Dimite la ministra de Turismo de Italia a petición de Meloni, tras su resistencia inicial
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La sonora derrota de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, en el referéndum constitucional ha sacudido a su Gobierno, con la purga de dos polémicos responsables del Ministerio de Justicia y una insólita petición de dimisión a la cuestionada ministra de Turismo, que se declaró en rebeldía. Hasta hace apenas cuatro días el horizonte político de Meloni, en el último tramo de una legislatura que concluirá en 2027, estaba limpio de nubarrones que, sin embargo, han llegado con su fracaso en el referéndum al que sometió su importante reforma de la magistratura.
El resultado más inmediato ha sido la alegría de una oposición de centro-izquierda que rechazaba en bloque la reforma y que celebró casi incrédula su triunfo; pero también el disgusto de los partidos en el Gobierno y de la mandataria ante su primera gran derrota. Un día después de la consulta, Meloni solo publicó un vídeo en el que prometió «seguir adelante» con determinación, nada nuevo habida cuenta de que ya desvinculó su futuro de esta votación.
Sin embargo, en la tarde del martes empezaron a caer los primeros peones a los que, de un modo o de otro, responsabiliza del batacazo: el subsecretario del Ministerio de Justicia, Andrea Delmastro, y la jefa de Gabinete, Giusi Bartolozzi.
El primero, miembro de su partido, los ultraderechistas Hermanos de Italia, ha sido una de las piedras en el zapato del Ejecutivo desde hace tiempo: ha sido condenado por revelar secretos sobre un preso anarquista y asistió a una fiesta del Fin de Año en la que otro diputado disparó un arma de fuego, entre otras polémicas. Por si esto no fuera suficiente, Delmastro ha perjudicado la campaña al trascender que compartía una empresa con la hija de un conocido mafioso romano. Finalmente ha dimitido, aunque prometiendo que «nunca» hizo «nada incorrecto».
La segunda, de la berlusconiana Forza Italia, también irritó al Gobierno comparando a los jueces con «un pelotón de fusilamiento». A mayores, su futuro está comprometido por una investigación sobre la liberación de un criminal libio en un avión del estado italiano.
Pero Meloni quiso proseguir limpia la legislatura y, por eso, tras estas renuncias, optó por buscar la de una de sus ministras más controvertidas: Daniela Santanchè, titular de Turismo, excéntrica veterana de la derecha e imputada en varios casos judiciales. Se da la circunstancia de que además esta ministra pertenece a Hermanos de Italia, el partido de Meloni.
En la tarde del martes, se publicó un insólito comunicado del Palacio Chigi que expresaba el deseo de la dimisión de Santanchè, siguiendo la estela de la «misma sensibilidad institucional» demostrada por Bartolozzi y Delmastro. Sin embargo, tras un día de frenéticas negociaciones y reuniones, despedidas dolorosas y almuerzos discretos en la cúpula de Hermanos de Italia, Giorgia Meloni leía atónita la respuesta emitida por el Ministerio de Turismo: «Mañana la ministra Santanchè estará regularmente en su despacho: todas las citas están confirmadas».
Para la primera ministra, la resistencia inicial de la titular de Turismo resultó un agravio. En el día en que Meloni decidía «cambiar de fase», «relanzar la acción de gobierno», «apretar los tornillos» de la maquinaria gubernamental, la ministra de Turismo no solo se interpuso con su rechazo a dimitir, sino que desafió a la primera ministra apelando a la Constitución, y haciéndola sabe que estaba lista «para presentarme en el próximo Consejo de Ministros».
Finalmente, las presiones internas forzaron hoy por la tarde la renuncia de Santanchè: «Querida Giorgia, te presento, como has deseado públicamente, mi dimisión del cargo de ministro que quisiste encargarme y que creo que he desempeñado con mis mejores capacidades», expresó en una carta dirigida a la primera ministra y difundida por el Ministerio de Turismo.
La oposición había planeado ya enfrentar a Santanchè a una moción de censura la próxima semana si se seguía resistiendo a dejar el cargo, anunció ayer la líder del Partido Demócrata (PD), Elly Schlein en una comparecencia ante la prensa extranjera en Roma.
Schlein aprovechó su intervención para defender la estrategia del PD de consolidar una alternativa progresista al Gobierno de Meloni, basada en la unidad de las fuerzas opositoras. Schlein aseguró que el objetivo no es únicamente articular una oposición «contra Meloni y su Gobierno», sino construir un proyecto común centrado en propuestas compartidas, como la introducción de un salario mínimo, una de las iniciativas defendidas conjuntamente por distintos partidos en el Parlamento. La dirigente subrayó que esta línea ya ha dado resultados en comicios regionales del año pasado donde se reconstruyó «una coalición progresista por primera vez después de 20 años».