Zacatecas: el lastre Monrealista
En Zacatecas ya no se habla solamente de una crisis de gobierno. Lo que se vive es un desgaste político que ya cerró el paso a la permanencia del grupo Monreal rumbo a 2027. La inconformidad dejó de estar únicamente en las calles; también alcanzó niveles del Gobierno federal, donde crece la molestia por la incapacidad de David Monreal para asumir responsabilidades y por la constante dependencia de la Federación para contener problemas que le corresponden al estado.
La crisis del campo terminó por exhibirlo todo. Zacatecas produce cerca de 40 por ciento del frijol del país, más de 350 mil toneladas, pero el Gobierno federal apenas puede absorber alrededor de 96 mil mediante el esquema de precios de garantía, pagando 27 mil pesos por tonelada. El resto queda prácticamente a la deriva.
El Gobierno estatal tendría que intervenir con estrategias locales de comercialización, convenios nacionales y mecanismos que eviten que los productores queden en manos de los ‘coyotes’, quienes pagan el frijol hasta en 7 mil pesos por tonelada, por debajo incluso del costo de producción, que ronda los 12 mil pesos.
Además, organizaciones sociales y políticas responsabilizan directamente a David Monreal por el uso excesivo de la fuerza de la policía estatal contra campesinos, agricultores y productores de frijol que salieron a las calles para exigir precios justos y apoyos directos, y que derivó en enfrentamientos, agresiones y detenciones.
La crisis escaló todavía más cuando estudiantes y maestros de la Universidad Autónoma de Zacatecas se sumaron a las protestas en solidaridad con el campo y denunciaron también agresiones policiacas. Hubo reportes de detenciones arbitrarias y, al menos, una docena de personas retenidas durante las jornadas de protesta.
Pero el problema no comenzó ahí. En septiembre de 2025, integrantes del colectivo Sangre de Mi Sangre, conformado por madres buscadoras, denunciaron haber sido encapsuladas y agredidas por elementos de la Fuerza de Reacción Inmediata Zacatecas mientras se manifestaban durante el cuarto Informe de Gobierno de David Monreal. Desde entonces comenzaron las exigencias públicas para que el mandatario renunciara.
La percepción de ingobernabilidad no ha dejado de crecer, hay reclamos por la inseguridad, conflictos constantes, crisis financieras y un gobernador cada vez más cuestionado, incluso en eventos públicos. En marzo pasado fue abucheado durante un acto encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum en Sombrerete, episodio que terminó por exhibir el nivel de desgaste político que enfrenta.
El malestar ya alcanzó a la propia familia: su hermano Saúl Monreal, quien aspira a la gubernatura, criticó públicamente la incapacidad del Gobierno estatal para aplicar correctamente el presupuesto y responder a las crisis que enfrenta Zacatecas, así que el deterioro ya no puede ocultarse.
Por eso, en Morena y en distintos espacios del Gobierno federal crece la idea de que Zacatecas no puede seguir bajo el control político de los Monreal. Existe una percepción cada vez más extendida de que el estado terminó atrapado entre disputas familiares, luchas de poder, incapacidad administrativa y una desconexión absoluta con la realidad en la que viven los ciudadanos.
Lo que ocurre en Zacatecas ya no es solamente un problema local, se ha convertido en un riesgo electoral para Morena rumbo a 2027.
En Morena reconocen que el Gobierno estatal perdió el control político, social e incluso el respaldo interno; off the record, me dicen que cada vez son más las voces dentro del partido guinda y en Palacio Nacional que consideran a los Monreal un lastre que ya no están dispuestos a cargar. La intención, dicen, es sacar a los hermanos y a su círculo del control político de Zacatecas ¡YA!
Nos vemos a las 8 por el 8 de TV
POR SOFÍA GARCÍA
COLABORADORA
@SOFIGARCIAMX
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