Cuestionan gestión de Colección Gelman

Cuestionan gestión de Colección Gelman

Un grupo de firmantes expresó su consternación por lo que consideran faltas a la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos en relación con la Colección Gelman, ahora denominada Gelman Santander. El pronunciamiento surge tras el reciente cambio de propietario del acervo y el anuncio de que parte de él será “gestionado” por el Banco Santander y exhibido en el Faro Santander, donde, según declaraciones de su director Daniel Vega Pérez al diario El País (21 de enero de 2026), la colección tendrá “presencia permanente, pero dinámica”.

La colección reunida por Jacques y Natasha Gelman constituye uno de los conjuntos más destacados del arte moderno mexicano. Está integrada por cerca de 300 obras de artistas del siglo XX y los inicios del XXI, entre ellas piezas de Frida Kahlo, María Izquierdo, Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Varias de esas obras cuentan con declaratorias de Monumento Artístico, lo que implica obligaciones específicas de protección por parte del Estado mexicano.

El documento señala que, si bien el cambio de propietario corresponde al ámbito de los particulares, el destino de las obras protegidas por dichas declaratorias compete al interés público. Los firmantes subrayan que las declaratorias de los cinco artistas fueron emitidas en distintos momentos y con alcances distintos, y señalan que el caso que más les inquieta es el de Frida Kahlo.

Según el pronunciamiento, la declaratoria de la artista establece que las operaciones de traslado de dominio deben hacerse constar en escrituras públicas y que la exportación de sus obras sólo puede realizarse de manera temporal, atendiendo a la difusión de la cultura nacional y siempre que existan garantías de retorno. En ese contexto, los firmantes afirman que once lienzos de Kahlo habrían salido del país de manera indefinida.

El texto cita además declaraciones de Vega Pérez, quien señaló que las licencias de exportación temporal pueden extenderse por decisión del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y que la legislación puede aplicarse con flexibilidad. Para los firmantes, la interpretación de las declaratorias no puede depender de una sola persona.

El pronunciamiento demanda que se esclarezcan los acuerdos en torno a la obra de Kahlo y advierte sobre el riesgo de que un cambio en la política pública en materia de protección del patrimonio siente precedentes para otras obras protegidas. También señala la importancia de que las declaratorias de monumento artístico se revisen mediante consultas abiertas y, en su caso, mediante nuevos decretos.

Los firmantes concluyen que todos los propietarios y poseedores de obra de Frida Kahlo y de sus contemporáneos deben respetar la legislación vigente, que en el caso de la artista no permite la salida definitiva de sus obras. Asimismo, señalan que, aunque celebran que parte de la colección se exhiba actualmente en el Museo de Arte Moderno, sería deseable que el acervo pudiera presentarse en México de manera regular y no sólo por periodos breves.

Finalmente, el documento firmado por artistas como Betsabeé Romero y Mónica Mayer, curadores como Cuauhtémoc Medina y Ana Elena Mallet, coleccionistas como Armando Colina y periodistas  afirma que el Instituto Nacional de Bellas Artes debe cumplir con su mandato legal y hacer cumplir la legislación vigente en el tratamiento de los monumentos artísticos de interés nacional.

PAL