Mónica Martínez, maquilladora: "A partir de los 40, la técnica del pez ya no sirve para aplicar polvos bronceadores porque hace caer el pómulo"
Lo que hace unos años regalaba ese "efecto vacaciones" casi al instante, a partir de cierta edad empieza a comportarse de otra forma. Los polvos bronceadores pueden marcar más el poro, resaltar líneas de expresión o dejar un acabado seco que apaga el rostro. La piel cambia y el maquillaje pide otros gestos, otras texturas y menos exceso. A partir de los 40, uno de los errores más frecuentes es seguir usando el mismo tipo de producto de siempre.
Cristina Alonso, Responsable de Formación de Sisley España, pone el foco en las fórmulas demasiado secas o compactas. "El error principal es utilizar fórmulas tradicionales demasiado secas o compactas. A partir de los 40, la piel tiende a perder hidratación natural y estos productos suelen asentarse en las líneas de expresión y poros, acentuando la textura en lugar de suavizarla", explica.
Otro gesto que también suma dureza al rostro es el contouring excesivo. Durante años, las sombras muy marcadas ocuparon el centro de muchos tutoriales de maquillaje. Cristina Alonso lo ve claro: cuando el trazo resulta demasiado evidente, el rostro pierde frescura. "Lejos de esculpir, endurece las facciones y resta luminosidad", señala.
Polvos de sol satinados en vez de mate a partir de los 40
Durante mucho tiempo, el acabado mate ocupó un lugar fijo dentro de muchas rutinas de maquillaje. Con el paso de los años, la piel suele pedir más luz, más frescura y menos textura visible. Para Cristina Alonso, las fórmulas satinadas suelen favorecer mucho más porque reflejan mejor la luz y aportan ese efecto buena cara que muchas veces buscamos cuando llega el calor. "Mientras que los mates pueden verse planos o empolvados y quitar vitalidad al rostro, los acabados satinados o luminosos actúan como un velo de buena cara, rejuveneciendo la tez al instante", explica.
Un polvo con una fórmula muy seca o compacta puede quedarse sobre la piel y remarcar textura. Las fórmulas tipo gel-polvo o los acabados satinados suelen fundirse mejor y dejan una sensación de piel más fresca y luminosa. Cristina Alonso recomienda buscar texturas enriquecidas que aporten calidez sin restar jugosidad al rostro. El secreto pasa por conseguir un efecto sunkissed natural, ese punto de color suave que recuerda a unos días de vacaciones y deja la piel con mejor aspecto.
Cómo aplicar polvos bronceadores a partir de los 40
La forma de aplicarlos también cambia bastante el resultado. El exceso de producto o un trazo demasiado evidente suele endurecer los rasgos y sumar cansancio visual.
Cristina Alonso propone una pauta sencilla para conseguir un acabado sunkissed favorecedor: aplicar los polvos en las zonas donde el sol suele rozar primero el rostro, como la frente, el puente de la nariz y la barbilla. Para un toque de definición, recomienda usar muy poca cantidad bajo el pómulo y difuminar con suavidad.
El maquillador Antonio Serrano, maquillador oficial de Shiseido, coincide con esa idea y recuerda que el bronceador suele favorecer más cuando se coloca en esas zonas. Ese gesto sencillo ayuda a conseguir un acabado más natural y menos rígido.
La maquilladora y beauty coach Mónica Martínez propone llevar el producto hacia arriba para crear un efecto visual más elevado. "La "técnica del pez" ya no eleva el pómulo", explica sobre este truco clásico que se realiza metiendo las mejillas hacia adentro para marcar los pómulos, imitando la cara del mencionado animal.
Su consejo es usar una brocha redondeada, descargar producto antes de aplicarlo y subir el gesto hacia la sien para conseguir un efecto lifting más suave. Además advierte de que el tono también suele marcar diferencia. Los bronceadores demasiado oscuros endurecen más las facciones y dejan un acabado menos fresco. Un tono intermedio, bien integrado y aplicado con poca cantidad suele favorecer mucho más.
"Es vital trabajar con capas finas e ir aumentando si se desea más intensidad", explica Cristina Alonso. Una brocha suave y unos segundos extra para integrar el producto con la piel cambian bastante el resultado. Según la experta, las polveras con varios matices o de acabado transparente también ayudan a adaptar el acabado al tono real de la piel y al momento del verano.







