Descubren 42 compuestos industriales en el semen y alertan sobre su posible impacto en la fertilidad
Un grupo de investigadores identificó 42 compuestos químicos ambientales de uso cotidiano en el semen humano mediante una metodología pionera desarrollada por el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IDAEA-CSIC). Los resultados amplían la comprensión sobre cómo la exposición a sustancias potencialmente tóxicas puede incidir en la salud reproductiva masculina.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada seis personas en el mundo experimenta infertilidad en algún momento de su vida. En el caso de los hombres, se calcula que hasta el 11.4% de quienes se encuentran en edad reproductiva enfrentan este problema, con tasas que han aumentado a un ritmo mayor que en la población femenina.
La literatura científica sugiere que la exposición a factores ambientales, junto con determinadas condiciones asociadas al estilo de vida, podría explicar una parte significativa de esta tendencia. No obstante, aún no existe consenso definitivo sobre el peso exacto de estos elementos en el deterioro de la función reproductiva.
Con el objetivo de profundizar en este fenómeno, especialistas del IDAEA-CSIC, en colaboración con científicos del Instituto Nacional Francés para la Investigación Agronómica y Ambiental (INRAE) y de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, desarrollaron una nueva metodología basada en espectrometría de masas de alta resolución para evaluar el impacto del conjunto de sustancias químicas a las que está expuesta la población masculina.
La técnica permite determinar la masa exacta de los compuestos con una precisión superior a 0.001 unidades de masa atómica. Esto hace posible distinguir entre sustancias que, aunque aparentan ser idénticas, poseen composiciones químicas diferentes, lo que mejora la exactitud en su identificación.
Químicos en el semen y el bajo rendimiento de los espermatozoides
Los autores analizaron muestras de sangre, semen y orina de 48 hombres sanos de entre 18 y 40 años. A través de un cribado químico de amplio espectro, rastrearon más de 2 000 compuestos ambientales presentes en la vida cotidiana de los participantes. De este modo, identificaron 42 sustancias en el semen, 42 en la orina y 48 en la sangre.
Los resultados, publicados en la revista Exposome, revelan que los compuestos detectados pertenecen a mezclas químicas complejas, entre ellas edulcorantes artificiales, insecticidas, sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), retardantes de llama, componentes asociados a alimentos, fármacos y marcadores vinculados al consumo de tabaco.
Además, los investigadores observaron que algunas de las sustancias halladas podrían afectar de forma adversa la calidad seminal. Por ejemplo, el edulcorante artificial acesulfamo, el bisfenol S (empleado en plásticos y resinas), el insecticida nitenpiram y ciertos surfactantes utilizados en la industria y en productos farmacéuticos se asociaron con un menor conteo de espermatozoides, así como con alteraciones en su morfología y concentración.
De manera similar, el retardante de llama fosfato de trietilo (presente con frecuencia en materiales de construcción, vehículos y dispositivos electrónicos) se relacionó con un menor volumen seminal.
Montse Marquès, investigadora del IDAEA-CSIC y autora principal del estudio, explicó que “aunque nuestro trabajo no permite establecer relaciones causales entre la presencia de múltiples sustancias químicas y la espermatogénesis, sí evidencia asociaciones entre la exposición a estos compuestos y la calidad del semen”.
Los hallazgos coinciden con investigaciones previas ampliamente validadas que muestran que la exposición continua a determinados contaminantes ambientales puede influir en la formación y desarrollo de los espermatozoides. Esta relación podría contribuir al descenso de la fertilidad masculina observado en las últimas décadas en distintas regiones del mundo.
“Hemos comprobado que el plasma seminal es una matriz de gran interés para estudiar el exposoma químico en relación con la calidad seminal, ya que permite identificar mezclas de contaminantes que pueden pasar desapercibidas en orina o sangre, pero que están estrechamente vinculadas a la función reproductiva”, concluyó German Cano-Sancho, investigador de la Unidad Laberca del INRAE y coautor del estudio.