También los Monreal tienen su Plan B
Ya es un hecho: el senador Saúl Monreal no será candidato de Morena a la gubernatura de Zacatecas. Pero la dinastía Monreal no se va a quedar mirando.
Activó su Plan B: un intento de relevo familiar que, paradójicamente, choca con los candados de nepotismo que se dictaron desde Palacio Nacional para disciplinar al morenismo rumbo a 2027.
Las reglas “antiherencia” ataron de manos al menor de la familia. Sin embargo, su hermano, el gobernador David Monreal, intenta darle la vuelta a la prohibición e impulsar a la senadora Verónica Díaz como abanderada del partido guinda.
Sólo que el plan trae un detalle explosivo: Díaz fue esposa de Luis Enrique Monreal, hermano de Saúl, David y del diputado Ricardo Monreal.
Además, es madre de dos sobrinos de la dinastía. Y si la norma se aplica como se anunció —prohibición de nepotismo por afinidad y restricciones por grados de parentesco—, la candidatura también quedaría en zona de riesgo: no se trataría de relevar al “hermano”, sino de colocar a la madre de la nueva generación.
Pero en Zacatecas las reglas de la capital suelen traducirse como “recomendaciones”. Dicen en la tierra de la cantera rosa que David ya habría ordenado a la estructura local cerrar filas con Verónica.
Varios municipios han sido tapizados con su imagen y ella misma ha hecho saber, a propios y extraños, que será la candidata, pase lo que pase. Dentro del morenismo hay sospechas sobre un respaldo estatal, moral y económico, para acelerar su posicionamiento.
La familia, por su parte, no la ha desmentido; lo que sí existe es pleito interno: cada Monreal trae su propio proyecto y su propia apuesta.
El gobernador habría pactado con Ricardo una regla de convivencia: que cada quien mueva a sus piezas y que al final gane quien acumule más apoyos.
Saúl era la carta de Ricardo, pero ya está fuera: no sólo porque David empuja a Verónica, sino porque desde el centro empujan y ven con simpatía al diputado Ulises Mejía, quien encabeza mediciones y aparece como opción más rentable para evitar el costo de una nueva polémica por parentescos.
Y, como si el conflicto doméstico no fuera suficiente, el escenario se complica por fuera. El PT busca postular a la senadora Geovanna Bañuelos de la Torre, muy cercana a la presidenta Sheinbaum, mientras que el PVEM perfila a Carlos Puente.
El PAN se inclina por el alcalde de la capital, Miguel Ángel Varela, en tanto que el PRI apuesta por el empresario Adolfo Bonilla.
En MC todavía falta ver qué pasará, porque Jorge Álvarez Máynez, su dirigente nacional, se bajó de la contienda estatal. Y hay quienes creen que es una puerta que podría tocar Saúl. Aunque el partido naranja no tenga registro estatal.
Por donde se le vea, la dinastía enfrenta un panorama complejo: presión desde Palacio para evitar “herencias”, pleitos internos por el control del partido y una oposición —incluidos aliados— que huele sangre y se organiza.
Por esas razones, en Zacatecas, el problema no es sólo quién será candidato, sino qué tanto puede un apellido doblar una regla. Si Morena permite la excepción, la norma muere; si la aplica, la dinastía pierde el timón. Y en política, perder el timón suele ser peor que perder una elección.
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A PROPÓSITO DE RICARDO MONREAL, todo indica que desde Palacio Nacional le dieron un manotazo al coordinador de Morena en la Cámara de Diputados.
Le quitaron la batuta del Plan B de la reforma electoral y decidieron enviarlo al Senado de la República, donde el poblano Ignacio Mier lo recibirá ya planchado para sacarlo sin sobresaltos.
Pero en la Presidencia de la República no se quedarán de brazos cruzados: después de 2027 retomarán el tan llevado y traído Plan A de la reforma.
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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “En Morena, cuando la regla aprieta, la familia inventa atajos”.
POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO
ALFREDO.GONZALEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM
@ALFREDOLEZ
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