¿Sabías que casarse de blanco es una tradición que no llega a los dos siglos de historia? Esta costumbre, tan extendida entre las novias, la popularizó la reina Victoria de Inglaterra en 1840, cuando contrajo matrimonio con el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha. Hasta aquel entonces, las novias elegían trajes en ricos tejidos y bordados, a menudo en tonos llamativos. Lo que primaba entonces no era el color, sino elegir el mejor vestido posible, pero la reina Victoria, una gran apasionada de la moda, transformó para siempre la historia nupcial.
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Desde ese momento, el blanco se convirtió en el color por excelencia de las novias y, hoy en día, es una de las costumbres más arraigadas. Sin embargo, estas celebrities y aristócratas decidieron 'desafiar' la tradición con nuevos colores y estampados tan sorprendentes como elegantes.
El 25 de julio de 2015, en el Palacio Grimaldi, en Mónaco, Beatrice Borromeo daba el 'sí, quiero' a Pierre Casiraghi en una ceremonia civil, una semana antes de la boda religiosa. Para esta celebración, eligió un diseño de alta costura de la maison Valentino, capitaneada en aquel entonces por Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli. El vestido, de seda, con bordados florales y una capa de chiffon, se convirtió en viral por su original color rosa, pero también por su inspiración bucólica.
Cuenta la leyenda que aquella novia que desee vivir un matrimonio largo y feliz debe incluir en su look nupcial esta tonalidad, símbolo de fidelidad, pureza y amor eterno. La actriz Chloé Moretz decidió seguir fielmente esta tradición, reinterpretándola en su máxima expresión con un vestido de novia de color azul bebé. El diseño fue realizado por Nicolas Ghesquière en el atelier de París de Louis Vuitton, firma de la que Moretz es embajadora.
Para sellar su historia de amor con Taylor Goldsmith, la actriz Mandy Moore escogió un vestido de estilo boho chic con volantes, confeccionado en tul plumeti por la firma Rodarte. La nota original —y dulce— la puso el color del traje de novia: un delicado rosa pastel que también eligió para el velo.
Gwen Stefani tuvo claro, desde el principio, cómo quería que fuese su vestido de novia: especial pero nada convencional. Y lo consiguió. En 2002, dio el 'sí, quiero' a Gavin Rossdale con un diseño de alta costura confeccionado en seda y de corte asimétrico, obra del diseñador John Galliano. La falda, de gran volumen, fue pintada, con spray, en un intenso color rosa que se fundía con el blanco a través de la técnica degradé.
Si además de saltarte la tradición con el color, quieres ir un paso más allá y vestir de corto en tu gran día, la actriz Audrey Hepburn será tu gran inspiración. Para su boda con Andrea Dotti, en 1969, la protagonista de Desayuno con Diamantes escogió un minivestido en rosa pálido —tan de tendencia ahora—, diseñado por su gran amigo Hubert de Givenchy. El look lo completó con un pañuelo en la cabeza, medias y bailarinas.
También se casó de corto, aunque con una propuesta completamente diferente, la actriz Emma Thompson, quien pronunció el 'sí, quiero' con un original traje de novia estampado de inspiración renacentista, con corsé y falda abullonada. Completaban el look nupcial un tocado con velo y pluma, y unos divertidos zapatos.
Victoria Beckham: de morado... y a juego con el novio
David y Victoria Beckham son uno de los matrimonios con más estilo del star system, pero antes de convertirse en los iconos de moda que conocemos hoy, ambos disfrutaban experimentando con las nuevas tendencias. Tanto es así, que para el convite de la boda, y la posterior fiesta, sorprendieron a sus más de doscientos invitados con su famoso cambio de look, que décadas más tarde han recreado. Ambos de morado, David escogió un traje con camisa a juego, mientras que Victoria se inclinó por un vestido lápiz asimétrico con flores en el tirante. Su hijo Brooklyn, que por aquel entonces era un bebé, también se sumó al dress code de sus padres, con un divertido sombrero de cowboy incluido.
Comenzó primero como una superstición en el teatro y, más tarde, se extendió al universo nupcial. Aunque hoy en día es muy habitual encontrar a invitadas con este color —en especial en los enlaces de verano—, lo cierto es que hace años se solía evitar por su connotación negativa —la de dar mala suerte a los recién casados—. La actriz Elizabeth Taylor, sin embargo, fue un paso más allá y desafió esta superstición vistiendo de amarillo ¡en su propia boda! Fue en el año 1964, en su primer 'sí, quiero' a Richard Burton, con quien se volvería a casar en 1975. Completó su diseño babydoll con un espectacular tocado floral.
En julio de 2021, la sobrina de Diana de Gales, Lady Kitty Spencer, selló su historia de amor con Michael Lewis en una boda de cuento en Roma. Duró tres días y, para las distintas festividades que ocuparon el fin de semana, los diseñadores de Dolce & Gabbana crearon hasta cinco vestidos de alta costura para la radiante novia. Tras la ceremonia nupcial, que tuvo lugar en Villa Aldobrandini, un majestuoso palazzo renacentista del siglo XVI, Lady Kitty cambió su primer vestido, inspirado en la inolvidable Grace Kelly, por un espectacular diseño de organza y seda con cristales y flores pintadas a mano. Una auténtica obra de arte nupcial con sello italiano.