Rancho Izaguirre: Un año de silencio y deuda de justicia
Hace un año justamente, el rancho Izaguirre se convirtió en el epicentro del horror. El colectivo Guerreros Buscadores reveló el contenido del inmueble -de unas 10 mil hectáreas ubicado en el ejido La Estanzuela, en Teuchitlán, Jalisco- que servía como centro de operaciones del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), y que se convirtió en símbolo doloroso de la crisis de desapariciones en México.
Lo que comenzó ese 5 de marzo de 2025 como una alerta sobre una supuesta fosa clandestina se transformó en el descubrimiento de un complejo centro criminal, que, según testimonios, servía tanto para el adiestramiento forzado de jóvenes como para el exterminio.
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El hallazgo fue demoledor: cientos de prendas de vestir, calzado, mochilas y restos óseos calcinados que evidenciaron la magnitud de la violencia.
La indignación social no sólo provino del descubrimiento, sino de la omisiones de las autoridades locales en la inspección inicial del predio, denunciado por los activistas en septiembre de 2024, lo que llevó a que la Fiscalía General de la República (FGR) atrajera el caso, tras confirmar "numerosas irregularidades" en el procesamiento original.
Incluso, el entonces edil emecista de Teuchitlán, José Ascensión Murguía Santiago, fue detenido dos meses después, al ser señalado de conspiración con el CJNG.
Prendas olvidadas
Mientras el Gobierno federal clasificó el lugar como un "centro de adiestramiento", los buscadores sostienen que era un "campo de exterminio" por la evidencia física y testimonios de sobrevivientes.
Aunque al final, para los colectivos como llamen al lugar es irrelevante ante la urgencia de identificar artículos y restos.
"Cada prenda guarda una historia", aseguran activistas en el proyecto Las Prendas Hablan, al señalar que, a 12 meses del hallazgo, con el nulo avance de reconocimiento de los indicios y la falta de atención a quienes reconocieron pertenencias de sus seres queridos en las imágenes difundidas, profundizan su victimización.
Rastreadores no desisten
Sobre el desarrollo y resultado de las investigaciones, Raúl Servín García, integrante del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, acusó que a la fecha no les han informado de los avances.
Comentó que el grupo continúa con la búsqueda fuera del inmueble y que han encontrado “unos restos y unas prendas; inmediatamente se le notificó al Ministerio Público(…) dijo que iba a procesar el lugar(…) no sabemos si lo procesaron”.
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El rancho Izaguirre luce hoy abandonado. Los habitantes de La Estanzuela “intentan recuperar la paz, luego de que se fueron los de la plaza (como llaman al grupo criminal)”, pero su recuerdo persiste “como herida abierta”, comenta una vecina, quien omite dar su nombre porque “aún tenemos miedo”.
La inclusión de los activistas que encontraron el centro a las labores ha sido nula. Sin embargo, su lucha continúa, no sólo por encontrar a sus desaparecidos, sino por combatir la impunidad y la complicidad institucional que permitió que este lugar operara en las narices de las autoridades.