El inesperado cambio en 'Los Bridgerton' que afecta a uno de sus personajes más queridos: "Ya había comenzado a grabarse"
La alta sociedad londinense se prepara para un baile que romperá con todas las normas establecidas hasta la fecha. Mientras los seguidores de Los Bridgerton cuentan los días para ver el esperado romance entre Francesca (Hannah Dodd), la segunda y más introvertida de sus hijas, y Michaela Stirling (Masali Baduza), parece que las sorpresas en los salones más distinguidos de la ciudad no han hecho más que empezar. Este nuevo capítulo, que promete ser el más rompedor en cuanto a diversidad y evolución de los personajes —y que más se aleja de las novelas de Julia Quinn—, trae consigo otro giro inesperado que nadie ha visto venir en las crónicas sociales. Justo cuando los focos se preparan para iluminar a las nuevas protagonistas, se ha confirmado que su romance no será la única noticia que sacuda los cimientos de la familia más famosa de Netflix.
Y es que uno de los personajes más queridos por la audiencia va a tomar un rumbo muy distinto al que muchos imaginaban. En el intenso cierre de la cuarta temporada, la vida de Penelope daba un cambio radical: tras consolidar su matrimonio con Colin (Luke Newton) y estrenarse como madre, revelaba por fin su identidad como Lady Whistledown ante la reina Charlotte (Golda Rosheuvel) y el resto de la corte. En ese momento decidía dejar de ser la pluma más afilada de la aristocracia, pero la aparición de una nueva cronista bajo su pseudónimo cambiaba las reglas del juego. Este movimiento parecía volver a ponerla en medio de la trama, tal vez para tratar de descubrir quién se esconde ahora detrás de su firma. Sin embargo, Pen dará un paso atrás en los nuevos capítulos.
La confirmación ha llegado de la mano de la propia Nicola Coughlan, quien le da vida en la pantalla, que ha revelado que su presencia en la nueva entrega, que ya se rueda a las afueras de Londres, será mínima, rompiendo así las expectativas de quienes soñaban con verla desenmascarando a su heredera. La actriz ha explicado que este distanciamiento no responde únicamente a un capricho de guion ni tampoco a una mala relación con el equipo, sino más bien a problemas de agenda que, en esta ocasión, no han jugado a su favor. "La quinta temporada ya había comenzado a grabarse, así que no estaré muy presente", ha confesado en el podcast The Dish.
Resulta irónico que, justo cuando surge una nueva amenaza para la paz de los Bridgerton en forma de pasquín anónimo, la "maestra" original de los secretos esté centrada únicamente en su vida familiar. Mientras la nueva Whistledown empieza a afilar su pluma para analizar los movimientos de Francesca, Penelope verá los toros desde la barrera. Nicola se lo toma con humor y ha detallado cómo son ahora sus jornadas de trabajo, asegurando que acude solo "algunos días" y que la dinámica es muy distinta a cuando ella era el motor de cada trama. "Me resulta cómodo, voy y pregunto: '¿Cómo están todos? Nos vemos en dos meses. Adiós'", ha bromeado sobre sus breves apariciones.
Cabe recordar que la actriz de Derry Girls fue la gran protagonista de la tercera temporada con su romance con Colin —uno de los favoritos de los seguidores— y que en la cuarta se ha centrado en apoyar a los protagonistas mientras consolidaban su historia desde un segundo plano. Esta evolución, aunque forzada por la logística, encaja con la visión de la showrunner Jess Brownell, quien considera que el paso natural de Penelope era dejar atrás su identidad secreta y encontrar la calma tras años de turbulencias. Aunque los fans imaginaban un choque de ingenio entre la antigua y la nueva cronista, la serie ha decidido que el peso absoluto recaiga en el nuevo romance de la temporada. Una transición que deja a los espectadores con la miel en los labios al no poder ver a su querida Pen ejerciendo de mentora en el arte del cotilleo.
La temporada que va a romper moldes
La quinta entrega de Los Bridgerton se centra en la reservada hija mediana de la aristocrática familia, Francesca Stirling, condesa de Kilmartin. Dos años después de la muerte de su marido, John, por un aneurisma, decide volver al mercado matrimonial por una simple cuestión práctica. Sin embargo, la llegada de Michaela, prima de su difunto esposo, para hacerse cargo de la finca familiar, altera por completo sus planes y la lleva a cuestionarse si debe seguir las convenciones sociales o dejarse llevar por lo que comienza a sentir.




