El nuevo proyecto de Finn Wolfhard tras 'Stranger Things' que no tiene que ver con series ni películas
Casi una década después de crecer frente a millones de espectadores como Mike Wheeler en Stranger Things, Finn Wolfhard se enfrenta a una nueva etapa en su vida. Tras el final de la serie de Netflix, muchos de sus seguidores se preguntan cuál será su próximo proyecto. Y, lejos de lo que se podría pensar, no tiene que ver ni con series ni con películas ya que el actor ha decidido poner en pausa su carrera frente a las cámaras. Pero sus fans no deben preocuparse porque no es un adiós definitivo sino un paréntesis mientras explora nuevos caminos con los que sorprenderá a sus fans.
El rodaje del último episodio de Stranger Things fue para Wolfhard una especie de cierre con el que no solo acababa una serie, sino también una etapa de su vida. Para el actor, el final fue un momento cargado de emoción en el que estuvo rodeado de padres, amigos y compañeros que han sido su familia durante todo este tiempo.
Durante los años que ha pasado en Hawkins, Finn no solo se ha convertido en uno de los personajes más queridos por el público, sino que también ha vivido una adolescencia poco convencional. Entre rodajes maratonianos, giras de promoción y premieres internacionales, ha tenido que aprender a equilibrar la fama con la necesidad de seguir siendo un chico normal aunque solo fuera por un día.
Esa experiencia, intensa y formativa, le ha enseñado a parar, tomar decisiones con calma y a apostar solo por trabajos que le entusiasmen de verdad en lugar de encadenar proyectos por inercia: "Ahora mismo no tengo nada cerrado oficialmente como actor. Desde luego quiero seguir actuando, pero solo si es algo de lo que esté realmente enamorado", confiesa en una entrevista con Esquire.
Ese es el motivo por el que, de momento, se aleja de la actuación para dedicarse a otra de sus pasiones. Lejos de las cámaras, Wolfhard dedica su tiempo a la música, un terreno que siempre ha sido un refugio creativo para él —siguiendo el camino de su compañero Joe Keery, Steve en la serie, que triunfa en las listas de éxitos bajo el nombre artístico de Djo—. Tras años compaginando los set de grabación con su grupo The Aubreys, con el que debutó en 2020, ahora se centra en su primer disco en solitario, Happy Birthday, lejos de la presión de los rodajes. "Aparte de eso, probablemente salga de gira un poco con mi banda el año que viene y publique otro álbum. Tengo música que he escrito a lo largo de los últimos dos años y que quiero grabar", explica el protagonista de It.
Además de la música, Finn se sumerge ahora el séptimo arte con la misma curiosidad que le acompaña desde pequeño, pero desde otra perspectiva. Junto a Billy Bryk, Wolfhard ha llevado adelante proyectos muy distintos: Con Verano Infernal, su debut como director, se adentra en el terreno del terror juvenil mientras que en Crash Land, una comedia que ya han terminado de rodar en Canadá, combina dirección y producción con el espíritu gamberro de un grupo de jóvenes grabándose mientras hacen acrobacias.
Dos películas, estilos diferentes, pero la misma ambición de encontrar nuevas formas de contar historias. Sobre cómo consiguieron financiar su primer film juntos reconoce que "gran parte fue simplemente convencerlos de que sabíamos lo que estábamos haciendo… éramos nosotros convenciendo a todo el mundo de que podíamos hacerlo", recalcando que "es una película sobre chicos de nuestra edad, así que ¿quién conoce mejor a estos adolescentes que los propios adolescentes?".
En este momento trabaja con su padre, Eric, en un guion inspirado en la historia de la banda de rock The Replacements, un proyecto que combina recuerdos familiares, pasión por la música y el cine, y que les ha permitido compartir tiempo y experiencias que fortalecen su vínculo. Además, el libreto conecta con una vivencia que Finn conoce en primera persona: "Su bajista, Tommy Stinson, empezó en el grupo cuando era muy joven, probablemente con once años", cuenta, añadiendo que "al final, la banda vivió mucho conflicto y trauma y no fue algo sano, pero hay algo tremendamente reconocible en esa experiencia: ser un niño en un mundo de adultos".
En un momento en el que muchos actores jóvenes encadenan proyectos sin levantar el pie del acelerador por miedo a caer en el olvido, Wolfhard opta por justo lo contrario. Probar, crear y tomarse el tiempo necesario para decidir qué quiere hacer y cómo hacerlo, ya sea delante o detrás de los focos. Una elección poco habitual pero coherente con alguien que lleva años demostrando que es algo más que Mike Wheeler y que su talento y creatividad no tienen límites. Porque no se trata de estar por estar, sino de hacer lo que uno siente.






