Morena 2027: pleitos internos y aliados al acecho
Aunque suene a lugar común, Morena vive uno de los momentos más delicados de su historia rumbo a las elecciones de 2027.
Conflictos internos por todas partes, rumores de ajustes en la dirigencia y el amago de sus aliados -PT y PVEM- de romper en algunos estados. Esa es la narrativa que acompaña al partido, aunque nada sea fortuito.
El ciclo del poder les cobró factura: hay más jefes que apaches. Los cargos en juego no alcanzan para tantos morenistas, grupos locales y aliados que exigen candidaturas.
Unos apelan a su “derecho de piso”, otros a su cercanía con Andrés Manuel, algunos reclaman alternancia, y los socios -que ya se sienten mayores de edad- coquetean con la idea de caminar solos… aunque en el fondo sepan que solos pesan menos.
Sea como sea, Morena busca la cuadratura del círculo para dejar todo planchado antes del Mundial de Futbol 2026. Primero soltará los nombres de los precandidatos a las 17 gubernaturas, no sin antes conciliar intereses regionales.
Luego definirá en qué estados va con PT y PVEM y en cuáles, de plano, los deja a un lado. Después vendrá lo que verdaderamente desata guerras: las listas para diputaciones federales, y más adelante el reparto fino de más de dos mil alcaldías y congresos locales.
En público, la cúpula de Morena y Palacio Nacional minimizan el berrinche de los aliados porque entienden el juego: levantan la voz para exigir más espacios y elevar el costo de su respaldo.
En el PVEM, Morena identifica a Arturo Escobar y a Jorge Emilio González, el “Niño Verde”, como los que presionan y amenazan; mientras que Manuel Velasco juega al conciliador. Así uno aprieta, otro sonríe, y todos cobran.
Con el PT hay algo similar. Con Alberto Anaya al frente, el oficialismo ya les tomó la medida: caramelos electorales por aquí y presupuesto para proyectos educativos por allá -como los de Anaya y su familia en Nuevo León-, y asunto “resuelto”. En esta política de alianzas nadie se va con las manos vacías… mientras no rompa el trato.
Donde Morena tendrá que lidiar más a fondo es en las entidades donde, por sí solo, cree tener el triunfo en la bolsa -Baja California, Chihuahua, Zacatecas, Nayarit, por citar algunas-, porque ahí el pleito no es contra la oposición: es entre los propios. Y, para rematar, otra bomba interna: los rumores sobre un posible relevo de Luisa María Alcalde, un ruido que no necesitan cuando ya traen otros frentes abiertos.
En síntesis: Morena puede ganar elecciones, pero su verdadera prueba será gobernar su ambición. Y en 2027, más que la oposición, lo que puede meterle zancadilla es el exceso de aspirantes, el apetito de los aliados y la tentación de creer que el poder alcanza para todos.
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ASÍ COMO EL PVEM busca tomar distancia de Morena en SLP, el PT pretende hacerlo en Baja California Sur, con Christian Agúndez, presidente municipal de Los Cabos, y en Zacatecas, con la senadora Geovanna Bañuelos.
En ambas plazas, el rival a vencer es, sin duda, Morena, partido que podría ganar incluso en solitario, con el diputado Ulises Mejía como prospecto en Zacatecas y Manuel Cota en BCS. Lo que hace suponer que resulta casi imposible que el PT obtenga un triunfo por su cuenta.
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PESE A QUE EL PAN mantiene una ventaja en Querétaro, los rumores sobre la renuncia de Santiago Nieto a la titularidad del IMPI, para buscar la gubernatura, generaron tal nerviosismo que los azules le aplican marcaje personal: monitorean cada visita a la entidad, esperando pescarlo en alguna falla.
Lo cierto es que Nieto podría convertirse en uno de los primeros funcionarios de alto rango en tomarle la palabra a la presidenta Sheinbaum y renunciar al IMPI para lanzarse como precandidato de Morena.
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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “Entre Morena y sus aliados, hay más jefes que apaches… y menos candidaturas que ambiciones”.
POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO
ALFREDO.GONZALEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM
@ALFREDOLEZ
MAAZ