerta porque han visto a destructores con misiles guiados basados en la base naval de Yokosuka, una ciudad portuaria al sur, dirigirse al Mar Arábigo. "No podemos aceptar que las bases estadounidenses en Japón se convirtieran en plataforma de lanzamiento hacia la guerra en Oriente Próximo", manifiesta un legislador japonés. Una declaración que también firma otro político surcoreano, preocupado de la incertidumbre que hay en su país por la posibilidad de una reducción de la capacidad defensiva.
Para saber más
¿Hasta qué punto las defensas de Asia oriental se están sacrificando por la guerra en Oriente Próximo? "China también está observando todos estos movimientos en tiempo real. Más de 1.060 satélites de inteligencia del Ejército Popular de Liberación rastrean cada movimiento en Osan. Saben qué sistemas partieron, qué aeronaves los transportaron, qué rutas recorrieron y qué bases del Golfo los recibieron", sostiene el analista de defensa Shanaka Anslem Perera. "Los analistas militares chinos ya han vinculado la disminución de los interceptores estadounidenses con las contingencias de Taiwan: si EEUU agota su arsenal de defensa antimisiles contra los drones iraníes de 20.000 dólares, ¿qué queda para un conflicto en el estrecho de Taiwan donde China puede desplegar el mayor arsenal hipersónico del mundo?".

