Keiko Fujimori asume en Perú arropada por la derecha regional

Keiko Fujimori asume en Perú arropada por la derecha regional

Keiko Fujimori juró como presidenta de Perú con la promesa de sacar a los militares a combatir el crimen, en una investidura que funcionó como escaparate de la derecha latinoamericana. La ceremonia reunió en Lima a varios jefes de Estado de la región y al rey Felipe VI de España, en respaldo a una agenda de mano dura que ese bloque comparte.

Perú se suma a gobiernos de derecha que avanzan en América Latina

Con Fujimori, Perú se suma a la ola de gobiernos de derecha que avanza en América Latina, buena parte alineados con el presidente estadounidense Donald Trump. A la toma de mando asistieron los presidentes Javier Milei (Argentina), José Antonio Kast (Chile), Rodrigo Paz (Bolivia), Daniel Noboa (Ecuador), Yamandú Orsi (Uruguay), José Raúl Mulino (Panamá) y Nasry Asfura (Honduras).

La agenda que Fujimori tejió en las reuniones bilaterales previas giró sobre todo en torno a la seguridad, el eje que hoy une a esa derecha. Acordó con Noboa cooperación contra el crimen organizado e intercambio de experiencias en el manejo de cárceles, y con Orsi una agenda contra la delincuencia transnacional. Con Mulino tanteó reactivar el tratado de libre comercio y con Colombia pactó el regreso de embajadores. Venezuela, con relaciones rotas desde 2024, felicitó a la nueva presidenta.

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En casa, esa agenda tiene un rostro concreto. Fujimori fijó la seguridad como prioridad inmediata y anunció que, durante los estados de emergencia, las Fuerzas Armadas asumirán temporalmente el liderazgo del control del orden interno, en coordinación con la Policía Nacional, hasta "devolver esos territorios a los ciudadanos".

El plan contempla allanamientos en zonas peligrosas, tribunales de identidad reservada y el retiro de Perú de la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La apuesta responde a una crisis real. Los homicidios pasaron de mil en 2018 a dos mil 600 en 2025 y las denuncias por extorsión se multiplicaron por más de ocho, de tres mil 200 a 26 mil 500, en un país de 34 millones de habitantes.

Keiko Fujimori, con la sombra de su padre

El método remite de inmediato a su padre. A Alberto Fujimori (1990-2000), fallecido en 2024, se le atribuye la derrota de la guerrilla maoísta Sendero Luminoso y el freno a la hiperinflación, pero también fue condenado por corrupción y violaciones de derechos humanos tras un gobierno que se apoyó en las Fuerzas Armadas.

La otra pieza de esa agenda, la expulsión de migrantes que cometan delitos, llama la atención en una dirigente descendiente de inmigrantes. Nacida en Lima en 1975, Fujimori pertenece a la comunidad nikkei, los descendientes de japoneses que desde inicios del siglo XX hicieron de Perú uno de sus principales destinos en América, y su padre fue en 1990 el primer presidente peruano de ascendencia nipona.

Ella distingue entre esa migración histórica, integrada al país, y la irregular, que asocia con la criminalidad, un señalamiento dirigido sobre todo a parte de los 1.6 millones de venezolanos radicados en Perú. Es también un terreno común con sus aliados regionales, Noboa y Milei entre ellos, que han hecho de la mano dura migratoria una bandera.

Vicente Fox y Marta Sahagún presentes en investidura

México no envió delegación oficial, por las tensiones diplomáticas que mantiene con Lima.

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El expresidente Vicente Fox (2000-2006) y su esposa, Marta Sahagún, fueron los mexicanos de mayor perfil, presentes como invitados personales alineados con la derecha que arropó a Keiko Fujimori.