Todos los detalles de la boda de Makoke y Gonzalo Fernández en Ibiza: tres vestidos, 115 invitados y un ramo para una persona muy especial
Makoke y Gonzalo Fernández ya son marido y mujer. Aunque la pareja formalizó su unión el jueves 11 de junio en una ceremonia íntima, reservada únicamente a su círculo más cercano, ha sido un día después cuando han celebrado por todo lo alto su boda en Ibiza, rodeados de familiares, amigos y numerosos rostros conocidos. El programa ¡De Viernes! fue testigo directo del enlace y mostró en exclusiva los momentos más significativos de una jornada marcada por la emoción, la naturalidad y el inconfundible espíritu mediterráneo de la isla.
La boda, prevista inicialmente para el año pasado, tuvo que posponerse por el delicado estado de salud de Marina, pareja de Javier Tudela, y posteriormente por los problemas judiciales que afectaron tanto a Makoke como a su ahora marido. Superadas esas circunstancias, la pareja ha podido por fin vivir el día que llevaba tiempo esperando.
Una ceremonia en un enclave simbólico
La celebración tuvo lugar el viernes 12 de junio en Na Xamena, una espectacular hacienda situada en lo alto de la isla, con anfiteatro y un mirador suspendido sobre el mar. Un enclave muy especial para la pareja, ya que Ibiza es el lugar donde nació su historia de amor. La disposición del espacio, abierto y natural, dio a la boda un carácter íntimo pese a reunir a 115 invitados, muchos de ellos desplazados desde distintos puntos de España.
Entre los asistentes se encontraban amigos anónimos y también rostros conocidos como Arantxa de Benito, Estefanía Luyk, Pelayo Díaz o Marta López, quienes conectaron en directo con El tiempo justo para compartir algunos detalles del enlace. La invitación especificaba un dress code muy concreto: los hombres debían vestir traje claro o guayabera, mientras que las mujeres podían optar por diseños largos o midi elegantes, según informaba El tiempo justo.
Las palabras de Laura Matamoros y el look que acaparó miradas
Una de las primeras voces en pronunciarse fue Laura Matamoros, quién también habló con De Viernes para explicar cómo se estaba viviendo la celebración desde dentro. “La ceremonia ha sido muy divertida, muy emotiva porque la hija de Gonzalo ha dado un discurso y las amigas de mi madre también. Está siendo un día radiante por todos los lados”, aseguró. Laura reveló además que su madre le pidió participar activamente en la ceremonia: “Me dijo mi madre que si podía leer y le dije que sí, por supuesto. He querido que sea un discurso emotivo, pero con un poquito de chispa”. También compartió cómo vio a los novios en los instantes previos: “Son muy nerviosos los dos. Gonzalo estaba atacado; mi madre quizá estaba más tranquila”.
Para la ocasión, Laura eligió un vestido estampado en tonos verdes y azules, con un cuello de volantes que enmarcaba el rostro como si fuera una flor. Completó el look con labios rojos y un recogido con trenzas, un estilismo muy acorde con el ambiente ibicenco.
Los tres vestidos de Makoke: del clasicismo nupcial al espíritu de la isla
Como la propia Makoke confesó a Santi Acosta y Beatriz Archidona, lució tres vestidos a lo largo de la celebración, cada uno con un significado y un estilo distinto. Para el momento del enlace, se decantó por un diseño que ella misma definió como “mucho más clásico”, un vestido liso, ajustado y muy elegante, con escote bardot y una pequeña flor en el centro del escote. Llevaba el pelo suelto con ondas y un velo fino, un estilismo que reforzaba ese aire romántico que completaba un ramo delicado en tonos blancos y rosas. Durante la ceremonia se vivieron momentos divertidos, como el ‘pequeño lío’ con las alianzas, cuando los novios dudaron sobre la mano correcta en la que debían colocarlas.
Tras resolver la anécdota, fueron declarados “marido y mujer” y protagonizaron un beso de película, con el atardecer de fondo, que hizo estallar a los invitados en vítores de “¡Vivan los novios!”.
El segundo vestido, diseño, de Juan Vidal, fue el que Makoke mostró ante las cámaras de Telecinco. Mucho más relajado y vinculado al espíritu de la isla, destacaba por su escote pronunciado, mangas amplias y abullonadas, abotonadura central y una falda ligera con abertura frontal. Cambió el velo por una corona de flores para darle este toque boho chic. “Este es mucho más Ibiza y mucho más Makoke”, dijo la novia. Gonzalo estaba embelesado mirando a su ya mujer "se me cae la mandíbula. Está increíble".
Y del tercer vestido apenas se dieron detalles, más allá de que sería el elegido para la parte más festiva de la noche.
Un ‘sí, quiero’ con emoción, anécdotas y una entrega de ramo muy significativa
Makoke estaba visiblemente emocionada y afónica. Para ella, casarse con Gonzalo Fernández era un sueño hecho realidad y así expresó cómo estaba viviendo su gran día: “Estoy superfeliz. No me cabe tanta felicidad en el cuerpo. Estoy con las personas que más quiero en el mundo. Sobre todo, con mis hijos y con mi marido”, entonando orgullosa esta última palabra. Gonzalo, por su parte, tampoco pudo ocultar su emoción y confesó que al verla por primera vez se quedó “en shock”.
Uno de los gestos más significativos y emotivos de la ceremonia fue la entrega del ramo, que Makoke decidió dar a Marina, pareja de su hijo Javier Tudela. “Creo que se lo merece después de haber tenido dos hijos y de hacerme una de las mujeres más felices del mundo. Uno se siente pleno cuando se convierte en abuelo”, explicó. Entre risas, añadió: “A mi hijo le he hecho una p..., pero se tienen que casar ya”.
La fiesta continuó hasta altas horas de la madrugada y, ya mucho más relajados, los novios pudieron disfrutar de un día que llevaban un año esperando. Tras superar aplazamientos y contratiempos, Makoke y Gonzalo celebraron por fin su boda rodeados de familiares y amigos, en una noche en la que la colaboradora, como ella misma dijo, llegó a “explotar de felicidad”, poniendo el broche a una jornada inolvidable para todos.








