Contra las cuerdas

Contra las cuerdas

Jaime Bonilla está envuelto en la polémica. Nada nuevo. El exgobernador de Baja California, que sin pudor intentó extender ilegalmente su mandato y vive rodeado de sospechas, suele estar en el ojo del huracán. ¿Quién en su sano juicio metería las manos al fuego por un hombre rodeado de escándalos y sobre el que pesan delicadas acusaciones? Él mismo va superándose.

Ya se ha convertido en el primer exgobernador de Morena en ser vinculado a proceso. Lo fue, hace unos días, por delitos asociados con la corrupción. A Bonilla se le acusa de abuso de autoridad, uso ilícito de atribuciones y facultades, así como de peculado. Está libre porque pagó una garantía de 100 mil pesos en lo que transcurre la investigación complementaria.

¿Cuál sería uno de los delitos del exgobernador? Presuntamente, benefició a la empresa Next Energy por medio de un contrato multimillonario para construir una planta de generación eléctrica para un acueducto. Sin embargo, nunca se construyó.

La obra costaría cuatro mil 500 millones de pesos que se pagarían en un plazo de 30 años y, aunque el gobierno estatal jamás obtuvo los permisos de construcción, Next Energy recibió un pago inicial de 123 millones de pesos.

El exceso fue tan evidente, que el actual gobierno estatal recuperó ese monto. Además, el contrato fue echado abajo por el Tribunal de Justicia Administrativa.

Ahora, desesperado ante lo que parece un inevitable juicio por el contrato leonino, ataca. No ha parado de lanzarse contra su sucesora, Marina del Pilar Ávila, quien canceló los contratos con Next Energy. Bonilla pasó de gobernador todopoderoso a imputado por la justicia.

De la gobernadora ha dicho que tiene vínculos criminales, pero Ávila no se guardó nada y ayer le respondió, en otro capítulo del choque interno dentro de la 4T.

“Es una lástima que un exgobernador muestre con tanta ligereza hacer acusaciones tan serias y delicadas como las que ha hecho sobre mí. Sin sustento, sin pruebas, sin fundamentos, mintiendo y haciendo rabietas. Considero que es sumamente irresponsable la forma en la que se ha expresado sobre mí. Es indigno que un exgobernador haga acusaciones tan serias sin mostrar prueba alguna con la única intención de difamar, de calumniar, de mentir con el fin de desviar la atención (…) Las y los bajacalifornianos nos merecemos gobernantes y exgobernantes a la altura del pueblo que está muy por encima del nivel tan bajo que está demostrando el exgobernador Jaime Bonilla que da mucha lástima la verdad”.

Pero para Bonilla los problemas no terminan ahí. Apenas el pasado domingo, el Tribunal de Justicia Electoral de Baja California le asestó otro golpe, esta vez de carácter moral y político. Determinó sancionarlo por violencia política en razón de género contra la gobernadora. Bonilla ahora estará inscrito en el Registro Nacional de Personas Sancionadas por Violencia Política. Golpe tras golpe.

Off the record

Se le acumulan los frentes abiertos. Mientras Bonilla enfrenta sus propios procesos, el fantasma de sus alianzas pasadas sigue recorriendo los pasillos de la seguridad pública. No son pocas las sospechas e indagatorias que enlodan a parte de su primer círculo. Los vínculos con el crimen organizado resultan cada vez más inocultables.

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN

COLABORADOR

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@MLOPEZSANMARTIN

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