'Su Majestad' vuelve a Prime Video con Leonor Watling y ángela Cervantes como nuevas incorporaciones
Cuando una reina joven intenta modernizar la institución más rígida del país, cualquier visita inesperada puede convertirse en un pequeño terremoto. Y eso es exactamente lo que está a punto de ocurrir en Su Majestad: el palacio abre sus puertas a dos nuevos rostros que no llegan para saludar desde la distancia sino para alterar el equilibrio de la corte. Leonor Watling y Ángela Cervantes se suman a la segunda temporada de la serie royal de Prime Video y prometen agitar, con estilo propio, el reinado de Pilar, el personaje al que da vida Anna Castillo.
La protagonista de El cuento perfecto vuelve a ponerse en la piel de esta irreverente monarca y, como no podía ser de otra manera, Ernesto Alterio permanece a su lado como Guillermo, jefe de la Casa Real y mano derecha imprescindible en los pasillos del poder, una dupla que regalaba algunos de los momentos más afilados y cómicos de la primera entrega. Pero si entonces ya quedaba claro que gobernar no era tarea sencilla, ahora el tablero se complica con dos incorporaciones que llegan cargadas de pasado y carácter.
La primera en irrumpir en este nuevo escenario es Leonor Watling. La actriz, que en 2025 ya se movía entre intrigas palaciegas al dar vida a Isabel de Farnesio en La vida breve, cambia ahora de siglo pero no de entorno y vuelve a instalarse en una corte, eso sí en una contemporánea. En Su Majestad interpreta a Amanda Montesinos, una vieja amiga del rey Alfonso y ex amante del monarca emérito, cuyo regreso promete remover recuerdos, lealtades y equilibrios dentro de la Casa Real. Su presencia no solo añade una nueva capa emocional a la historia, sino que introduce un apoyo tan inesperado como incómodo para la joven reina.
Por su parte, Ángela Cervantes llega con desparpajo y descaro. La intérprete, nominada al Goya a mejor actriz protagonista por La furia en la reciente última edición de los premios, se mete en la piel de Valentina de Moreneses, la prima excéntrica, alocada y fiestera de Pilar. Si la reina intenta proyectar una imagen de cercanía y renovación, la llegada de su familiar parece dispuesta a poner a prueba los límites del protocolo y a romper las reglas de la monarquía. Este personaje no solo aporta frescura, también una dosis de imprevisibilidad que puede descolocar tanto a la opinión pública como al propio entorno palaciego.
La plataforma ha confirmado que ambas actrices se incorporan al rodaje de los nuevos episodios, que acaba de dar el pistoletazo de salida y se prolongará durante nueve semanas. Las cámaras ya recorren localizaciones tan singulares como el histórico Cerco de San Teodoro, en las minas de Almadén, y algunos de los palacios más emblemáticos de la Comunidad de Madrid como el Palacio de Linares, el Casino de Madrid o el Palacio del Infante Don Luis, escenarios que combinan tradición y modernidad y definen la estética de la serie, donde también retoman sus papeles Pablo Derqui como el rey Alfonso, Ramón Barea como Isidro, jefe de la Casa Real, Joan Carreras como el presidente del Gobierno, y Pablo Vázquez como Maluenda, jefe de Seguridad.
Creada por Diego San José y Borja Cobeaga —que vuelve a dirigir junto a Ginesta Guindal—, la ficción mantiene su sátira contemporánea sobre la actualidad política y social con el tono ácido y gamberro que conquistó a los espectadores en la primera temporada. La segunda entrega constará de seis episodios, aún sin fecha de estreno, que se espera que lleguen a la plataforma a lo largo del año y se perfila como una nueva prueba para una reina que intenta transformar la institución desde dentro.
Porque si algo deja claro esta nueva etapa es que en palacio no solo importan los discursos y las apariciones públicas. A veces, son las amistades del pasado y las primas imprevisibles las que ponen en jaque el equilibrio del trono. Y en el universo de Su Majestad, cada movimiento cuenta.
¿Qué nos espera en la segunda temporada?
España, 2026. Pilar acaba de ser proclamada reina y, junto a la corona y los saludos ensayados, hereda un pequeño detalle con grandes consecuencias: la desconfianza de buena parte del país hacia la monarquía. Decidida a convertirse en la reina del pueblo, hará todo lo posible por alejarse del polémico estilo de su predecesor. Entre protocolos estrictos y la necesidad de renovar la institución, tendrá que enfrentarse a aliados fieles como Guillermo, descubrir amores que la sociedad considera prohibidos y encontrar apoyos inesperados en los lugares más incómodos, como Amanda, la ex amante de su padre. Gobernar no es tarea sencilla y pronto la joven monarca comprobará que su forma de actuar podría parecerse más de lo que quisiera a la de quien juró no imitar.





