Se desmonta el relato oficial: la distancia entre el príncipe Guillermo y su tío Andrés era solo pública

Se desmonta el relato oficial: la distancia entre el príncipe Guillermo y su tío Andrés era solo pública

Hasta ahora, la versión dominante sobre la relación entre Andrés Mountbatten‑Windsor y el resto de la familia real británica dibujaba un esquema muy claro: Isabel II lo apoyaba sin fisuras -era su hijo favorito, intervino económicamente para facilitar el acuerdo extrajudicial con Virginia Giuffre, sufrió al apartarlo de la vida pública y, hasta el último momento, intentó devolverle su lugar como hijo de reina; lo vimos en la misa por el difunto duque de Edimburgo-, mientras que en el extremo opuesto se situaba el príncipe Guillermo. Desde 2022, durante el Jubileo de Platino y también en la Orden de la Jarretera, se proyectó la idea de que el entonces duque de Cambridge había marcado una línea roja: no más apariciones públicas de su tío y, desde luego, ningún escenario compartido. Esa narrativa se reforzó cuando, en la misa por Constantino de Grecia en Windsor, Andrés sí acudió y Guillermo, siendo ahijado del último rey de los helenos, canceló su presencia en el último momento.

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El rey Carlos III, el príncipe Andrés y el príncipe Guillermo en el funeral de la duquesa de Kent en septiembre de 2025© Getty Images
Dos imágenes del príncipe Andres en el reciente funeral de la duquesa de Kent

Entre ambas posiciones se colocaba Carlos III, firme pero no tan implacable como su hijo, dispuesto a negociar y a cumplir parcialmente los deseos de su madre. Ese era el relato establecido: una familia dividida entre la protección materna, la firmeza del heredero y el equilibrio del actual monarca.

El exprincipe Andrés junto a su hermano, el rey Carlos III de Inglaterra© Getty Images
El exprincipe Andrés junto a su hermano, el rey Carlos III de Inglaterra

Sin embargo, Robert Hardman -uno de los biógrafos más respetados del Reino Unido por su profundo conocimiento de la era Isabel II- introduce ahora una lectura distinta en su nuevo libro Elizabeth II: In Private. In Public. The Inside Story. Según su investigación, la distancia que el príncipe Guillermo ha querido mostrar respecto a su tío desde que estalló el caso Epstein sería, en realidad, un ejercicio estrictamente público. De puertas adentro, la relación habría sido más suave, hasta el punto de que el príncipe de Gales habría llamado personalmente a Andrés para expresarle sus lástima tras la pérdida oficial de sus títulos, un gesto que el propio Andrés habría vivido como profundamente significativo.

El príncipe Andrés en el funeral de la duquesa de Kent© Getty Images
El príncipe Andrés en el funeral de la duquesa de Kent, septiembre de 2025, la última vez que fue invitado a una acto familiar público

Fue en octubre de 2025, cuando los documentos oficiales del Departamento de Justicia de los Estados Unidos sobre el caso Epstein hicieron imposible cualquier "salvación" -ya que tanto Andrés como Sarah Ferguson quedaron retratados a través de documentos, fotos y mensajes que mostraban la naturaleza de su relación con el magnate en el centro de la mayor red de tráfico sexual y de poder destapada hasta ahora-, cuando Carlos III, bajo una enorme presión política y mediática, retiró los títulos (o al menos su uso, porque aquella retirada fue más un gesto simbólico que real) que el príncipe Andrés todavía conservaba y determinó su salida inmediata del Royal Lodge, su histórica residencia en Windsor.

