El Papa León XIV se opone a la inteligencia artificial en las homilías: "Nunca podrá compartir la fe"
La inteligencia artificial ha llegado a casi todos los rincones del mundo: empresas, colegios, hospitales… e incluso parroquias. Pero para el Papa León XIV, quien visitará España el próximo mes de junio, hay una línea que no debe cruzarse. En un encuentro con el clero de la Diócesis de Roma, el pontífice pidió a los sacerdotes que no utilicen la IA para escribir sus sermones. La razón es sencilla y profundamente espiritual: una homilía, insistió, consiste en "compartir la fe", algo que —según subrayó— la inteligencia artificial nunca podrá hacer.
El aviso se produjo durante el encuentro anual con los sacerdotes de Roma, celebrado el 19 de febrero, en una sesión de preguntas y respuestas en la que varios presbíteros plantearon cómo predicar en una cultura posmoderna sin caer en fórmulas anacrónicas. Fue en ese contexto donde León XIV lanzó su advertencia contra la "tentación" de preparar homilías con ayuda de la inteligencia artificial.
"Una verdadera homilía es compartir la fe"
Durante el diálogo, el Papa fue directo. Recordó que el cerebro, como cualquier músculo del cuerpo, necesita ejercitarse.
"Como todos los músculos del cuerpo, si no los usamos, si no los movemos, mueren. El cerebro necesita ser utilizado, por lo que también hay que ejercitar un poco nuestra inteligencia para no perder esa capacidad", afirmó.
Además, explicó que "dar una verdadera homilía es compartir la fe" e insistió en que la inteligencia artificial "nunca podrá compartir la fe".
Para el pontífice, el sermón no es un ejercicio literario ni un discurso académico, sino el fruto de la experiencia personal, de la oración y de haber "conocido y amado a Jesucristo". La predicación, vino a señalar, nace de una vivencia humana concreta, no de un texto técnicamente correcto.
Tecnología sí, pero con límites
León XIV no rechaza la tecnología ni niega que la inteligencia artificial haya llegado para quedarse. En el Vaticano ya se emplean herramientas digitales para traducciones, gestión documental o análisis de textos. Sin embargo, el Papa marca una frontera clara: hay tareas prácticas que pueden apoyarse en sistemas tecnológicos y otras que pertenecen al ámbito más íntimo de la fe.
La homilía, en su visión, forma parte de ese espacio que exige tiempo de oración, reflexión personal y conocimiento real de la comunidad a la que se sirve. De hecho, animó a los sacerdotes a conocer profundamente la realidad de sus feligreses, visitar barrios, salir a la calle y no limitarse a fórmulas prefabricadas.
Móviles, soledad y jóvenes desconectados
En el mismo encuentro, el Papa abordó otra preocupación creciente: la soledad de los jóvenes. Señaló que muchos viven hoy "una especie de distancia respecto a los demás, una frialdad, sin conocer la riqueza y el valor de las relaciones verdaderamente humanas", una situación que, según explicó, se ha intensificado tras la pandemia y con el uso constante de los teléfonos móviles.
Criticó la ilusión de pensar que se construyen relaciones reales a base de "likes" y seguidores, y animó a los sacerdotes a salir al encuentro de los jóvenes, proponer actividades deportivas, culturales y artísticas, y generar experiencias auténticas de amistad.
Para León XIV, la fe requiere tiempo, cercanía y acompañamiento. No basta con transmitir contenidos; es necesario compartir vida.


