Una historia muy animada
Sí alguna vez Walt Disney ofreció a Francisco Gabilondo Soler Cri-Cri comprar los derechos de sus canciones y personajes debió suceder en la década de los 60 cuando el animador y guionista visitó México por segunda ocasión, dice Andrés Rodríguez Granados (CDMX, 1988), autor de La vida animada. Breve (brevísima) historia de la animación en México (Almuzara, 2026), ensayo historiográfico que intenta arrojar luz sobre una actividad cuyo acontecer ha sido poco rastreado en el país.
Rodríguez piensa que “se trata más de un mito” la idea de que Gabilondo Soler rechazó la oferta de Disney porque pensaba que sus creaciones eran para el pueblo de México. Si llegó a suceder, dice, debió ser después de que apareció la película Cri-Cri el grillito cantor (1963) que contó con una pequeña secuencia animada encargada a los estudios Disney para Los tres cochinitos.
De lo que el autor está seguro es que Cri-cri se inspiró en la figura de Disney para su famosa canción “El ratón vaquero”. “Hay una especie de mito que se ha promovido para poner en un pedestal a Cri-Cri, pero no es necesario, él es otro tipo de artista, no un animador”.

La visita de Disney a México es sólo uno de los episodios que Rodríguez repasa en su libro. Su trabajo parte de dos estudios previos:
El episodio perdido: historia del cine mexicano de animación de Juan Manuel Aurrecoechea y Animación: una perspectiva desde México de Manuel Rodríguez Bermúdez.
El problema para relatar la historia del arte que crea ilusión de movimiento es que mucho material se ha perdido. No obstante, los primeros trazos se ubican en los años 20 con un primer intento de Juan Arthenack, "un caricaturista que fue director de cine y actor cómico que hizo una película que se llamó El Bruja, donde aparece una pequeña secuencia de stop motion donde un monito forma la palabra Excélsior con cubos".

Los años fundacionales, sin embargo, se dan en 1947 cuando se crea Caricaturas Animadas de México, liderado por los hermanos Sandoval. A este periodo siguen etapas "sin continuidad", con éxitos como Cantinflas Show, de 1972, y que tienen su punto culminante en 1976 con Los Tres Reyes Magos de Fernando Ruiz, con guión de Rosario Castellanos, el primer largometraje animado de México y Latinoamérica.
Más tarde, en 1983, sucede la célebre coproducción hispano-mexicana Katy la oruga y no será sino hasta el inicio del nuevo milenio cuando se da un renacimiento contemporáneo. Pero, advierte, el autor, "nunca hemos tenido una época dorada como tal, hemos tenido pequeños chispazos donde parece que está sucediendo algo, pero también grandes épocas de sequía. Ahorita yo creo que hay mucho talento, mucha gente interesada en hacer animación. El año pasado tuvimos Soy Frankelda, el experimento de Batman Azteca: Choque de imperios, que se hizo entre Ánima Estudios, DC y Warner Bros y este año se estrena la primera película dirigida por una mujer, Mi Amigo el Sol, de Alejandra Pérez González".
Por Luis Carlos Sánchez
EEZ