Voto por eficiencia, no por ideologías

Voto por eficiencia, no por ideologías

Tres de los más recientes presidentes de derecha electos en América Latina están en problemas, pero menos por su ideología que por sus ineficiencias.

Pero los problemas de los actuales gobiernos de Argentina, Bolivia y Chile, en específico, se derivan mayormente del fracaso en el cumplimiento de sus promesas.

Como ocurrió con sus predecesores, hayan sido populistas, de izquierda o lo que hayan sido.

El presidente Donald Trump, de Estados Unidos, enfrenta un escenario similar y su partido republicano puede perder las mayorías legislativas en noviembre.

Para complicar más las cosas, se auguran elecciones complicadas en Brasil y Colombia, donde los candidatos de la izquierda, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el oficialista Ivan Cepeda, no tienen asegurada la victoria.

El hecho, señaló el analista argentino Daniel Zovatto, director regional para América Latina y el Caribe en el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional), es el colapso de las promesas y las expectativas.
Según Zovatto, los presidentes Javier Milei (Argentina), José Antonio Kast (Chile), y Rodrigo Paz (Bolivia), como Trump, no han perdido popularidad por razones ideológicas, sino por un algo más básico: "no están logrando cumplir con las promesas hechas durante sus campañas ni resolver los problemas que sus votantes les encomendaron".

El punto no es nuevo pero es uno que vale la pena subrayar, sobre todo ante quienes creen todavía que las ideologías definen a los electores del siglo XXI.

Milei llegó al poder gracias al descontento con el desempeño económico y los escándalos del gobierno de Alberto Fernández, que se enfrentó a su vicepresidenta y protectora política, Cristina Fernández-Kirchner.

Kast asumió la presidencia en marzo y ya perdió 20 por ciento en su aprobación pública, debido a la creciente percepción de que realmente no tiene propuestas para enfrentar los problemas de inseguridad.

Paz, por su parte, tiene apenas seis meses en el particularmente atribulado puesto presidencial de Bolivia y enfrenta la literal sublevación de los partidarios del popular ex-presidente Evo Morales.

Todos ellos se presentaron en su momento como solución a los problemas creados por los gobiernos de los partidos entonces en el poder: economía, seguridad, gobernanza.

En el caso de Lula da Silva, que a sus 80 años se presenta a reelección el próximo dos de octubre, sus posibilidades de reelección se ven sombreadas por la situación económica, su edad,  sus problemas de salud y la caída de las viejas acusaciones por corruptela que lo llevaron a la cárcel hace una década.  

Cepeda, por su parte, arrastra los problemas del presidente Gustavo Petro: crisis fiscal, un alto nivel de endeudamiento, obstáculos legislativos para sus reformas sociales y el desgaste de la política de "paz total" en negociaciones con grupos armados. Y aunque se espera que gane la primera vuelta el 31 de mayo, el resultado final puede ser distinto ante una oposición unificada.

Pero en vez de corregir o resolver, prefieren culpar a otros.

PAL