LONDON, UNITED KINGDOM - SEPTEMBER 16: (EMBARGOED FOR PUBLICATION IN UK NEWSPAPERS UNTIL 24 HOURS AFTER CREATE DATE AND TIME) Prince William, Prince of Wales and Catherine, Princess of Wales attend Katharine, Duchess of Kent's Requiem Mass service at Westminster Cathedral on September 16, 2025 in London, England. Katharine, Duchess of Kent was married to Prince Edward, Duke of Kent, a first cousin of Queen Elizabeth II. She died on September 4 at the age of 92 at Kensington Palace surrounded by her family. Having converted to Catholicism in 1994, her funeral takes place at Westminster Cathedral and is the first Catholic funeral to be held for a member of the royal family in modern British history. Her Royal Highness will be laid to rest at the Royal Burial Ground at Frogmore, Windsor. (Photo by Max Mumby/Indigo/Getty Images)© Getty Images
Sarah Ferguson también se vio apartada tras la publicación de los documentos del Caso Epstein

El reinado de Carlos III hizo así un nuevo esfuerzo por distanciar a la institución del escándalo. Sin embargo, intramuros, según la nueva biografía, el príncipe Guillermo dejó a un lado las tensiones para contactar con su tío y expresarle sus condolencias por la medida tomada y por el momento personal que atravesaba -y atraviesa- la casa de York.

Imagen tomada durante el reciente funeral de la duquesa de Kent© Getty Images
Isabel II, Carlos III y el príncipe Guillermo han tenido que ir resolviendo desde hace más de una década el desafío que ha supuesto para la monarquía británica la amistad de Andrés con Jeffrey Epstein

Esta llamada, que se produjo según Hardman, muestra la complejidad de la dinámica familiar en la casa Windsor, algo que ya vimos con la salida de los duques de Sussex. Por un lado están las relaciones familiares; por encima, la narrativa de cómo deben percibirse esas relaciones. Y, además, la realidad operativa: funcionan como entes casi aislados que compiten entre sí y que están rodeados de equipos de relaciones públicas, secretarios y asesores de imagen que van dictando sus pasos.

Recibido según su posición de príncipe británico en el funeral real de la duquesa de Kent el pasado 16 de septiembre© Getty Images
Cuando Andrés Mountabatten Windsor firmó un acuerdo extrajudicial a golpe de talonario para evitar el Caso Epstein pensó que todo quedaba allí, nunca ha sido juzgado y no tiene ninguna condena. Sin embargo, los archivos, fotos, conversaciones y documentos publicados en Estados Unidos le han convertido en una figura totalmente irrecuperable y negativa para la monarquía

Esta forma de presentarse ante el mundo -que no era propia de Isabel II y que se introdujo a finales de los noventa, cuando hubo que reconstruir la imagen del entonces heredero, Carlos, y hacer posible que llegara al trono junto a la reina Camilla- ha sido perfeccionada por el príncipe Guillermo. Él se ha rodeado de un equipo elegido entre los mejores (antes se buscaban asesores con perfil de hombres de Estado; ahora Guillermo trabaja con profesionales que han llevado la imagen de figuras como los Beckham) para forjar una identidad pública en la que nada quede al azar y que le permita llegar al trono proyectando una imagen de líder global. 

La reina Isabel II con su hijo Andrés en una imagen de archivo© Getty Images
La reina Isabel II con su hijo Andrés en una imagen de archivo

De este modo, el futuro rey ha desarrollado un modelo propio en el que los posibles escándalos le duran poco -ya sea por cuestiones fiscales del ducado de Cornualles o por la vinculación de alguno de sus donantes a los archivos de Epstein-, mientras proyecta una imagen cercana, moderna, familiar y "normal", logrando a la vez que se conozca lo menos posible de su vida privada y la de sus hijos. Un cambio radical respecto al acceso y la exposición que tenían los Gales cuando él era pequeño.

El rey Carlos III, el príncipe Guillermo y Kate Middleton© Getty Images
El rey Carlos III, el príncipe Guillermo y Kate Middleton

En el fondo, lo que revelan estas nuevas informaciones no es solo un gesto aislado, sino la constatación de que la Casa de Windsor sigue funcionando en dos planos paralelos: el de la imagen pública, calibrada al milímetro, y el de los vínculos privados, que rara vez coinciden con el relato oficial.