Tom Morello visita a las Abuelas de la Plaza de Mayo en Argentina: "Han trabajado incansablemente durante décadas"

Tom Morello visita a las Abuelas de la Plaza de Mayo en Argentina: "Han trabajado incansablemente durante décadas"

No es un secreto para nadie que América Latina se ha enfrentado a numerosos hechos históricos que cambiaron para siempre el rumbo de distintos países, pero una de sus vivencias más oscuras tiene que ver con las diferentes dictaduras que se instalaron en los territorios.

Lamentablemente, Argentina fue una de esas naciones que vivió en carne propia toda la represión y violencia que trajo consigo la dictadura militar. Pero en medio de las cifras de personas muertas, desaparecidas y torturadas se instaló un símbolo de esperanza lidereda por madres que estaban desesperadas por encontrar a sus hijos.

Fue así como nacieron las Madres de Plaza de Mayo, quienes aún después de tantos años continúan buscando a las y los adultos que fueron arrebatados de sus familias durante este oscuro periodo histórico. Y su causa no pasa desapercibida para el mundo de la música, pues el pasado martes 10 de marzo Tom Morello cruzó las puertas de la sede de Abuelas de Plaza de Mayo para conocer sus historias de resistencia.

Tom Morello visita a las Abuelas de Plaza de Mayo en Argentina

El músico, conocido por su activismo político además de su carrera en bandas como Rage Against the Machine y Audioslave, fue quien pidió personalmente este encuentro ya que quería escuchar, de primera mano, las historias de una de las organizaciones de derechos humanos más influyentes del mundo.

Morello fue recibido por integrantes de la Comisión Directiva y por la histórica Abuela Buscarita Roa; la reunión se desarrolló alrededor de una mesa en la que también estaban presentes nietos y nietas restituidos, es decir, personas que durante años vivieron con identidades falsas tras haber sido apropiadas en el contexto de la dictadura militar argentina.

El músico escuchó en silencio gran parte de la conversación y según relataron luego miembros de la organización, preguntó por las historias personales, por el funcionamiento de las investigaciones y por el trabajo cotidiano que la institución sostiene desde hace décadas.

¿Cuál es la historia de las Abuelas de Plaza de Mayo?

Para comprender la dimensión del encuentro hay que retroceder casi medio siglo. Entre 1976 y 1983, Argentina estuvo gobernada por una dictadura militar que implementó un sistema de terrorismo de Estado; organismos internacionales como Human Rights Watch y Amnistía Internacional documentaron que miles de personas fueron secuestradas, detenidas en centros clandestinos, torturadas y posteriormente desaparecidas.

La cifra que sostienen las organizaciones de derechos humanos argentinas es de aproximadamente 30 mil desaparecidos y es justo en ese contexto que nació uno de los movimientos de resistencia civil más emblemáticos de América Latina, pues a fines de la década de 1970 un grupo de mujeres comenzó a reunirse frente a la Casa Rosada, sede del Poder Ejecutivo argentino en donde buscaban información sobre sus hijos e hijas desaparecidos.

No obstante, la dictadura prohibía las manifestaciones públicas, por lo que las mujeres idearon una forma de protesta que terminaría convirtiéndose en símbolo mundial: caminar en círculos alrededor de la Plaza de Mayo todos los jueves por la tarde. Ese gesto dio origen al movimiento de las Madres de Plaza de Mayo, del cual más tarde surgiría una organización específica: Abuelas de Plaza de Mayo.

Mientras las Madres exigían saber el destino de sus hijas e hijos, muchas comenzaron a sospechar que también había bebés nacidos en cautiverio o niños pequeños que habían sido secuestrados junto con sus padres y las Abuelas se propusieron encontrarlos. Investigaciones posteriores confirmaron esas sospechas ya que numerosos testimonios judiciales y documentos desclasificados revelaron que parte del aparato represivo de la dictadura organizó un sistema de apropiación de menores.

Se sabe que las mujeres embarazadas detenidas ilegalmente daban a luz en cautiverio y luego sus bebés eran entregados a familias vinculadas con militares o con sectores afines al régimen. En muchos casos se falsificaban certificados de nacimiento para borrar cualquier rastro de la identidad original.

La búsqueda de esas niñas y niños (hoy adultos) se convirtió en la misión central de Abuelas de Plaza de Mayo y por más de cuatro décadas, la organización ha desarrollado un trabajo que combina investigación histórica, análisis documental y avances científicos. De hecho, su lucha impulsó la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos de Argentina, uno de los primeros sistemas del mundo dedicado a restituir identidades mediante pruebas de ADN. Hasta hoy, más de 130 personas recuperaron su identidad gracias a esas estrategias.

Ese trasfondo fue el que Morello quiso conocer durante su visita. En la conversación, el músico escuchó relatos de quienes crecieron con nombres que no eran los suyos y que años después descubrieron su verdadera historia y para muchas de esas personas, el momento en que reciben la confirmación genética se convierte en un punto de inflexión vital: deben reconstruir su biografía, entender la historia política que rodeó su nacimiento y conocer a una familia que durante décadas los buscó.

Y es que el guitarrista se mostró particularmente interesado en el aspecto humano de ese proceso, preguntó cómo se construyen los vínculos familiares después de tantos años y qué significa, emocionalmente, recuperar una identidad. También quiso saber cómo se financian las investigaciones y qué desafíos enfrenta la organización en la actualidad.

Horas más tarde, Morello compartió en sus redes sociales una imagen del encuentro y un mensaje de apoyo. En su publicación recordó que, durante la dictadura argentina, miles de opositores fueron secuestrados y desaparecidos, mientras que muchos de sus hijos fueron apropiados ilegalmente.

Las Madres de los Desaparecidos han trabajado incansablemente durante décadas para reunir a esos niños con sus verdaderos parientes, escribió Tom Morello.