Trump sopesa sacrificar a la responsable de Seguridad Nacional, Kristi Noem, tras el fiasco de Mineápolis

Trump sopesa sacrificar a la responsable de Seguridad Nacional, Kristi Noem, tras el fiasco de Mineápolis

Donald Trump y su equipo más cercano sopesan estos días la opción de sacrificar a Kristi Noem, la responsable del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés). El fiasco de la operación Metro Surge en Minnesota, que se ha saldado no sólo con dos estadounidenses fallecidos y un venezolano herido de bala, sino con incontables heridos, protestas, manifestaciones y denuncias ante los tribunales, está pasando factura a la Administración, tanto en las encuestas como entre sus propias filas, con la posibilidad incluso de que el Gobierno federal tenga que volver a cerrar, total o parcialmente, en los próximos días. Y Noem es para muchos el rostro de todo lo que está mal.

El lunes, Trump relevó sin contemplaciones al máximo responsable de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, enviando en su lugar a Minnesota a Tom Homan, su zar fronterizo (ese es su cargo oficial), un peso pesado político para asumir el control, calmar la situación y tender puentes con las autoridades locales y estatales. Bovino, que había sido empoderado por Noem, ha vuelto a su puesto oficial en el sur de California, pero según adelantaron medios como la CNN y The Atlantic, le han retirado las claves incluso de sus redes sociales. Ha perdido la confianza y se retirará en breve del servicio.

Noem podría ser la siguiente. El presidente se reunió con ella durante dos horas el lunes por la tarde. Este martes, antes de subirse a un helicóptero en la Casa Blanca, descartó que vaya a ser cesada, al menos por ahora. "Creo que está haciendo un muy buen trabajo. Creo que está haciendo un trabajo excelente. La frontera está totalmente segura, ¿saben? Olvidan que heredé una frontera por la que entraban millones de personas. Ahora tenemos una frontera por la que no entra nadie. Sólo entran a nuestro país ilegalmente. Así que hay que recordar esas cosas porque la gente lo olvida; en cuanto se logra algo, pasa a la historia y nadie quiere hablar de ello", señaló.

Hay múltiples relatos y fuentes que hablan de cómo en realidad está muy molesto por la crisis reputacional y culpa en parte a su ministra, por los métodos, pero también por la estrategia. En lugar de apuntarse tantos, ya que la frontera está efectivamente cerrada y apenas entran personas, su popularidad está en descenso. E incluso la política migratoria ha caído 11 puntos en los sondeos que preguntan por el respaldo a las acciones del Ejecutivo. Por eso estudian cómo salir del agujero que ellos mismos han cavado para centrarse en lo que sí tiene apoyo: las zonas limítrofes y la expulsión de criminales convictos.

El despliegue del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de la Patrulla Fronteriza está también en los tribunales, minando aún más la imagen de la Administración. El director interino de ICE, Todd Lyons, ha sido citado a comparecer ante un tribunal federal este viernes para intentar convencer al juez de por qué no debería ser declarado en desacato por incumplir una orden judicial en el caso de un hombre que impugna su detención, así como por el caso de una niña de dos años que fue llevada a Texas contra la orden de otro magistrado. El juez Patrick Schiltz avisó este lunes por la mañana que la "paciencia del tribunal" con la Administración Trump "se ha agotado".

Todo hace mella y empuja al cese de Noem. Pero, al mismo tiempo, el presidente, en este segundo mandato, se ha caracterizado por tener más paciencia que en el primero. Y menos tolerancia a la presión externa y al fracaso. Las enormes críticas, especialmente desde su partido, le llevaron a descartar a su primera elección para fiscal general (el congresista de Florida Matt Gaetz, acusado de mantener sexo de pago con menores de edad y consumir drogas en el Capitolio). Lo hizo con pocas ganas y enorme frustración, y a partir de entonces se negó a reemplazar a otros candidatos a puestos clave, por polémicos que fueran. Prefirió amenazar uno a uno a los senadores afines que protagonizar otra humillante marcha atrás.

No quería repetir el espectáculo de sus primeros años, en 2017, cuando los cargos duraban semanas o días, entre despidos y dimisiones. Por eso, incluso cuando se enfureció con el consejero de Seguridad Nacional, Mike Waltz, después de que este invitara por error a un periodista a un grupo de mensajes donde se discutió un bombardeo clasificado en Yemen, no lo despidió, sino que lo mandó como embajador ante la ONU. Tampoco hizo nada cuando se confirmó que el FBI tenía vídeos que mostraban a su zar fronterizo, Homan, aceptando decenas de miles de dólares de agentes encubiertos que se hacían pasar por empresarios a cambio de posibles labores como intermediario o conseguidor ante el Ejecutivo.

El caso de Noem es diferente. El Congreso va a pedir su impeachment, un juicio político para forzar su destitución. No son sólo los demócratas, aunque ellos lo han impulsado. El lunes, sus líderes en el Capitolio emitieron un comunicado diciendo que "el Gobierno está utilizando el dinero de los contribuyentes para asesinar a ciudadanos estadounidenses, brutalizar comunidades y atacar violentamente a familias inmigrantes que cumplen con la ley (...) Se necesitan cambios drásticos en el Departamento de Seguridad Nacional. Los agentes federales que han violado la ley deben ser procesados penalmente. Las tácticas paramilitares deben cesar de inmediato. El dinero de los contribuyentes debe usarse para mejorar la vida de los estadounidenses de a pie, no para asesinarlos a sangre fría. Kristi Noem debe ser destituida de inmediato, o iniciaremos un proceso de destitución en la Cámara de Representantes. Podemos hacerlo por las buenas o por las malas", avisaron el líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries; su número dos, Katherine Clark, y el presidente del caucus demócrata, Pete Aguilar.

Hay más. Independientes como el senador de Pensilvania John Fetterman han pedido a Trump su cabeza ("Estadounidenses han muerto y ella está traicionando la misión principal del DHS y destruyendo su legado de seguridad fronteriza. No cometa el error que cometió el presidente Biden al no despedir a un secretario extremadamente incompetente"), y entre las filas republicanas creen que su sacrificio es la única posibilidad de reconducir la situación. Responsabilizarla de lo ocurrido en Minnesota y de lo que consideran el error principal de la Administración, que, en vez de centrarse en la persecución y deportación de criminales -algo que apoyan en el partido, pero también una amplia mayoría de la sociedad-, ha multiplicado las redadas y detenciones de ciudadanos sin ningún tipo de antecedente penal, obligando a millones de personas a llevar sus documentos encima y tener que justificarse constantemente en un clima de temor y violencia.

Noem es una de las figuras más polémicas y divisivas de la Administración desde el primer día. Fue miembro del Congreso durante ocho años y gobernadora de su estado, Dakota del Sur. Llegó al cargo ya con mofas y preocupación por el relato que hizo en un libro de memorias sobre cómo había matado ella misma a un perro rebelde que no valía para cazar. Desde entonces ha recibido el apodo de ICE Barbie por el despliegue de outfits escogido en cada escenario en el que se ha presentado, vestida con los uniformes de todo tipo de agencias y cuerpos de emergencias. Se han denunciado sus negocios no declarados con firmas que ganaron millones con las autoridades públicas, así como su relación con Corey Lewandowski, el que fuera director de campaña de Trump en 2016, acusado de agresión sexual por la esposa de un importante donante conservador.