Diversión oaxaqueña llega al espacio público
Inspirada en el canto de la chicharra (cigarra) y en las festividades populares de Oaxaca, Arca se presenta por primera vez, el 23 de mayo, en la explanada del Palacio de Bellas Artes, como parte de las celebraciones por los 30 años de Alas y Raíces. El proyecto, creado por Cristian David y Fernando Reyes, codirectores de la compañía Idiotas Teatro, junto con Pasatono Orquesta, se basa en el teatro ritual y la celebración comunitaria.
“Es una intervención escénica de gran formato que combina teatro físico, música en vivo, objetos monumentales y participación colectiva para convertir el espacio público en una experiencia ritual y comunitaria”, cuenta David. Más que una puesta en escena tradicional, Arca es un acontecimiento vivo en el que el público deja de ser únicamente espectador para convertirse en parte activa.
La obra parte de las calendas oaxaqueñas, esas procesiones festivas y comunitarias con música y danza, para resignificar el espacio a través de poesía, movimiento y memoria colectiva. El proyecto surgió hace 7 años, desde entonces, los creadores han explorado la posibilidad de abandonar el espacio teatral convencional y trabajar “con toda la desnudez” que ofrece la calle.
El resultado “es un espectáculo itinerante dominado por una gran chicharra monumental, de aproximadamente seis metros. La figura está inspirada en el insecto que, dentro de la cosmovisión mixteca y mesoamericana, anuncia la lluvia y simboliza transformación, comunidad y renacimiento”.
La música original, interpretada en vivo por Pasatono Orquesta, dialoga con esta dimensión ritual mediante sonoridades tradicionales y contemporáneas.
La obra incorpora dispositivos móviles, objetos animados, música en vivo y dinámicas de interacción con el público.
“Nos inspiramos en este animal sagrado porque nos permitía transformar el espectáculo en un asunto completamente comunitario”, explica David.
Para el director, la intención nunca fue representar el folclor desde una mirada decorativa, sino partir de una experiencia profundamente vinculada con la memoria y la identidad.
“Nos interesa profundizar en nuestros temas como mexicanos y en ese pensamiento mágico que sigue muy arraigado en las comunidades. No buscamos rescatar algo como pieza de museo, sino hablar desde lo que somos y desde nuestra propia memoria”, señala.
La compañía ha desarrollado una línea de trabajo centrada en el teatro físico, el clown y la creación colectiva. Sin embargo, Arca amplía estas herramientas hacia una experiencia más inmersiva. La obra incorpora dispositivos móviles, objetos animados, música en vivo y dinámicas de interacción con el público que transforman constantemente la representación.
“En el espacio público todo sucede al mismo tiempo: los sonidos de la calle, los vendedores, los perros, la gente que pasa. Nosotros intervenimos ese ecosistema y lo convertimos en parte de la obra”, explica el creador.
Uno de los ejes centrales del proyecto es la construcción de comunidad. En cada ciudad donde se presenta, la producción abre convocatorias para integrar a artistas emergentes locales al dispositivo escénico.
“Lo importante es que el espectador no solamente observe, sino que ponga su cuerpo y su energía dentro del acontecimiento”, afirma David.
La llegada de Arca a Bellas Artes representa un gesto poco habitual dentro de uno de los recintos más emblemáticos del país. Aunque la explanada ha comenzado a abrirse a nuevas formas de apropiación artística, la intervención de una propuesta escénica comunitaria y callejera marca un contraste con la solemnidad históricamente asociada al recinto.
“Hay mucho respeto y también cierto recelo alrededor de la explanada de Bellas Artes. Por eso nos sorprendió muchísimo la invitación. Nos emociona poder transformar ese espacio desde otro lenguaje”, comenta.
A través de imágenes oníricas, música en vivo y desplazamientos colectivos, Arca propone una experiencia efímera en la que el espacio urbano se convierte en territorio ritual.
“Queremos que la gente sienta que vivió algo irrepetible, como un sueño colectivo que apareció y desapareció frente a ellos, pero que permanece en la memoria”, concluye Cristian David.
PAL