El presunto tirador de la cena de corresponsales de la Casa Blanca es un profesor particular y programador informático de California
Su imagen tirado en el suelo, boca abajo, sin camisa y siendo arrestado por un grupo de agentes federales ha dado la vuelta al mundo. Cole Tomas Allen, un profesor de 31 años, viajó en tren desde Los Ángeles, su ciudad de residencia, hasta Washington, donde abrió fuego en el hotel en que se celebraba la gala anual de la Asociación de Corresponsales de Washington, con la presencia del presidente Donald Trump, su mujer Melania Trump y varios miembros de su gabinete.
El fiscal general interino, Todd Blanche, confirmó esta mañana en una entrevista con CBS que Allen viajó en tren, armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos, en lugar de tomar un avión, donde le hubiera sido imposible transportar las armas. Blanche ha asegurado que el detenido "tenía probablemente como objetivo a personas que trabajan en la administración, incluyendo al presidente", aunque sus verdaderas intenciones aún se desconocen.
Code Tomas Allen, en una imagen de sus redes sociales
Trump lo ha descrito como un "lobo solitario" que provocó un tiroteo y una persecución en el hotel en el que se hospedaba el californiano. Un hombre, sin embargo, con un perfil notable en términos académicos. En 2017 se graduó de Ingeniería Mecánica en una de las universidades más prestigiosas del país, California Institute of Technology (Caltech), y el año pasado había completado un máster en Ciencias Informáticas en la Universidad Cal State Dominguez Hills.
Residente en Torrance, una localidad al sur de Santa Mónica, Allen trabajaba como profesor para C2 Education, una compañía que ofrece tutoría académica y preparación de exámenes estandarizados. En 2024 fue reconocido como el "profesor del mes". Además, desarrollaba videojuegos y en 2019 había registrado uno bajo el nombre de Bohrdom, descrito como "un juego de lucha asimétrico, no violento y basado en la habilidad, derivado libremente de un modelo químico que, a su vez, se basa libremente en la realidad".
Allen había trabajado como un ingeniero mecánico en una compañía de South Pasadena, en Los Ángeles, UK Controls, y como profesor asistente en Caltech, interesado en la ciencia y la tecnología, de acuerdo a su cuenta de LinkedIn, pero con la docencia como verdadera vocación. Por su perfil de Facebook se sabe que durante sus años en Caltech perteneció además a una fraternidad cristiana, lo que contrasta con las declaraciones de Trump sobre el sujeto y los motivos que podían estar detrás del ataque.
El republicano lo describió como un "individuo muy perturbado" que "odia a los cristianos". Después, fiel a su estilo, volvió a insistir en la misma idea, aunque esta vez usando palabras diferentes. "Era un sujeto enfermo, a juzgar por su manifiesto", declaró en el programa Fox News Sunday. "Se trataba de una cuestión religiosa. Era marcadamente anticristiano". Trump añadió que el sospechoso "albergaba mucho odio en su corazón desde hacía bastante tiempo" y que su hermana —"o tal vez su hermano" se había quejado al respecto. "Incluso llegaron a quejarse ante las autoridades policiales", dijo. El Presidente señaló que la familia del sospechoso sabía que este padecía dificultades. "Quizás deberían haberlo denunciado con mayor firmeza, probablemente".
En el barrio donde vivía Allen, en casa de sus padres, apenas dejó huella entre los vecinos. Paul Thomson, uno de ellos, describe la calle de Torrance donde está la residencia de los Allen como un lugar muy tranquilo, pacífico, "lleno de familias con niños jugando en la calle". En una entrevista con el canal KTLA5, indicó que los padres eran "gente buena y tranquila", pero no recuerda al hijo en absoluto.
Otro vecino los veía a diario y siempre había un saludo cordial de por medio. "Son gente pacífica, no hacen ruido y, cuando te ven, te saludan", declaraba al Los Ángeles Times, describiendo la zona como un vecindario lleno de ex policías. Un lugar seguro.
Uno de los residentes recuerda a Allen como un hombre con cierto perfil autista, extraño en su comportamiento. Sin embargo, Dylan Wakayama, presidente del Fondo Cívico Asiático-Estadounidense, lo tilda de "muy inteligente, competente en biología, matemáticas y ciencias, más bien amable y callado".
Allen daba clases a alumnos de instituto a través de esa organización. "Estaban completamente en shock cuando les dije lo que estaba pasando", indicó Wakayama al Times. "Creo que todos nosotros en Torrance nos quedaríamos conmocionados si este fuera el hombre que intentó matar al presidente de los Estados Unidos".
Allen se suma a la lista de anteriores atentados, 45 años después de que John Hinckley intentara asesinar a Ronald Reagan a la salida del mismo hotel. Sucedió el 30 de marzo de 1981 en las inmediaciones del Washington Hilton, donde el presidente acababa de pronunciar un discurso ante sindicalistas. Cuando el entonces presidente caminaba hacia su limusina, Hinckley, un joven de 25 años de una familia acomodada de Texas, obsesionado con la actriz Jodie Foster tras verla en Taxi Driver, abrió fuego en cuestión de segundos.
Seis disparos bastaron para sumir la escena en el caos: varios agentes del Servicio Secreto reaccionaron de inmediato, empujando al republicano y ex actor dentro del vehículo mientras trataban de neutralizar al atacante.
En el ataque resultaron heridos el propio Reagan, el portavoz de la Casa Blanca James Brady, un agente del Servicio Secreto y un policía. Una de las balas rebotó en la carrocería de la limusina e impactó en el pecho del presidente, perforándole un pulmón y provocando una hemorragia interna que, durante minutos, pasó desapercibida. Reagan, consciente de la gravedad de la situación mientras era trasladado al hospital, mantuvo la calma e incluso bromeó con su esposa y con los médicos, en un gesto que contribuiría a consolidar su imagen pública.
El atentado sacudió a Estados Unidos en los primeros meses de la Presidencia de Reagan, generando preocupación sobre la seguridad nacional y el clima político del momento. El ataque de Allen ha dejado una sensación parecida de vulnerabilidad, con los ánimos candentes en EEUU por la guerra en Irán, la subida de los precios del combustible y el rechazo a la gestión de Trump. Es un hombre odiado en muchos círculos.
