Comienzan las obras para convertir al Helicoide en un espacio público "para elevar la felicidad"

Comienzan las obras para convertir al Helicoide en un espacio público "para elevar la felicidad"

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Manos a la obra, que para eso lo ordena Donald Trump. El Gobierno del chavismo reciclado ha anunciado este lunes la puesta en marcha de las obras para reconvertir la cárcel del Helicoide, cuartel general del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), la Policía política de la revolución.

El Ministerio del Poder Popular de Obras Públicas "adelanta los trabajos de recuperación de la infraestructura del Helicoide", aseguró Miguel Ángel Pérez Pirela, vicepresidente sectorial del gabinete de Delcy Rodríguez y uno de sus hombres fuertes. El objetivo del que fuera uno de los centros de tortura más reconocidos de América Latina es que se convierta en un "centro social, deportivo, cultural y comercial para la familia policial y para las comunidades aledañas a este recinto".

La excusa gubernamental es que el proyecto forma parte de la "políticas de renovación de espacios públicos para elevar la felicidad y el bienestar social". La realidad es que, tres días después de que fuerzas estadounidenses capturasen a Nicolás Maduro, fue el propio Trump quien ordenó el cierre de lo que considera un centro de torturas situado en el centro de Caracas.

La otra realidad es que a las puertas de tan siniestra cárcel permanecen familiares y activistas, en espera de quienes todavía no han recuperado la libertad pese a haberse declarado la Ley de Amnistía.

Por el Helicoide han pasado cientos de presos políticos, en su mayoría liberados en los últimos días gracias a la presión estadounidense. También varias de las prisioneras hispanovenezolanas, como Rocío San Miguel, emblemática figura de la sociedad civil venezolana; Sofía Sahagún, o Catalina Ramos, activista de Vente Venezuela, partido de María Corina Machado, quien recuperó la libertad hace una semana.

Por el cuartel del SEBIN también pasó Juan Carlos Monedero, asesor de Nicolás Maduro y cofundador de Podemos, pero no como preso político, sino como conferencista en materia de derechos humanos.

Uno de los presos más "prestigiosos" de los últimos días es el magnate colombiano y ex ministro de Industria y Comercio Alex Saab, quien desde el día de su detención ha dormido en uno de los despachos del recinto. Saab es un hombre clave, en su papel de testaferro, para la familia Maduro.

"Cerrar el Helicoide es clave, pero no nos confundamos. El régimen pretende borrar el horror del mayor centro de torturas de América Latina, sin reconocer el uso que le dieron, para que no recordemos lo que allí hicieron. Habrá memoria y justicia", advirtió Pedro Urruchurtu, canciller en la sombra de la oposición democrática.