El divorcio empresarial de Dolce & Gabbana: Stefano Gabbana deja su cargo como presidente y abre un nuevo capítulo para la marca
El mundo de la moda contiene la respiración ante lo que supone el fin de una era. Stefano Gabbana, la mitad de uno de los dúos creativos más legendarios de todos los tiempos, ha decidido dar un paso atrás y renunciar a la presidencia de Dolce & Gabbana. Una salida discreta y alejada de los focos que, según se ha podido saber a través de registros corporativos en Italia, se hizo efectiva el pasado mes de diciembre en el más absoluto de los secretos. El relevo queda, eso sí, en familia. Ha sido Alfonso Dolce hermano de Domenico y actual CEO de la firma quien ha tomado las riendas como nuevo presidente desde este mes de enero.
¿Dolce sin Gabbana? El divorcio empresarial que ha sacudido la moda
La historia de Dolce & Gabbana no se entiende sin la profunda conexión entre sus fundadores. Desde que crearan la marca en 1985, deslumbrando al mundo con su inconfundible estética mediterránea, Stefano (63 años) y Domenico Dolce (67 años) formaron un tándem imparable. Aunque su relación sentimental terminó hace ya más de dos décadas, su vínculo profesional y su cariño mutuo los mantuvo unidos al frente de su imperio. Ahora, mientras Stefano medita qué hacer con su participación en la empresa, el mapa accionarial se mantiene en manos de los Dolce, con Domenico controlando un 40% a través de su holding y el resto repartido entre él, Alfonso y su hermana Dorotea.
Nuevos rumbos en tiempos difíciles
No es ningún secreto que el sector del lujo atraviesa una etapa delicada y la prestigiosa firma no es ajena a esta realidad, que se ha visto acentuada por la incertidumbre internacional, en particular por el conflicto en Irán. Para hacer frente a estos retos y a una refinanciación de deuda que alcanza los 450 millones de euros, la casa de moda, asesorada por el gigante Rothschild & Co., busca inyectar 150 millones de euros de capital fresco. Para lograrlo, barajan opciones que van desde la renovación de licencias hasta la posible venta de activos inmobiliarios.
A estos movimientos financieros se suma una inminente renovación en su cúpula directiva. Todo apunta a que Stefano Cantino, antiguo CEO de Gucci, se incorporará muy pronto a la alta dirección de la marca para aportar su valiosa experiencia, según reporta Bloomberg.
El mercado del lujo está en plena transformación. Lo hemos visto a lo largo de 2026, desde el acuerdo millonario de Valentino con Kering y Mayhoola hasta la adquisición de Versace por parte de Prada, pasando por las sonadas disposiciones testamentarias del mismísimo Giorgio Armani sobre el futuro de su imperio. Ante esta ola de fusiones, Dolce & Gabbana sigue luchando por mantener su independencia e identidad.
¿Su gran baza? Una ambiciosa expansión que va mucho más allá de la moda, adentrándose con fuerza en el universo de la belleza, los bienes raíces y la hostelería exclusiva. Un plan maestro para el cual ya consiguieron 150 millones de euros de financiación el año pasado, asegurando su deuda hasta 2030, y demostrando que, pese a los cambios, el inconfundible espíritu italiano de la firma sigue más vivo que nunca.
Una breve historia sobre Dolce & Gabbana
Dolce & Gabbana es pura sensualidad mediterránea y un símbolo indiscutible del glamour italiano más exuberante. Si tuviéramos que destacar un elemento característico, sería su forma de mezclar lo sagrado y lo profano: el uso del encaje negro y la lencería a la vista, los corsés que esculpen y celebran la silueta de la mujer, los llamativos estampados de animal print, florales o de azulejos sicilianos, y la constante inspiración en la iconografía católica.
Desde su debut en la Semana de la Moda de Milán en 1985, Dolce & Gabbana ha acumulado hitos inolvidables que han definido la cultura pop, como su legendaria alianza con Madonna, para quien crearon el icónico vestuario de la gira Girlie Show en 1993 y con quien todavía mantienen una relación de amistad muy estrecha; el lanzamiento de fragancias superventas que hicieron historia, como Light Blue o la línea The One, y la majestuosa creación en 2012 de su gama Alta Moda, un despliegue itinerante de opulencia artesanal que reafirmó su estatus como los grandes embajadores de la dolce vita moderna y dignos competidores de la Alta Costura francesa.







