Trump a Irán: "Prefiero resolver este problema por la vía diplomática, pero jamás permitiré que el principal patrocinador mundial del terrorismo tenga un arma nuclear"
El presidente de Estados Unidos lanzó este martes, desde el Congreso, en medio del discurso en teoría más solemne de la vida política del país, un nuevo mensaje de advertencia a Irán. Lo hizo mientras sus barcos y portaaviones se acercan a la región, en el mayor despliegue en dos décadas. Lo hizo mientras su yerno y su negociador especial preparan la próxima cita con los diplomáticos de Teherán. Mientras los expertos dicen que nunca en la historia un país ha movilizado tantas tropas para no hacer nada con ellas. "Como presidente, haré la paz donde pueda, pero nunca dudaré en hacer frente a las amenazas a Estados Unidos donde sea necesario (...) Prefiero resolver este problema por la vía diplomática, pero una cosa es segura: jamás permitiré que el principal patrocinador mundial del terrorismo tenga un arma nuclear. No puedo permitirlo", dijo entre aplausos y gritos de "USA, USA" por parte de congresistas, senadores y miembros de su Gobierno.
Donald Trump sacó pecho en su intervención del ataque inédito que se vio en 2025. "En una operación revolucionaria el pasado junio, el ejército estadounidense destruyó el programa de armas nucleares de Irán con un ataque en suelo iraní conocido como la Operación Medianoche". Pero se centró sobre todo en atacar al régimen de los ayatolás tanto por su rol durante décadas "como patrocinador del terrorismo" como por la represión contra sus propios ciudadanos, a los que Trump animó a seguir tomando las calles porque, dijo, "la ayuda está en camino".
El presidente ha insistido en que "desde hace décadas, la política de Estados Unidos ha sido nunca permitir que Irán obtenga un arma nuclear. Desde de que tomaron el control de esa orgullosa nación hace 47 años, el régimen y sus asesinos aliados no han propagado más que terrorismo, muerte y odio. Han matado y mutilado a miles de militares estadounidenses, a cientos de miles e incluso a millones de personas con lo que se conoce como bombas de carretera. Eran los reyes de las bombas de carretera. Y eliminamos a Soleimani. Lo hice durante mi primer mandato. Tuvo un gran impacto. Fue el padre de las bombas de carretera. Pero en los últimos meses, con las protestas, han matado al menos, al parecer, a 32.000 manifestantes. Los fusilaron y los ahorcaron. Les impedimos ahorcar a muchos con amenazas de violencia, pero son gente terrible", ha proseguido el presidente.
Aunque la posición de Washington ha sido consistente en evitar que Irán logre armas nucleares, nunca hasta Trump había habido un ataque directo. Ahora, sin embargo, y a diferencia de pasadas operaciones militares de EEUU, en Oriente Próximo o en Venezuela, la administración no está siquiera haciendo un gran esfuerzo en construir una narrativa o una lista de razones. No está hablando incansablemente de las protestas ciudadanas, de amenazas nucleares o a la seguridad regional. No hablan del peligro que sufre Israel o de cómo EEUU estaría mucho más segura con un cambio de régimen. Simplemente está acumulando tropas y mandando mensajes sobre las consecuencias de que Teherán "no llegue a un acuerdo", pero sin precisamente exactamente en qué términos o sobre qué. Hasta ahora.
Esta noche, Trump ha insinuado que el régimen está cerca de conseguir armas con las que atacar sus intereses. Una razón para actuar. "Ya han desarrollado misiles que pueden amenazar a Europa y nuestras bases en el extranjero, y están trabajando para construir misiles que pronto llegarán a Estados Unidos después del Martillo de Medianoche. Se les advirtió que no intentaran reconstruir su programa de armas, en particular, las nucleares. Lo aniquilamos, y quieren empezar de nuevo, y ahora mismo persiguen sus siniestras ambiciones. Estamos negociando con ellos; quieren llegar a un acuerdo, pero no hemos escuchado las palabras mágicas: 'Nunca tendremos un arma nuclear', que son las que quiero oír", ha dicho Trump.
Unas horas antes del discurso, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el director de la CIA, John Ratcliffe, se reunieron por videoconferencia con los congresista y senadores especializados en cuestiones de Seguridad Nacional, conocidos como La Banda de los 8. Para hablar de varias cuestiones, pero sobre todo Irán, después de que el Gobierno haya desplegado una fuerza militar inédita en dos décadas en Oriente Medio y haya dedicado la última semana a llenar todos los medios de comunicación nacionales de globos sonda sobre un inminente ataque a Irán. Las declaraciones y filtraciones, todas sin atribución, han dado por inevitable una intervención, pero presentando toda una gama de posibilidades. Desde bombardeos a las instalaciones nucleares iranís, a pesar de que Trump aseguró en verano que estaban destruidas y el programa había sido aniquilado. A una operación para acabar con la vida de los máximos dirigentes del régimen, decenas de ello. Pasando, incluso, por una operación larga, con semanas o meses de bombardeos por todo el país.
Los Demócratas presentes salieron mostrando su preocupación. Y transmitiendo la sensación de que el ataque era inminente. El senador Chuck Schumer, demócrata por Nueva York y líder de la minoría, habló avisó: "Miren. Esto es serio, muy serio, y la administración tiene que explica su postura ante el pueblo estadounidense". El número 2 del comité de Inteligencia del Senado, Mark Warner, se pronunció en la misma línea: "este es un momento extraordinariamente serio, un momento serio en Medio Oriente, un momento serio para Estados Unidos". Por ello, pidió a Trump que aclare "cuáles son los objetivos de nuestro país, cuáles son los intereses de nuestro país y cómo vamos a proteger los intereses estadounidenses en la región. Tal vez lo escuchemos esta noche, pero si no lo escuchamos esta noche, necesitamos escucharlo muy, muy pronto", dijo en referencia al discurso.
Ninguno de ellos, sin embargo, hizo lo que muchos expertos esperaban: insistir una y otra vez en que para cualquier ofensiva militar el presidente necesita el visto bueno del Congreso. "Estoy muy preocupado. Las guerras en Oriente Medio no son buenas para los presidentes ni para el país, y no hemos escuchado ni una sola razón convincente que justifique por qué ahora es el momento de lanzar otra guerra en Oriente Medio", explicó el congresista Jim Himes, el demócrata de mayor rango en el comité de inteligencia de la Cámara de Representantes.
"Las imágenes por satélite muestran 66 cazas estadounidenses en la Base Aérea Muwaffaq Salti de Jordania. Numerosos F-35, los cazas más avanzados y letales del mundo. Se trata de uno solo de los despliegues recientes. Cientos de aviones de ataque y aviones cisterna en la región. Estados Unidos se prepara una importante campaña aérea contra Irán", escribió en su cuenta de Twitter el profesor Robert A. Pape, uno de los mayores expertos del mundo precisamente en el uso de la fuerza aérea en combate. "Esto representa entre el 40% y el 50% del poder aéreo estadounidense desplegable en el mundo. Esto es similar al de las guerras de Irak de 1991 y 2003. Y sigue creciendo. Nunca antes Estados Unidos había desplegado tanta fuerza contra un enemigo potencial sin lanzar ataques", había notado ya la semana pasada.
El profesor en los últimos meses ha advertido en varios ensayos en revistas como Foreing Affairs del peligro de pensar que los bombardeos son una forma segura y distante de intervenir el mundo. Y que, a menudo, "los ataques de precisión pueden extender las guerras que pretenden contener", porque "el poder aéreo por sí solo nunca ha ganado una guerra importante".