Zapatero, la punta del iceberg

Zapatero, la punta del iceberg

La imputación al expresidente del gobierno de España, el izquierdista José Luis Rodríguez Zapatero, por “organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental” es la punta del iceberg de cómo la corrupción está enquistada en las entrañas del poder.

Prácticamente nadie se salva de esa tentación; ya sean militantes del Partido Popular (PP), Partido Obrero Socialista Español (PSOE) o la misma realeza, todos han sido salpicados por la codicia y el abuso de poder. 

Zapatero, sus dos hijas y su socio Julio Martínez Martínez están acusados de encabezar una trama de desvío de recursos públicos para salvar de la quiebra a la aerolínea española Plus Ultra; como resultado de ese salvavidas, la compañía benefició al expresidente con 1.9 millones de euros. 

No es el único caso, pero sí el que le acaba de estallar en las manos al PSOE y al presidente del gobierno Pedro Sánchez. Por supuesto, Zapatero “lo niega todo y asegura que no lo volverá a hacer”, pero el juez José Luis Calama ya lo puso en la agenda de sus prioridades para juzgarlo el próximo 2 de junio. 

Ahora el expresidente tiene la titánica tarea de limpiar su nombre y el del PSOE, porque la oposición ya se afila uñas y dientes para pedir la salida de Sánchez; no es para menos: Zapatero es el asesor estrella de su gobierno. 

A esta crisis se suma el caso del exministro de Transportes, José Luis Ábalos, que fue mano derecha de Sánchez en el PSOE; está investigado en el denominado caso Koldo por indicios de su presunto papel principal en una trama de adjudicación irregular de contratos públicos, especialmente de mascarillas durante la pandemia.

O el de la esposa de Sánchez, Begoña Gómez, investigada desde abril de 2024 a raíz de una denuncia del sindicato vinculado a la ultraderecha Manos Limpias por favorecer la adjudicación de contratos públicos. El hermano del presidente, David Sánchez, es indagado por su presunta contratación irregular en la Diputación de Badajoz.

La militancia del PP no puede admirarse de nada; solo habría que recordar el llamado "caso Gürtel". Las "cajas chicas" o la "caja B" en España hacen referencia a una red de financiación irregular y contabilidad paralela que operó durante décadas. 

Este sistema se nutría de donativos ilegales de empresas a cambio de contratos públicos y se utilizaba para gastos electorales y sobresueldos. En la trama destacan los expresidentes José María Aznar y Mariano Rajoy.

La monarquía tiene lo suyo; los Borbón han sorteado una prolongada tormenta de escándalos financieros desde 2011. El primero fue el caso Nóos, donde el esposo de la infanta Cristina, Iñaki Urdangarin, utilizó su fundación –teóricamente sin fines de lucro– para enriquecerse. Fue condenado a 5 años y 10 meses de prisión.

Por si fuera poco, en 2012, en plena crisis económica, el rey Juan Carlos I pidió “rigor y sacrificio” a los españoles, pero su imagen se desplomó al revelarse su viaje a Botswana para cazar elefantes y su relación con Corinna zu Sayn-Wittgenstein.

Han surgido más escándalos: cuentas en Suiza, vínculos con los Panama Papers y presuntas comisiones por contratos ferroviarios en Medio Oriente. La corrupción se ha convertido en el pan de cada día en España, ¡pero todavía no vemos lo peor!

POR ISRAEL LÓPEZ GUTIÉRREZ

COLABORADOR

@PAPADEPONCHO

ISRAEL.LOPEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM

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