El DMT, el psicoactivo de la ayahuasca, ayuda a combatir la depresión, según estudio

El DMT, el psicoactivo de la ayahuasca, ayuda a combatir la depresión, según estudio

Un equipo de científicos publicó los resultados de un ensayo clínico en el que administraron dimetiltriptamina (DMT), uno de los compuestos psicodélicos presentes en la ayahuasca, para tratar la depresión severa en adultos. Los voluntarios que recibieron el compuesto por vía intravenosa mejoraron sus síntomas depresivos durante hasta tres meses. Además, el estudio encontró que las experiencias “místicas” o profundamente personales se asociaron con reducciones aún mayores en los síntomas.

El ensayo incluyó a 34 adultos diagnosticados con depresión moderada o severa. La mitad recibió DMT intravenoso y la otra mitad un placebo. El estudio, publicado hoy en Nature Medicine, concluye que el tratamiento con DMT acompañado de psicoterapia supera al placebo, actúa con mayor rapidez, presenta un perfil de seguridad aceptable, aunque con efectos secundarios leves, y logra su efectividad con una sola dosis.

En concreto, una infusión de 21.5 miligramos de DMT durante 10 minutos, administrada junto con apoyo profesional, redujo la escala MADRS (que mide la severidad de la depresión en un rango de 0 a 60) entre 11 y 13 puntos en promedio durante las primeras dos semanas. El grupo que recibió placebo redujo su puntaje entre 2 y 4 puntos. Los efectos adversos más comunes fueron dolor en el sitio de infusión, náuseas y ansiedad transitoria.


Collage de una persona sacando la lengua, formas circulares y una "X" dibujada
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Durante años, desde directores ejecutivos hasta novelistas han tomado pequeñas cantidades de psicodélicos para mejorar su bienestar. Nuevas investigaciones demuestran que los beneficios para la depresión pueden atribuirse a un efecto placebo.


La “molécula de Dios”

La DMT es un psicodélico de acción breve. Su administración activa los receptores serotoninérgicos 5‑HT2A en el cerebro, especialmente en áreas relacionadas con la percepción y el sentido del yo. Esta activación altera temporalmente la forma en que procesamos la información sensorial y emocional, lo que explica por qué las experiencias con ayahuasca o DMT suelen ser visuales, auditivas y profundamente introspectivas. A su variante más potente, 5-MeO-DMT, la apodan “la molécula de Dios”, porque provoca experiencias místicas e intensas.

En investigación clínica, la DMT se estudia por su posible efecto antidepresivo rápido mediado por la modulación serotoninérgica. Aunque existen estudios preliminares y algunos ensayos tempranos en humanos, la evidencia aún es limitada y se requieren ensayos clínicos más amplios para establecer su seguridad y eficacia terapéutica.

Hay motivos para ser optimistas

El uso de DMT como tratamiento psicológico aún se encuentra en una etapa temprana de desarrollo clínico. Aunque los resultados del ensayo son prometedores, especialistas que revisaron la investigación señalan que la muestra es pequeña y poco diversa. Los compuestos presentes en la ayahuasca siguen siendo sustancias experimentales que requieren más investigación.

“El estudio se integra coherentemente con la creciente evidencia sobre psicodélicos clásicos como la psilocibina o el LSD, que han mostrado efectos antidepresivos rápidos y clínicamente significativos en depresión resistente. La principal novedad es que la DMT presenta un perfil temporal extremadamente breve, con efectos intensos, pero de corta duración, lo que abre la posibilidad de intervenciones terapéuticas mucho más eficientes en tiempo y recursos”, dijo Elisabet Domínguez, doctora en farmacología y presidenta de la Sociedad Española de Medicina Psicodélica, a Science Media Centre España. La académica no participó en el estudio.

Esto podría transformar la viabilidad clínica de la terapia psicodélica, ya que una sesión con psilocibina puede durar entre seis y ocho horas, mientras que la DMT intravenosa produce un estado alterado profundo que dura minutos. Sin embargo, todavía no está claro si una experiencia tan breve puede generar cambios psicológicos tan duraderos como los observados con otros psicodélicos”, agregó Domínguez.

El siguiente paso para la DMT son los ensayos de fase III, que se caracterizan por ser de gran escala. Una vez ahí, podría plantearse su regulación para apoyo terapéutico. “Los resultados invitan a un optimismo prudente, pero genuino”, concluyó la académica y experta en psicodélicos.