Pemex tiene una última oportunidad y el tiempo se acaba

Pemex tiene una última oportunidad y el tiempo se acaba

Hace poco más de dos meses, Juan Carlos Carpio llegó a la dirección de Pemex, una empresa cargada de pendientes y una ventana muy estrecha para entregar resultados. No es un cargo para celebrar: es un cargo para apagar incendios. 

El primero y más urgente es el rezago en pagos a proveedores. La Asociación Mexicana de Empresas de Servicios Petroleros lo advirtió hace un año. Lejos de resolverse, el problema creció. 

Siguen sin regularizarse adeudos de 2024 por más de 27 mil millones de pesos, mientras se acumulan nuevos retrasos en pagos de trabajos ejecutados este año. 

Decenas de empresas no han logrado obtener el reconocimiento administrativo de servicios realizados a través del sistema COPADE, requisito indispensable para facturar y cobrar. En los hechos, son las empresas proveedoras las que están financiando a Pemex. Otra vez. 

A eso se suma la revisión de los contratos mixtos adjudicados durante la gestión de Víctor Rodríguez, un modelo que no ha cumplido las expectativas en inversión, velocidad de ejecución ni producción. Sobre todo para atraer inversión privada. 

Y el memorándum de entendimiento con Petrobras, para explorar aguas profundas del Golfo de México, aunque prometedor en el papel, se suma a una larga lista de acuerdos que Pemex ha firmado sin que se traduzcan en proyectos concretos, inversiones reales o barriles adicionales. Su valor dependerá de si esta vez alguien tiene la voluntad -y la capacidad- de pasar de las intenciones a los hechos. 

La participación de empresas petroleras internacionales -Shell, Chevron, Exxon, BP, TotalEnergies, Eni- sigue en duda. Tienen la experiencia, la tecnología y el capital para desarrollar yacimientos en aguas someras y profundas del Golfo. El marco regulatorio se los permite. 

Sin embargo, dentro del área de exploración y extracción de Pemex persiste una desconfianza que bloquea lo que el reglamento autoriza. 

Mientras tanto, el reloj corre para el gobierno de Claudia Sheinbaum. Si la actual administración quiere que nuevas inversiones mixtas se traduzcan en barriles antes de que termine el sexenio, el tiempo disponible para estructurar, adjudicar y arrancar proyectos es mínimo. 

Hoy se producen 1.6 millones de barriles diarios -200 mil por debajo de la meta sexenal-. Y el mayor adversario de Pemex ya no es solo la falta de recursos. Es el tiempo. 

Eso quiere decir que en petróleo, cada mes perdido son barriles que difícilmente se recuperan. Y no es una posibilidad remota: si la tendencia continúa, México podría estar importando petróleo en pocos años, con lo que la tan ansiada soberanía energética quedaría solo en los discursos. 

Y aunque el tiempo se agota, todavía tenemos la oportunidad de revertir la tendencia negativa, de lo contrario, será casi imposible volver a la época de bonanza petrolera de nuestro país. 

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EL APELLIDO MONREAL sigue dando de qué hablar tras la masacre de diez personas -entre ellas funcionarios y empresarios de Fresnillo-, ocurrida la semana antepasada en Zacatecas. 

Resulta que dos de las víctimas habían presentado denuncia por extorsión en contra de Guillermo "N", exdirigente de la CATEM en el estado. 

Este personaje fue reemplazado por la diputada Julia Olguín en octubre de 2025, antes de las órdenes de aprehensión en contra del exlíder sindical, por el delito de extorsión relacionada con el incremento en el precio de materiales de construcción en la entidad. 

En ese contexto, mientras el gobernador David Monreal confirmó la existencia de las denuncias, su hermano, el diputado Ricardo Monreal, es uno de los principales promotores de la CATEM no solo en su estado, sino en todo el país. 

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Y como dice el filósofo... Nomeacuerdo: “La diferencia entre una empresa que se salva y una que se hunde no es el dinero: es la voluntad de actuar a tiempo”.

POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO

COLABORADOR

ALFREDO@HERALDODEMEXICO.COM.MX  

@ALFREDOLEZ

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