Carguen Magna y prendan velas
No soy un experto en estos asuntos, ni de lejos, pero tengo la impresión de que la soberanía energética, gran herencia de AMLO, anda medio cuarteada.
Hay dos tipos de razones para asegurar esto. Unas son, digamos, de escala macro. Uno voltea a los medios o a las redes sociales, y se entera, en menos de un mes, de que, primero, en el Golfo hay una mancha de “hidrocarburo” de ¿600, 650, 900 kilómetros? Ni idea, porque el Estado energéticamente soberano, o sea el gobierno, no sabe todavía ni de dónde viene. Recordarán las explicaciones posibles: un barco fantasma que seguro es del satánico sector privado, y algo llamado “chapopoteras”, que son de origen natural. O sea, que no es culpa de Pemex, una víctima.
Luego vinieron otros cuatro “incidentes”, como dicen los colegas de los medios citando los comunicados oficiales. Cuatro “incidentes”, sí, y en 23 días, todos en Dos Bocas, la refinería con un sobrecosto de récord mundial que, primero, sufrió un incendio porque, mala suerte, había residuos aceitosos en el piso; hubo una lluvia —lo adivinaron— “atípica”; los residuos se salieron; algo provocó una “ignición” o “evento térmico no programado”, y cinco personas murieron calcinadas.
Pero no se preocupen: sólo una era de Pemex. Los muertos no paraestatales cuentan menos. Aparte, el incendio fue del otro lado de la “barda perimetral”. Luego vendrían un derrame, la fuga de gas que no era gas y el incendio del “coque”. Entendible. Al parecer, lo almacenaron cuando estaba muy caliente.
Vaya, que nadie se entera de lo que pasa ni en el Golfo en general, ni en Dos Bocas en particular. O sí. Hay quien se entera. Los vecinos, por ejemplo, que llevaban no sabemos cuánto tiempo denunciando un problema de contaminación y exigían un reacomodo de escuelas y demás, no fuera a ser.
Súmenle, en el nivel macro, el quebranto de Pemex, que sigue ahí a pesar de todos los comunicados optimistas, o el de la CFE, que ha perdido fortunas desde que empezó el sexenio del licenciado López. Sin mencionar, claro, el volantazo con el fracking, reconocimiento no explícito de que las políticas energéticas impuestas por el licenciado López… Bueno, para qué apuntar lo obvio. Sin mencionar el problemita con el huachicol.
Eso es en lo macro. En lo micro, los ciudadanos tenemos que pagar una lanota por la gasolina, cosa que, me permito recordar, es anterior a la guerra en Medio Oriente, y, cómo no, soportar apagones día sí, día también. No ha empezado la temporada de calores y en Cuernavaca, y no nada más en zonas marginadas y de difícil acceso, sino incluso en la burguesa Palmira, donde aquí su humilde columnista disfruta de bastantes fines de semana al año, es imposible pasar un día sin apagones de muchas, muchas horas.
Así que la soberanía, de momento, se resume en: carguen Magna y prendan velas.
POR JULIO PATÁN
COLABORADOR
@JULIOPATAN09
MAAZ