Berenjenas al horno con queso gratinado, absolutamente irresistibles

Berenjenas al horno con queso gratinado, absolutamente irresistibles

Las berenjenas al horno con queso gratinado son uno de esos platos que parecen humildes, pero que esconden un sabor profundo y reconfortante. Con solo unas pocas verduras frescas y una buena capa de queso –que se dora y burbujea en el horno– se consigue una textura cremosa por dentro y ligeramente crujiente por fuera. Perfecta tanto para una comida informal como para una cena con invitados, esta receta demuestra que lo sencillo también puede ser memorable.

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Consejos de chef para que te salgan perfectas

Para que las berenjenas queden perfectas, conviene prestar atención a un detalle clave: la humedad. Esta hortaliza tiende a absorber mucho líquido, por lo que dejarla reposar previamente en agua con sal –o incluso en una mezcla de agua y un poco de leche– ayuda a suavizar su textura y a reducir cualquier ligero amargor. Después, es fundamental secarlas bien antes de cocinarlas para evitar que el plato quede aguado.

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En cuanto al queso, puedes adaptar la receta según el resultado que busques: mozzarella o fontina si prefieres un gratinado más fundente; manchego curado o parmesano para una capa superior más intensa y dorada; o una mezcla como emmental y cheddar, que aporta equilibrio entre cremosidad y color.

Qué evitar

Entre los errores más habituales está precisamente no secar las berenjenas tras el remojo, lo que diluye el sabor y afecta a la textura final. Tampoco conviene introducir la bandeja en el horno sin haberlo precalentado, ya que el gratinado no se dorará de forma uniforme. Y, por último, elegir un queso que no funda bien puede arruinar el acabado: variedades como emmental, mozzarella o un buen manchego semicurado ofrecen mejores resultados que los quesos excesivamente curados o secos.

Cómo quitar el amargor a las berenjenas

Para eliminar el posible amargor de las berenjenas, además del clásico método con sal, puedes sumergirlas en una mezcla de leche y un poco de agua durante unos 20-30 minutos una vez cortadas.

La leche ayuda a suavizar su sabor y mejora su textura, dejándolas más tiernas tras la cocción. Después, escúrrelas y sécalas bien con papel de cocina antes de hornearlas. Este pequeño gesto marca la diferencia, especialmente si las berenjenas están muy maduras o son de tamaño grande.

Ingredientes para 4 personas: 

  • 4 berenjenas medianas
  • 2 tomates maduros
  • 75 g de queso emmental rallado (o mezcla de quesos que funda bien)
  • Leche y agua para desamargar
  • Sal al gusto.
  • Aceite de oliva virgen extra

Preparación paso a paso

  1. Prepara las berenjenas: Lava y seca las berenjenas. Córtalas en rodajas finas (1–1,5 cm).
  2. Desamarga: Colócalas en un bol con leche y agua y una pizca de sal. Deja reposar 15 minutos para suavizar posibles notas amargas y obtener una textura más delicada. 
  3. Seca y monta: Seca las rodajas con papel de cocina. En una bandeja de horno, alterna capas de berenjena y tomate.
  4. Queso y gratinado: Cubre generosamente con el queso rallado.
  5. Horneado: Hornea a 180 °C unos 10–15 minutos hasta que el queso esté fundido y dorado.
  6. Reposo y servicio: Deja reposar un par de minutos antes de cortar y servir caliente.

Esta receta de berenjenas al horno con queso gratinado es el ejemplo perfecto de cómo una combinación simple puede transformarse en un plato delicioso y versátil. Con ingredientes modestos y técnica sencilla, obtienes una preparación que sabe a gloria.