Xabier Rodrigues, maquillador: "Usar demasiada crema hidratante antes del maquillaje puede hacer que se marquen más las arrugas"
Una piel jugosa es el punto de partida de casi cualquier buen maquillaje. Cuando la consigues, la base se extiende mejor, el corrector queda más cómodo y el rostro gana ese acabado fresco que todas buscamos. Y aunque la lógica nos dice que el secreto está en usar un extra de hidratante, nada que ver. Esta, como el corrector o los polvos, tiene su medida. Cuando la crema se convierte en una capa demasiado rica, el maquillaje puede acabar haciendo justo lo que queríamos evitar: marcar más las líneas de expresión.
Xabier Rodrigues, National Artist de MAC, nos lo explica. Aplicar mucha crema antes de la base puede hacer que las arrugas se vean más, pero la clave está en el tipo de piel, la textura elegida y la cantidad. "Si la piel es muy seca, aplicar bastante crema hidratante puede favorecer a que luego el maquillaje lo podamos trabajar mejor", explica. En una piel seca, ese extra puede ayudar a que la base se deslice con más facilidad. El problema aparece cuando la piel queda demasiado cargada.
Al gesticular durante el día, el rostro se mueve, la base se desplaza y el producto acaba entrando en esas pequeñas líneas que se forman al sonreír, hablar o fruncir el gesto. "Al estar la piel extra hidratada, sobrehidratada, todos los pigmentos quedan acumulados en estas líneas", apunta el maquillador. Y esos puntitos que a veces vemos al mirarnos de cerca no son otra cosa que maquillaje acumulado en el poro.
Por qué la crema puede marcar más las líneas de expresión
La piel está viva. Tiene poros, textura, pliegues y movimiento. Por eso el maquillaje cambia con las horas. Una crema demasiado untuosa, un sérum muy oleoso o varias capas de tratamiento pueden crear una superficie en la que la base resbala con más facilidad.
En pieles grasas, este efecto suele verse más. Xabier Rodrigues explica que son pieles que expulsan más sebo durante el día. Ese sebo se mezcla con la crema, la base, el corrector y los polvos hasta formar una capa más pesada sobre el rostro. "Todo se crea como una especie de masa", dice. Esa mezcla puede hacer que se marquen más las líneas, los poros y los pequeños volúmenes de la piel. El acabado pierde frescura y el maquillaje se ve más denso justo en las zonas donde queríamos ligereza.
La piel necesita equilibrio. Ni mucha ni poca crema. Si te pasas, puedes mover el maquillaje y si te quedas corta, la base se cuartea. Y en los dos casos las líneas quedan más visibles y la piel menos bonita. Rodrigues insiste en elegir bien cada paso. El tratamiento, el contorno de ojos, el sérum, la hidratante, la base, el corrector y los polvos deberían preparar la piel según lo que necesita ese día.
Una piel seca pide confort. Una piel grasa agradece texturas más ligeras. Una piel deshidratada puede necesitar agua, pero quizá una crema rica aporte demasiado peso. Hay que observar cómo se comporta la piel y ajustar el producto.
Cuánto esperar entre la hidratante y la base
El truco más fácil es dejar respirar la piel. Xabier Rodrigues recomienda aplicar la crema y esperar “un par de minutos” antes de empezar con la base. Ese margen ayuda a que la piel absorba el tratamiento y llegue al maquillaje con una textura más estable. Su consejo es aplicar la crema y aprovechar ese rato para hidratar las manos o el cuerpo. Al volver al rostro, la piel está preparada, pero con menos exceso en la superficie. Ese pequeño gesto cambia mucho el acabado. Pedro Cedeño, por su parte, aconsejaba fijar la crema con una esponja para evitar las molestas bolitas que a veces aparecen.
Qué hidratante elegir antes del maquillaje
La mejor hidratante antes de maquillarse es la que encaja con tu piel. Xabier Rodrigues insiste en pedir consejo profesional y contar qué notas: tirantez, grasa, brillo, descamación, poros marcados o base que se corta a las pocas horas. Ese diagnóstico ayuda a elegir una textura adecuada. En pieles grasas, fórmulas ligeras y con buen acabado bajo el maquillaje. En pieles secas, cremas más confortables, pero bien dosificadas. En el contorno de ojos, producto justo para hidratar la zona y permitir que el corrector se asiente. La cantidad de crema importa tanto como la fórmula. Si quieres dejar la piel cómoda antes de la base, ponte solo una capa fina y bien repartida. Varias capas aplicadas con prisa pueden hacer que la base se desplace antes.
El maquillador también nos recuerda que no debemos demonizar los polvos. Muchas personas los evitan por miedo a que envejezcan el rostro o marquen la arruga. Para Rodrigues, todo depende del producto, la brocha y la cantidad. Un polvo bien elegido puede fijar, suavizar la textura y crear ese efecto de filtro real sobre la piel. La clave está en aplicarlo donde hace falta, sobre todo en el centro del rostro, para equilibrar el brillo y evitar que parezca grasa. El resto puede conservar un acabado más jugoso.






